viernes, 28 de noviembre de 2025

Bukele uruapense, 6

 

La trama en torno al asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, se sigue desmenuzando. De un lado, destacan los vínculos que su cercano círculo “protector” tenía con el crimen organizado, y por el otro, las sospechas de que el asesinado presidente municipal algo sabía, lo que no implica que hubiese hecho algún arreglo con la delincuencia organizada. Resuena la hipótesis sobre su grado de conocimiento, involucramiento y rechazo a cualquier alianza, por lo que quizás fue asesinado. Siete escoltas están detenidos y uno a salto de mata. Su detención causó cierto estupor entre los uruapenses y el llamado movimiento del sombrero, pues en el ánimo de la población de ese municipio prevalece la falsa percepción de que el gobierno federal, políticos del estado y locales, adversos, lo habían “eliminado”. Asimismo, se aprehendió a un reclutador.

El hecho es que se fortalece la hipótesis de que fue un asesinato del crimen organizado, en particular ordenado por integrantes de una facción del CJNG, presente en la zona. El tema de los reclutadores es muy relevante en este contexto. Su rol ha sido documentado desde al menos los tiempos del gobierno de Vicente Fox, quien no hizo nada para detener su accionar, mientras Felipe Calderón entregó el asunto al narco Genaro García Luna. Los reclutadores son personajes vinculados al crimen organizado, que pululan en los llamados anexos, sitios en los que se recluyen a los adictos a alguna sustancia para su supuesta recuperación. El reclutador tiene referencias, en particular sobre los jóvenes recluidos en esos lugares, y se encarga de convencer y atraer a estas personas para integrarlos a los grupos delincuenciales. Fue el caso del sicario que asesinó a Manzo.

Acorde con información difundida por la secretaria de Seguridad federal y la Fiscalía estatal, el sicario fue ejecutado, con su propia arma, cuando ya había sido sometido, lo que al parecer implica a los escoltas del alcalde asesinado. Como se parafrasea, el presidente municipal de Uruapan, convivía con el enemigo. Los informes revelan también que es muy posible que el alcalde asesinado tuviera cierto conocimiento, pero hizo caso omiso. Tanto Carlos Manzo, como su esposa, la actual alcaldesa, y correligionarios cercanos del sombrero, confiaban fuertemente en los “protectores” del primer círculo del edil. Incluso, se menciona al exgobernador Silvano Aureoles como parte de la trama. En Michoacán eran comentarios cotidianos los vínculos del exgobernador con grupos delincuenciales, además de su extravagante vida de multimillonario, propietario de caballos extremadamente costosos, además de propiedades por doquier.

Sin duda, no se pueden descartar las hipótesis en torno al caso del asesinato del alcalde de Uruapan, pero lo importante es que fue objeto de una traición de su propio círculo “seguro”. Ahora bien, el asesinato tiene ya tintes políticos, aunque fue perpetrado por el crimen organizado, lo que también revelaría los lazos existentes entre políticos, empresarios y delincuentes. La trama es compleja, pero no se descarta que ese vínculo esté estrechamente relacionado con el asesinato. La producción y trasiego de drogas en Michoacán, tiene una larga data, pero la irrupción de otros grupos delincuenciales en la entidad, la conformación de redes entre políticos, empresarios y delincuentes, la añeja corrupción y saqueo del erario público por los diferentes gobiernos y partidos políticos, tienen que ver con la trama. El PRI, el PAN y el PRD gobernaron durante décadas. Bajo sus gobiernos el neoliberalismo asentó sus reales en el estado.

Las políticas neoliberales abrieron la puerta al crimen organizado, aunque la corrupción y el saqueo del erario público en Michoacán es muy conocida. Pero durante los gobiernos del PRI, se evidenció el vínculo con la delincuencia, además de las relaciones entre la hermana de Luisa María Calderón con la Tuta, líder de los Caballeros Templarios. Entre los gobiernos del PRD, el de Silvano Aureoles fue el peor, pero el activismo del diputado “independiente”, Carlos Bautista Tafolla, quien no parece cuidar su “relación” con la viuda de Carlos Manzo, es cuestionable. Volveré.

No hay comentarios: