lunes, 1 de junio de 2026

Delirio mediático

 

Se calcula que la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, ha pagado, del erario público, es decir, de los impuestos de los chihuahuenses, más de mil millones de pesos para que los medios corporativos en la ciudad de México la defiendan, le den espacios y le hagan entrevistas a modo. Pero, craso error, viendo las entrevistas, lo que causa a quien las ve, es un efecto adverso de gente como el corruptazo Ciro Gómez Leyva, la cipaya Adela Micha, o el adulador Joaquín López Dóriga, al pretender narrar a sus audiencias los delirios de una mujer que ha sido tildada de consumir bebidas espirituosas en exceso. El delirio mediático de la gobernadora fue evidente. Entre contradicciones, estupideces, negaciones de que no sabía y aceptación de que sí sabía, la señora Campos se derrumbó. Si pagó tanto dinero del erario público para que la cubrieran de un halo angelical, no lo lograron.

Por supuesto, no fue problema de los amigos del grupo Radio Fórmula, Latinus o cualquiero otro amigo de los medios corporativos que la entrevistaron. Siguieron el guion, le hicieron las preguntas previamente pactadas, pero la gobernadora fue, no solo inconsistente en sus respuestas, sino incoherente. Parecía perdida y sin una brújula. Es hilarante la entrevista que pretendió hacerle Joaquín López Dóriga, en la que la entrevistada alegaba que le movían el teleprompter, mientras López Dóriga le insistía que nadie le estaba moviendo nada. Fue el paroxismo del delirio mediático de una gobernadora traidora a la patria, quien pasó de negar que nada sabía a aceptar que siempre sí supo de la presencia de los agentes de la CIA en Chihuahua. Adicionalmente, ha sido exhibido públicamente un acuerdo con el gobierno de Texas para actividades fuera de la ley en territorio mexicano. Y nadie de los entrevistados pudo evitar las estupideces de la gobernadora.

La derecha se especializa en delirios mediáticos. Lilly Téllez, Ricardo Anaya, Jorge Romero, entre otros integrantes del PAN, esa derecha que día a día es buen ejemplo del fascismo que actualmente recorre el mundo, usan sus delirios personales y partidistas para atacar a la presidenta de México y a la 4T. El problema es que sus delirios mediáticos no tienen asidero con la realidad. La gobernadora de Chihuahua es un gran ejemplo de los delirios del PAN. Al pretender erigirla como su candidata a la presidencia en 2030, reivindican su elitismo, racismo, clasismo y las mentiras que forman parte de su ejercicio gubernamental. Es la otra cara de la candidatura de Xóchitl Gálvez, a quien pretendieron vender como una prístina “indígena” que jamás tuvo argumentos y menos un discurso coherente para oponerse a la actual presidenta de México. Que la señora Campos diga que la presidenta de México “tiene su celular” si le quiere hablar, no es un reto, como la prensa sicaria corporativa pretende, es un insulto.

Y los mexicanos saben que la presidenta de México tiene que ser respetada, nada que ver con “merecer”. La investidura presidencial está por encima de una gobernadora vende patrias, que usa el erario público para que le hagan propaganda por sus estupideces, además de que en Chihuahua se conoce y reconoce que su gobernadora abusa del alcohol. Ante tantos negativos, la señora Campos, su corrupto abogado, Gil Zuarth, sus mercadólogos y asesores, decidieron sustraer del erario público millones de pesos para organizarle una gira de medios en la que destacaron sus incoherencias, contradicciones y confesiones de culpabilidad. Aunque públicamente insista en que no “sabía” de la presencia de cuatro agentes de la CIA en Chihuahua, menos de la lamentable muerte de dos de ellos, quienes iban con vestimenta de la fiscalía estatal, por supuesto que miente. Incluso, no puede deslindarse de la construcción de un edificio –una torre- en el que un piso completo está destinado para agentes estadounidenses (DEA, CIA, FBI). Asimismo, confesó que había ordenado la detención de mexicanos, acorde con las órdenes de las agencias de Estados Unidos, para entregarlos ilegalmente a ese país.

