Redadas violentas, asesinatos de ciudadanos estadounidenses blancos –WASP,
para mayores detalles-, uso de niños para arrestar a sus padres, represión.
Donald Trump y sus violencias indescriptibles, no solo secuestran presidentes
legítimos y coaccionan países que de ninguna manera amenazan su seguridad, como
es el caso de Cuba que durante 60 años ha resistido el amago estadounidense con
un bloqueo que aniquila a un pueblo entero, no al gobierno que lo encabeza,
sino también aparece en más de 3 mil referencias en los archivos del pedófilo
Jeffrey Epstein. Le guste o no a los miembros de MAGA y a los republicanos,
votaron por un delincuente, condenado por la justicia estadounidense por más de
30 cargos criminales, y los archivos Epstein prueban que el vínculo con su gran
amigo pedófilo no fue una simple amistad. Donald Trump es pedófilo y abusador
de mujeres. Espero que los WASP de MAGA sepan cómo vivir de tantas atrocidades.
Ahora bien, creo que pocos esperan que los MAGA tengan algo de
consciencia sobre el criminal al que eligieron como presidente. Y los latinos
que votaron por este criminal, apenas se están dando cuenta de sus
imbecilidades. Venezolanos, cubanos y de otras nacionalidades, incluidos mexicanos
y de origen mexicano, se han enfrentado con la furia antiinmigrante y antilatina.
Por ejemplo, algunos venezolanos y cubanos han tenido que aceptar, en sus redes
sociales, que fueron deportados a sus países de origen solo por ser latinos.
Los mexicanos deportados, que hay muchos, no han dicho nada, por la vergüenza
que les provoca haber votado por un criminal. Muchos mexicanos siguen
intentando cruzar a Estados Unidos, igual que otros latinos que ahora han
tenido que permanecer en México, pero no aceptan que su voto por Trump se les
está revirtiendo.
En California, Texas e Illinois, residen miles de latinos de origen
mexicano, pero hasta ahora no han planteado que se equivocaron. Quizás es
urgente y necesario que acepten que el trumpismo los encandiló, porque
supusieron que serían mejor que otros, particularmente los recién llegados,
pero las cosas se les están revirtiendo. La debacle de la sociedad
estadounidense no solo es causada por Donald Trump, sino por quienes votaron
por el energúmeno criminal. Y los mexicanos que recientemente accedieron a la
naturalización, se equivocan cuando enaltecen la Constitución de Estados Unidos,
pues creen que era prístina y grandiosa. Pero si leyeran muy bien sus líneas,
verían que lo que Trump está haciendo, está sustentado en esa Constitución que
algunos morenos mexicanos defienden.
La debacle no es solo lo que Trump está causando con sus políticas, sino
que muchas de esas políticas extremas están sustentadas en la Constitución de
Estados Unidos. Portar armas, legalmente, aunque Donald Trump diga que no deben
portar armas, como en el caso del blanco enfermero asesinado por ICE, es una de
las “grandes” enmiendas estadounidenses. No culpo al asesinado, pero haber portado
un arma lo convirtió en blanco del ICE y del gobierno trumpista para justificar
su asesinato. Estados Unidos está sucumbiendo por un gobierno represor,
fascista, pero nombrarlo fascista no es suficiente. Las raíces del fascismo
están en la propia Constitución de ese país. Académicos estadounidenses han
documentado, por ejemplo, que Hitler y los nazis alemanes, retomaron políticas
y conductas prevalecientes en la fundación de Estados Unidos. Los conservadores
cuáqueros se oponían violentamente a cualquier cuestionamiento a sus 13
colonias. Asimismo, el conservadurismo extremo blanco llevó al exterminio atroz
de miles de nativos norteamericanos. Y el arribo de los anglosajones alemanes y
británicos posteriores, además de otros blancos europeos, hicieron de Estados
Unidos un país racista, racializado y que desprecia a otros humanos de otro
origen. Por ejemplo, chinos y japoneses, además de ser confinados en un momento
dado, siguen siendo discriminados. Los mexicanos, a pesar de ser mano de obra
fundamental, son despreciados por los WASP.