jueves, 28 de mayo de 2026

Autonomía, el mantra de la izquierda buenaondita

 

En el Instituto Politécnico Nacional (IPN), se conjuntan una serie de taras y trabas. Una instancia creada por el presidente Lázaro Cárdenas en 1936, sobre todo con la finalidad de educar a tecnólogos para fortalecer una planta de profesionales capaces de asumir las tareas que en su momento deparó la transformación del país y posteriormente, la nacionalización de la industria petrolera, exhibe hoy su anquilosamiento y anclaje a un régimen en el que los modos priistas subsisten. El actual director del IPN es un excelso científico que cumplía funciones científicas en el Reino Unido, cuando AMLO lo invitó para repatriarse y asumir la dirección que aun todavía ostenta. Quizás sea hora de dejar esas funciones administrativas y abrir paso a una nueva dirección y atender las diferentes exigencias de los estudiantes de esa institución, algunas de ellas, desde el punto de vista de este escribano, de un izquierdismo extremista que carecen de un contexto.

De ningún modo rechazó las exigencias de los estudiantes del IPN, pero han llegado a un punto en el que no parece haber solución plausible. Del izquierdismo extremista parece que podrían transitar a la extrema derecha. Aunque muchos en la izquierda buenaondita rechacen este planteamiento, pero el tránsito de la izquierda a la derecha es bastante común. Y muchos lo hacen sin el menor rubor. La derecha mexicana está actualmente llena de izquierdistas sin escrúpulos. Asimismo, muchos que siguen en esa izquierda buenaondita, no se cansan de torpedear y golpear a la 4T, Morena, AMLO y Claudia Sheinbaum. El purismo izquierdista es realmente vomitivo. Este escribano siempre ha simpatizado con las izquierdas, pero desde una postura moderada. La izquierda buenaondita no puede exigir de un gobierno progresista una radicalización por la que millones de mexicanos no votaron.

Los 36 millones de mexicanos que votaron por Claudia Sheinbaum, no lo hicieron por que México se pareciera a Cuba o la Venezuela de Hugo Chávez-Nicolás Madura. Votaron, adelanto esta hipótesis que he planteado en otros lugares, por la continuidad de un proyecto que AMLO impulsó, pero también por un México democrático, no socialista o comunista, como le encanta a la derecha gritar. Es decir, millones de mexicanos fueron a las urnas en 2024 para ratificar su deseo por un gobierno que continuara con las transformaciones impulsadas por AMLO, pero no, a pesar de los deseos lascivos de la izquierda buenaondita, porque México sea declarado socialista o comunista. Hay que ser caradura para desentenderse de un contexto geopolítico en el que Estados Unidos domina y que hace todo lo que esté a su favor para revertir gobiernos progresistas que le sean adversos, que no les “obedezcan”. Ahí están varios casos en Centroamérica y Sudamérica.

Ahora bien, el mantra de la autonomía de la izquierda buenaondita es realmente patético. La autonomía en muchas universidades públicas significa ausencia total de rendición de cuentas, amiguismo, nepotismo y uso de los recursos públicos sin claridad, por decir lo menos. El ejemplo más cercano de este escribano es la UMSNH. Este escribano estudió un doctorado en esta gran institución pública, pero se percató de muchas anomalías. El solo hecho de cobrarnos cuotas por cada trimestre y no saber en qué se usaba ese dinero, es de muy cuestionable. Y me refiero a un solo instituto, no a toda la institución. Y conozco personajes que cuando los corrieron de sus puestos en el gobierno estatal, se fueron a refugiar a esa instancia, con grandes salarios y prebendas. Siempre ha sido el uso faccioso de las instituciones y los recursos públicos, sin tener que transparentar.