jueves, 28 de mayo de 2026

Autonomía, el mantra de la izquierda buenaondita

 

En el Instituto Politécnico Nacional (IPN), se conjuntan una serie de taras y trabas. Una instancia creada por el presidente Lázaro Cárdenas en 1936, sobre todo con la finalidad de educar a tecnólogos para fortalecer una planta de profesionales capaces de asumir las tareas que en su momento deparó la transformación del país y posteriormente, la nacionalización de la industria petrolera, exhibe hoy su anquilosamiento y anclaje a un régimen en el que los modos priistas subsisten. El actual director del IPN es un excelso científico que cumplía funciones científicas en el Reino Unido, cuando AMLO lo invitó para repatriarse y asumir la dirección que aun todavía ostenta. Quizás sea hora de dejar esas funciones administrativas y abrir paso a una nueva dirección y atender las diferentes exigencias de los estudiantes de esa institución, algunas de ellas, desde el punto de vista de este escribano, de un izquierdismo extremista que carecen de un contexto.

De ningún modo rechazó las exigencias de los estudiantes del IPN, pero han llegado a un punto en el que no parece haber solución plausible. Del izquierdismo extremista parece que podrían transitar a la extrema derecha. Aunque muchos en la izquierda buenaondita rechacen este planteamiento, pero el tránsito de la izquierda a la derecha es bastante común. Y muchos lo hacen sin el menor rubor. La derecha mexicana está actualmente llena de izquierdistas sin escrúpulos. Asimismo, muchos que siguen en esa izquierda buenaondita, no se cansan de torpedear y golpear a la 4T, Morena, AMLO y Claudia Sheinbaum. El purismo izquierdista es realmente vomitivo. Este escribano siempre ha simpatizado con las izquierdas, pero desde una postura moderada. La izquierda buenaondita no puede exigir de un gobierno progresista una radicalización por la que millones de mexicanos no votaron.

Los 36 millones de mexicanos que votaron por Claudia Sheinbaum, no lo hicieron por que México se pareciera a Cuba o la Venezuela de Hugo Chávez-Nicolás Madura. Votaron, adelanto esta hipótesis que he planteado en otros lugares, por la continuidad de un proyecto que AMLO impulsó, pero también por un México democrático, no socialista o comunista, como le encanta a la derecha gritar. Es decir, millones de mexicanos fueron a las urnas en 2024 para ratificar su deseo por un gobierno que continuara con las transformaciones impulsadas por AMLO, pero no, a pesar de los deseos lascivos de la izquierda buenaondita, porque México sea declarado socialista o comunista. Hay que ser caradura para desentenderse de un contexto geopolítico en el que Estados Unidos domina y que hace todo lo que esté a su favor para revertir gobiernos progresistas que le sean adversos, que no les “obedezcan”. Ahí están varios casos en Centroamérica y Sudamérica.

Ahora bien, el mantra de la autonomía de la izquierda buenaondita es realmente patético. La autonomía en muchas universidades públicas significa ausencia total de rendición de cuentas, amiguismo, nepotismo y uso de los recursos públicos sin claridad, por decir lo menos. El ejemplo más cercano de este escribano es la UMSNH. Este escribano estudió un doctorado en esta gran institución pública, pero se percató de muchas anomalías. El solo hecho de cobrarnos cuotas por cada trimestre y no saber en qué se usaba ese dinero, es de muy cuestionable. Y me refiero a un solo instituto, no a toda la institución. Y conozco personajes que cuando los corrieron de sus puestos en el gobierno estatal, se fueron a refugiar a esa instancia, con grandes salarios y prebendas. Siempre ha sido el uso faccioso de las instituciones y los recursos públicos, sin tener que transparentar.

Cuando se exige transparencia, siempre se acude a la narrativa de la “autonomía”. Si actualmente el IPN muestra rasgos de corrupción y ausencia de rendición de cuentas, que nadie suponga que con la autonomía la situación institucional va a cambiar. La autonomía es una simple medida para seguir ocultando los yerros institucionales. Urge pensar en soluciones distintas.