La respuesta de diversas células del CJNG asentadas en distintos estados
del país, varios aledaños a Jalisco, sede de ese grupo delictivo, ha sido en
extremo violenta. En el Centro-Occidente y hasta Tamaulipas y Baja California,
los bloqueos y quema de vehículos se extendieron durante todo el día. Incluso,
las redes sociales fueron inundadas de videos y mensajes con mentiras y
fakenews, los cuales pretendían hacer del país un incendio, pero nunca fue así.
Al operativo en el que fue abatido Nemesio Oseguera, el “Mencho”, siguió una
campaña de contrapropaganda, quizás un poco débil, del gobierno federal, pero
entendible.
Este episodio, que nada tiene que ver con la guerra contra el narco
declarada por el espurio Felipe Calderón, quien en realidad con su secretario
de Seguridad que favoreció a un grupo delincuencial, hoy preso por narco en
Estados Unidos, generó las condiciones para la expansión y consolidación del
CJNG liderado por Nemesio Oseguera Cervantes, AKA El Mencho, mostró la
capacidad de respuesta del crimen organizado y también la fuerza del Estado
mexicano. Dos fuerzas que en el enfrentamiento del domingo perdió el CJNG y sus
células en todos los estados del país en los que abundaron los bloqueos,
particularmente en Jalisco, Michoacán y Guanajuato.
Son tres estados en los que el CNJG ha sentado su dominio por diversos
medios, en los que el terror, el miedo, la extorsión y la violencia criminal
son continuas. En Jalisco, con sospechas de que los gobiernos de Movimiento
Ciudadano permitieron su prevalencia, la respuesta del crimen organizado fue
atroz. Situación que, por lo menos hasta el lunes, siguió en algunas zonas,
mientras la sociedad jalisciense intentaba reincorporarse. En Michoacán, en
varias áreas, sobre todo en Tierra Caliente, el CJNG ha conformado e integrado
a grupos delincuenciales locales a su estructura. Franquicias que operan con
impunidad. En Guanajuato, el escenario es similar o peor.
Ahora bien, la muerte del Mencho ha aclarado, con particular
contundencia, el papel de los medios corporativos golpistas, sus escribanos y
locutores, y múltiples respuestas, muchas desquiciadas, en las redes sociales,
en las que por medio de IA intentaron construir una realidad paralela en la que
el país se incendiaba. Efectivamente, hubo violencia. Al menos 27 personas,
entre soldados e integrantes de la Guardia Nacional, el Ejército mexicano y
otros funcionarios estatales, fueron víctimas de la refriega desatada por los
delincuentes, pero hubo muy pocas víctimas civiles.
¿La muerte del Mencho augura el fin del CJNG? Es de dudarse. Entre las
hipótesis que implica, resaltan la posible guerra intestina al interior de la
organización criminal por el liderazgo; la fragmentación de las distintas células
que debían obediencia al CJNG, ahora sin líder máximo, o el fin de las franquicias
que el Mencho tuvo la capacidad empresarial de crear para expandir su dominio,
tanto en México como en otros países del mundo. Las preguntas son parte de un
ejercicio de imaginación, más que certezas. Se comenta que el Tuli, ese
personaje que tenía millones de pesos y miles de dólares en efectivo, quien
encabezó la respuesta violenta del CJNG, hasta que fue eliminado por el
Ejército mexicano, era el previsible heredero, pero su abatimiento deja dudas.
El Mencho tuvo la capacidad empresarial para tejer una amplia red de complicidades
con empresarios y políticos en México, la que se expandió también a Estados
Unidos y otros países del mundo. ¿Qué pasará con esta red criminal? En nuestro
país no solo expandió su tráfico con estupefacientes hasta tener al fentanilo
entre sus grandes productos de exportación, en particular para el país del
norte y sus adictos, sino a nivel global se convirtió en el cartel criminal más
importante, el cual superó a otras mafias globales, con su particular manera de
integrarse al capitalismo. Recordemos que el capital no tiene patria. Lo interesante
del dominio y dinámica del CJNG, es su capacidad de expandirse como una
corporación empresarial que se fue imponiendo en el mundo capitalista. ¿En qué
quedará su enorme actividad empresarial-criminal?