domingo, 15 de marzo de 2026

La restauración del pinochetismo

 

En 1973, un cruento golpe de Estado en Chile, que incluyó el asesinato del presidente Salvador Allende, electo democráticamente en las urnas del país andino, cimbró América Latina, porque arribó a un país hermano una de las dictaduras más sangrientas y asesinas. Cientos, sino es que miles, de chilenos fueron masacrados y otros tantos tuvieron que huir de su país ante el temor de ser asesinados. Muchos se refugiaron en México, país que siempre ha mostrado signos de solidaridad con los hermanos latinoamericanos. Pero en este mes, finalmente arribó un negacionista de la dictadura cobarde y asesina, un pinochetista, que, paradójicamente, ocupa la presidencia de Chile, votado mayoritariamente por el pueblo chileno. La restauración del pinochetismo decidido por los chilenos. Parece una locura.

No es el único caso. En Bolivia, Ecuador, Honduras, Costa Rica, entre otros países latinoamericanos, la gente va a las urnas, siguiendo las reglas de la democracia burguesa, y vota por la derecha. Algo sucede con los pueblos, algo va mal en la moral y ética de los ciudadanos. ¿No distinguen entre dictadura y democracia? ¿No alcanzan a ver la ruptura moral y ética entre derecha e izquierda? ¿Los derechos alcanzados, producto de luchas democráticas, deben ser revertidos? ¿Acaso el conservadurismo gana en las urnas porque la izquierda y el progresismo son obtusos? La democracia burguesa es sin duda un gran sistema, el problema es que se ha convertido en una mercancía más, no en un valor humano.

En Chile, le guste o no a Gabriel Boric, presidente saliente, y a sus mínimos seguidores, la izquierda gobernante fue un fracaso, estridente. Durante su mandato, se dedicó a normalizar el conservadurismo y el pinochetismo. El caso de la etnia Mapuche, es solo un ejemplo de los errores de esa izquierda universitaria que no salió del ámbito universitario. Supuso que gobernar un país en el que la derecha y el fascismo es una realidad, era una consigna universitaria. De este modo, oponiéndose a las conquistas de los movimientos sociales que lucharon por derechos fundamentales, pavimentó la restauración del pinochetismo. No tuvo un programa social y político transformador. Boric, prefirió montarse en la derecha realmente gobernante.

Ahora bien, Chile es el ejemplo de tres fracasos: a) la izquierda universitaria que jamás aprendió a gobernar para las mayorías y que nunca emprendió un proyecto transformador; b) esa izquierda nunca promovió, ideológica, ética y políticamente, una consciencia política entre la ciudadanía que de seguro esperaba algo diferente, y c) la izquierda chilena universitaria no aprendió de su historia previa, en la que Salvador Allende puso el ejemplo en América Latina, lo que para Boric parece que fue un error. El pinochetismo regresó a Chile por los errores, inoperancia y torpeza de un gobierno de izquierda, el cual desconoció su pasado de lucha. Boric no hizo el menor esfuerzo por promover una transformación profunda de la sociedad chilena.

Con todo, el pinochetismo no solo regresó por la torpeza de Gabriel Boric y su inoperante gobierno, sino también por una población cuya consciencia histórica desvaría ante el impacto del pinochetismo. Al parecer, los muertos de la dictadura pinochetista no fueron tan importantes para que los chilenos, en su postura en contra de un torpe presidente de izquierda, no reaccionaran por la continuidad de un proyecto progresista. No hay que olvidar que Chile fue también el mejor lugar para poner en práctica el neoliberalismo de los Chicago Boys. Y el modeló sigue vigente y es parte de la cotidianeidad de millones de chilenos: salud, educación, derechos, todo determinado por el capitalismo salvaje. Los chilenos avanzaron mucho en la conquista de algunos derechos, pero el problema es que el gobierno de Boric no hizo más para profundizar los procesos a favor de las mayorías. El gobierno de Boric tendrá que ser una importante lección para otros gobiernos latinoamericanos. No ceder, no extraviar. Los ciudadanos son primero.

