Buena parte de los grupos desmantelados y los individuos encarcelados,
relacionados con la pederastia y la pedofilia, están vinculados a redes de diverso
tipo que son parte de las oligarquías nacionales e internacionales. El caso de
Epstein, aparece actualmente como paradigmático porque exhibe al presidente
Donald Trump y a una serie de personajes, tanto estadounidenses como de otros
países. Todos conspicuos miembros de las oligarquías, particularmente de
Estados Unidos, pero muchos más de otros países, como los mexicanos señalados
en los archivos recién revelados. Por supuesto, el hecho de que muchos
personajes, hombres y mujeres, aparezcan en esos documentos, no los convierte
automáticamente en pederastas, pedófilos o ligados a las redes de tráfico y
abuso de mujeres y menores de edad.
Muchos de los personajes que aparecen en los archivos de Epstein, son
parte de una red financiera que quizás les sirvió, incluso, para lavar dinero. Claro,
hay otros que sin duda están vinculados a la otra red: pedófilos y pederastas
que no solo invirtieron en los fondos Epstein, sino también participaron en el
abuso de mujeres y menores de edad en la isla de Jeffrey Epstein. En este sentido,
observamos como las oligarquías nacionales e internacionales, convergen con las
redes financieras que Epstein fue tejiendo para financiar su propia fortuna y
sus actividades ilícitas. Existen muchos casos que sería necesario investigar a
fondo, como en el caso del famoso deudor fiscal mexicano, quien aparece al
menos 26 veces en los archivos Epstein. Según esos mismos documentos, asistió a
unas cenas con el pederasta y pedófilo, además de que el mismo Epstein invirtió
en los negocios de Ricardo Salinas Pliego.
Lo que los archivos Epstein revelan es que esa convergencia entre
finanzas privadas y redes de tráfico y abuso de mujeres y menores de edad, fue
altamente funcional. Un sector de los invitados de Epstein efectivamente
participó de las perversiones y abusos del pederasta y pedófilo. Y fueron
invitados frecuentes. En tanto, otros y otras que cenaron con Epstein, buscaban
acrecentar sus fortunas personales y empresariales con inversiones del
empresario Epstein y del cruce financiero con otros clientes del mismo. Pero,
algunos de los asistentes a sus cenas y a sus fiestas en su isla, no solo
invertían en los fondos de Epstein, sino también participaban de sus
perversidades y abusos en contra de mujeres y menores de edad. Los archivos
Epstein, también revelan que sus amigos oligarcas, casados, con hijo e hijas,
respetados empresarios y ricos, tienen, como parte de sus lujosas vidas,
prácticas sexuales que incluyen la pederastia y la pedofilia.
Nada extraño que exquisitos miembros de las oligarquías sean pederastas
y pedófilos, a quienes no les importa que sus perversidades humillen y agredan
a mujeres y menores de edad. Sus apetitos sexuales son pagados con buenos
dividendos en la bolsa de valores. La oligarquía pederasta y pedófila, tuvo en
Epstein a un gran cómplice para justificar sus perversiones y abusos.
Igualmente, muchos integrantes de las oligarquías ignoraron a propósito lo que
realmente hacía Epstein, y se enrolaron en sus inversiones, lo que indica,
parafraseando a Marx, que al capital no tiene nacionalidad, menos si los dueños
del capital son pederastas y pedófilos. Es lo que los archivos Epstein
plantean: las perversiones y violencia de la oligarquía en contra de las
mujeres y menores de edad es lo de menos. Lo único importante es que inviertan
sus capitales. Lo demás, son nimiedades de los humanos perversos.
La oligarquía y los pederastas y pedófilos suelen tener agendas
convergentes. Muchos son hombres casados, con hijos e hijas, “respetables”
entre las elites empresariales, pero con vínculos con iguales que comparten sus
perversiones. Suponer que un adulto se relacione sexualmente con menores de
edad, como Sergio Sarmiento –TvAzteca, Reforma- defiende, no debería ser
sancionado, no solo es maligno, es también enfermizo y perverso. Es detestable.