Cuando se exige transparencia, siempre se acude a la narrativa de la “autonomía”. Si actualmente el IPN muestra rasgos de corrupción y ausencia de rendición de cuentas, que nadie suponga que con la autonomía la situación institucional va a cambiar. La autonomía es una simple medida para seguir ocultando los yerros institucionales. Urge pensar en soluciones distintas.

martes, 14 de abril de 2026

Trans, travestis y gays

 

En Morelia ha vuelto a suceder un asesinato en contra de una mujer trans. No es el primero. En Michoacán el transfeminicidio sucede regularmente. Las autoridades dirán que fue un asunto ligado a los afectos de la asesinada, pero no reconocerán que fue en contra de una mujer transexual, una mujer que vivía su cotidianidad como su vida genérica lo exigía. En algunos casos, sus parejas, hombres heterosexuales, casados o solteros, son quienes, como en algunas situaciones heterosexuales, tienen más que ver. Las mujeres transexuales, travestis y los gays son altamente vulnerables, sobre todo porque el patriarcado impone sentencias de muerte en contra de la diversidad sexogenérica.

Morelia, no solo es heredera de un conservadurismo extremo, sino también de un odio en contra de la diferencia sexogenérica. Mientras hay zonas morelianas en las que las situaciones swinger son muy comunes –mi colonia, ante mi estupefacción es un área swinger de gran actividad-, y relevantes, en las que los intercambios sexuales entre hombres y mujeres, son comunes, persiste un rechazo a la comunidad LGTB+. No me asombra la presencia de mujeres trans y tv. En Una ocasión me topé con una hermosa mujer trans con un atuendo y un bolso que superaría a cualquier mujer heterosexual en cuanto a vestimenta y feminidad.

No es que cuestione a las mujeres con vagina biológica, pero su odio en contra de las mujeres trans y travestis es enfermiza. Muchas me lo han expresado, a pesar de no tener, desde hace mucho, una pareja hombre heterosexual. Además, he sabido de varios hombres casados y solteros que les gustan mucho las mujeres transexuales y travestis. No se si gozan más del sexo con estas parejas respecto a sus parejas con vaginas, pero si las frecuentan. El asesinato de Daniela, una mujer trans, no solo fue particularmente violento, sino que exhibe al patriarcado en su profundo odio a la diferencia heteronormativa. Las mujeres trans y tv, no son diferentes, excepto por su anatomía, a otras personas, a otros humanos.

La humanidad está actualmente tan vulnerable y devaluada, que entre la comunidad LGBT+ reproducen ese maldito rechazo. Nunca acudiré a marchas o lo que sea, porque son una representación de esa vulnerabilidad solo cuando sucede un crimen homofóbico. No cuestiono a esa comunidad, solo constato un hecho. La solidaridad LGBT+ solo aparece cuando una de sus integrantes, como en el caso de Daniela, perece en circunstancias ominosas, crueles, espantosas. Diré algo muy fuerte: si esa comunidad la hubiese acompañado o si esta mujer no se hubiese confiado de esos hombres heterosexuales y heteronormativos, su vida hubiese sido diferente. La marcha para esclarecer su transfeminicidio es fundamental, pero es una lucha que no termina.

A Daniela no la asesinó un amante transfeminicida y heteronormativo, sino un hombre que finalmente la odiaba y se odiaba. Esa es la ruptura que la comunidad LGBT+ debe romper un día. Marchar por exigir al gobierno y la fiscalía –una entidad autónoma- es fundamental, pero la comunidad LGBT+ tiene que exponer a sus miembros que el heteropatriarcado sigue vigente. No se si Daniela tenía una pareja hetero, pero es obvio que su asesinato, violencia y donde su cuerpo fue encontrado perfila un transfeminicidio. Un hombre hetero a quien la violencia en contra de una mujer trans no le era ajena. Un hombre hetero que seguro violentó a una mujer hetero, no le fue difícil asesinar a una mujer trans.

En Morelia, no es difícil violentar a una persona LGBT+, porque los hombres que suelen andar con personas de este conglomerado, jamás se cuestionan su heteronormatividad. Son hombres que violentan a mujeres y personas LGBT+. El problema es que la gente de esta comunidad les siga creyendo. Pero el patriarcado heteronormativo no cambia porque un hombre heterosexual diga lo contrario. No es un asunto de desconfianza. Es de vulnerabilidad y sobrevivencia.