martes, 10 de marzo de 2026

Los funerales de un capo

 

Los medios corporativos golpistas mexicanos, de derecha e izquierda, reportaron las exequias de, Nemesio Oseguera, El Mencho, con profusidad. El traslado del cuerpo, el arribo a una funeraria, los cientos de coronas florales, en particular una en forma de gallo, la presencia de una de las hijas, quien al parecer operó administrativamente con las autoridades respectivas el reclamo y la entrega del cuerpo del capo, la velación, en la que ahora se sabe que “alguien” fue detenido, según la prensa, y la inhumación final en un ataúd con ornamentación dorada, que algunos dicen son de oro.

Nemesio Oseguera no fue sepultado donde nació, en un rancho de Aguililla, Michoacán, sino en un sepulcro ubicado en Zapopan, Jalisco, entidad en la que residía desde hacía muchas décadas, y en la que fincó su poder. Bajo un operativo de la Guardia Nacional, lo que implicó sospechosismos de la izquierda buenaondita y de la derecha, se realizó un funeral en el que, incluso gente muy informada, especuló sobre la presencia de una de las hijas acompañando a su padre hasta su sepultura.

En contradicción entre dos conocedores sobre el capo, se supo que no era la hija involucrada en la desaparición de dos marinos, sino la hija menor, sobre la que no pesa ninguna averiguación previa o acusación legal, quien acompañó a su padre hasta su morada final. Es interesante todo lo que el funeral de un capo revela y ocasiona entre los conocedores y la población en general. Entre muchos mexicanos, acorde con recientes encuestas (El Financiero-Bloomberg, SDP), la presidenta de México y el gobierno mexicano obtuvieron un apoyo sin par sobre el operativo en el que resultó muerto El Mencho. Al parecer, muchos mexicanos saben que El Mencho encabezaba una de las más temibles organizaciones delictivas en México. Apoyan su eliminación.

Los funerales del campo entonces obedecen al morbo de la prensa corporativa, no de los mexicanos. En la difusión de las fotografías y comentarios de “expertos” en capos y delincuencia organizada está la comercialización de un hecho que de seguro les dejará millones de pesos. Llama la atención que se subrayara, en algunos medios corporativos, que la familia de El Mencho no permitió que se abriera la sección del féretro en la que se podría observar el rostro del fallecido, quizás porque sabían que no debían darle más morbo a la prensa. Algunos medios especularon que tal vez su rostro reflejaba los impactos de las balas que le segaron la vida. Julio Astillero (03/03/2026), el “izquierdista buenaondita” es su típico periodismo de “resistencia” especulativo, revisaba el acta de defunción de El Mencho.

Es lamentable que el periodismo que enarbola Julio Astillero (La Jornada), en los últimos días haya iniciado su youtubero programa con especulaciones sobre el sepelio de El Mencho y su acta de defunción. Es lo que al parecer implica la muerte de un capo. Nemesio Oseguera, El Mencho, fue abatido durante su huida en Tapalpa, Jalisco, cuando las fuerzas armadas mexicanas fueron por el delincuente. Sobre el hecho, los mexicanos no tienen dudas, solo la especulación de Julio Astillero. Lamentable periodismo izquierdoide, que no se basa en hechos, sino en especulaciones de su autor que se dice en resistencia. ¿A qué se resiste Julio Astillero? Creo que se resiste a sus especulaciones, no al periodismo real.

La noticia no es si El Mencho fue sepultado en un ataúd de oro, con especulaciones sobre si se abriría el ataúd, si quienes enviaron tantas flores eran delincuentes o dolientes, si el periodismo tiene que extender sus especulaciones más allá de un cortejo fúnebre escoltado por la Guardia Nacional y resguardado de posibles ataques. Por ello, no sorprende que los medios corporativos y sus reporteros carroñeros, como sucedió en la conferencia del pueblo (10/03/2026), exijan fotografías y el acceso a los detalles. Simple morbo mediático.