Tanto las plumas de los escribanos de la prensa corporativa golpista,
como algunas de los articulistas de la izquierda buenaondita, plasman en sus
publicaciones periodísticas lo retorcido de sus opiniones. Como en otros
espacios lo he planteado, los extremos se tocan. En general, la derecha grita
en todos sus espacios que México está a la deriva. Y el dueño de TvAzteca
afirmó que, si “los zurdos” no se van, habrá que sacarlos con violencia. Es
decir, el delincuente fiscal Ricardo Salinas Pliego, se envalentona en su
fascismo, llamando a violentar el país. Por su parte, algunos sectores de la
izquierda buenaondita, no dejan de justificar y promover el extremismo y la
violencia de la CNTE.
En los últimos días, en La Jornada,
periódico cuyos articulistas y reporteros oscilan entre cierta izquierda y la
derecha, dejando atrás el proyecto progresista original que forjó este
periódico, han dado espacio a diversos opinadores, habituales, invitados y pagados
por el periódico, que coinciden en rechazar la supuesta estigmatización de la
CNTE y la promoción facilona de la violencia que este sindicato ha mostrado en
sus movilizaciones en la CDMX. Luis Hernández Navarro, editor del diario, publicó
el 09/06/2026 un artículo en el que hace un recuento de algunas movilizaciones
en distintos lugares del país por distintos problemas. Lo que no dice es que su
sola actividad no hace de México un polvorín.
Asimismo, Julio Hernández López, conocido también como Julio Astillero,
alienta y justifica la radicalización de la CNTE. Al parecer, a este periodista
le importaría mucho que la CNTE detone la caída de la 4T y la presidenta de
México, en el contexto de presiones de todo tipo de Estados Unidos y las derechas
mexicana e internacional. La indignación de Astillero tiene mucho que ver con
su activismo ambientalista. Ha denostado hasta el cansancio a la titular de
SEMANART porque pasó un año desde que prometió que iría a la bahía de Ohuira, y
nunca llegó. Por supuesto que es cuestionable la actitud de la secretaria Bárcena,
pero igual es de problemático esa izquierda buenaondita que alienta una
rebelión de masas donde no existe tal alzamiento.
En el caso del periodismo de derecha, la semana pasada nos obsequió dos
perlas: un extracto de una entrevista, publicada por El Universal, en la que se
denosta al fallecido gran escritor de izquierda Carlos Monsiváis, y a AMLO,
expresidente de México. Con varios agregados, hace decir a Monsiváis que AMLO
hacia cualquier cosa por dinero, además de cuestionar su sexualidad, a partir
del supuesto dicho del escritor sobre una relación inexistente con AMLO, además
de que se demostró que para ese momento en que supuestamente pasaron “deliciosas
noches”, ni se conocía. Tuvo que salir la familia del escritor a aclarar al
pasquín El Universal, negando que se dieran tales hechos y el periódico retiró
la entrevista y ofreció disculpas, ante la amenaza de acciones legales.
Igualmente, en el diario Excélsior, una periodista que según se dice con
larga trayectoria, publicó una larga nota sobre un supuesto hijo del senador
Fernández Noroña, aduciendo que el joven ganaba 80 mil pesos y era producto del
nepotismo. La propia periodista tuvo que salir a aclarar que su texto era de su
exclusiva responsabilidad, pero que se basaba en rumores y supuestos dichos del
senador y su equipo de trabajo. El desmentido llegó rápido: la mamá del
supuesto hijo de Noroña aclaró que jamás había tenido una relación con el
senador y que el joven era hijo suyo y de padre, planteando claramente el dolo
de la periodista y del periódico que publicó el infundio.
En todos estos casos, los más patéticos resultaron algunos “analistas”
de la izquierda buenaondita. Unos reposteando las notas, sin aceptar, después de
los desmentidos, que se equivocaron, y otros defendiendo a los
pseudoperiodistas que habían escrito los textos. Es el caso, por ejemplo, de un
señor llamado Ricardo Balderas, quien en el espacio youtubero de Jesús Escobar
Tovar, arguyó que el senador se tenía que hacer cargo de sus dichos, defendiendo
así a la pseudoperiodista.