La trama en torno al asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, se
sigue desmenuzando. De un lado, destacan los vínculos que su cercano círculo
“protector” tenía con el crimen organizado, y por el otro, las sospechas de que
el asesinado presidente municipal algo sabía, lo que no implica que hubiese
hecho algún arreglo con la delincuencia organizada. Resuena la hipótesis sobre
su grado de conocimiento, involucramiento y rechazo a cualquier alianza, por lo
que quizás fue asesinado. Siete escoltas están detenidos y uno a salto de mata.
Su detención causó cierto estupor entre los uruapenses y el llamado movimiento
del sombrero, pues en el ánimo de la población de ese municipio prevalece la
falsa percepción de que el gobierno federal, políticos del estado y locales,
adversos, lo habían “eliminado”. Asimismo, se aprehendió a un reclutador.
El hecho es que se fortalece la hipótesis de que fue un asesinato del
crimen organizado, en particular ordenado por integrantes de una facción del CJNG,
presente en la zona. El tema de los reclutadores es muy relevante en este
contexto. Su rol ha sido documentado desde al menos los tiempos del gobierno de
Vicente Fox, quien no hizo nada para detener su accionar, mientras Felipe
Calderón entregó el asunto al narco Genaro García Luna. Los reclutadores son
personajes vinculados al crimen organizado, que pululan en los llamados anexos,
sitios en los que se recluyen a los adictos a alguna sustancia para su supuesta
recuperación. El reclutador tiene referencias, en particular sobre los jóvenes
recluidos en esos lugares, y se encarga de convencer y atraer a estas personas
para integrarlos a los grupos delincuenciales. Fue el caso del sicario que
asesinó a Manzo.
Acorde con información difundida por la secretaria de Seguridad federal
y la Fiscalía estatal, el sicario fue ejecutado, con su propia arma, cuando ya
había sido sometido, lo que al parecer implica a los escoltas del alcalde
asesinado. Como se parafrasea, el presidente municipal de Uruapan, convivía con
el enemigo. Los informes revelan también que es muy posible que el alcalde
asesinado tuviera cierto conocimiento, pero hizo caso omiso. Tanto Carlos
Manzo, como su esposa, la actual alcaldesa, y correligionarios cercanos del
sombrero, confiaban fuertemente en los “protectores” del primer círculo del
edil. Incluso, se menciona al exgobernador Silvano Aureoles como parte de la
trama. En Michoacán eran comentarios cotidianos los vínculos del exgobernador
con grupos delincuenciales, además de su extravagante vida de multimillonario,
propietario de caballos extremadamente costosos, además de propiedades por
doquier.
Sin duda, no se pueden descartar las hipótesis en torno al caso del
asesinato del alcalde de Uruapan, pero lo importante es que fue objeto de una
traición de su propio círculo “seguro”. Ahora bien, el asesinato tiene ya
tintes políticos, aunque fue perpetrado por el crimen organizado, lo que
también revelaría los lazos existentes entre políticos, empresarios y
delincuentes. La trama es compleja, pero no se descarta que ese vínculo esté
estrechamente relacionado con el asesinato. La producción y trasiego de drogas
en Michoacán, tiene una larga data, pero la irrupción de otros grupos
delincuenciales en la entidad, la conformación de redes entre políticos,
empresarios y delincuentes, la añeja corrupción y saqueo del erario público por
los diferentes gobiernos y partidos políticos, tienen que ver con la trama. El
PRI, el PAN y el PRD gobernaron durante décadas. Bajo sus gobiernos el neoliberalismo
asentó sus reales en el estado.
Las políticas neoliberales abrieron la puerta al crimen organizado,
aunque la corrupción y el saqueo del erario público en Michoacán es muy
conocida. Pero durante los gobiernos del PRI, se evidenció el vínculo con la
delincuencia, además de las relaciones entre la hermana de Luisa María Calderón
con la Tuta, líder de los Caballeros Templarios. Entre los gobiernos del PRD,
el de Silvano Aureoles fue el peor, pero el activismo del diputado
“independiente”, Carlos Bautista Tafolla, quien no parece cuidar su “relación”
con la viuda de Carlos Manzo, es cuestionable. Volveré.
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