La cabaña del amor del Mencho, Nemesio Oseguera Cervantes, resguardaba una
“narconómina”, la que quizás revele hasta dónde los tentáculos del
narcotraficante se extendían. También da cuenta de algo que pocos “analistas”
han abordado: Tapalpa, Jalisco, era un importante refugio del narco, lo que
implica cuestionar ¿las autoridades municipales, los vecinos, los hijos de
vecino del área, no se dieron cuenta? El municipio tiene apenas 20 mil
habitantes, aunque el flujo de población temporal siempre ha sido constante,
porque es un área turística, boscosa, ideal para escalar, hacer camping,
disfrutar de la naturaleza. Al Mencho le encantaba el lugar, siendo probable su
presencia continua. Incluso, se encontró un improvisado sitio con una máquina para
problemas renales. Se sabe que el Mencho tenía serios problemas renales y
requería constantes diálisis para limpiar su sangre por su falla renal.
El desenlace del operativo emprendido por las Fuerzas Armadas mexicanas,
no era el esperado, porque se pretendía capturarlo, no matarlo, pero se desató
la violencia porque el “señor de los gallos” se resistió. No creo que el
Ejercito mexicano tuviera la orden de matarlo, como la derecha argumenta. La intención
original era apañarlo y, con trámites o sin gestiones, podría haber sido
entregado a Estados Unidos. Como lo comenté en la primera parte de este
comentario, lo más curioso es la reacción de la derecha mexicana. En Estados
Unidos se ha reconocido el éxito del operativo, mientras en México, tanto en
los medios corporativos golpistas y las redes sociales, se enfiló una campaña
en contra de la presidenta de México y la 4T. Al parecer, causó tremendo enojo
a la derecha por el suceso. Por eso surgen más dudas sobre los vínculos del
Mencho con una serie de actores que reaccionaron en contra de las Fuerzas
Armadas, con una actitud reprobable por no reconocer a los 25 caídos de la Guardia
Nacional y el Ejército mexicano.
Tapalpa, un municipio jalisciense de ensueño, cuya cabecera es
básicamente una zona turística a la que arriba gente de Jalisco o de entidades
aledañas, a disfrutar de los bosques y realizar actividades relacionadas con
esta área boscosa y montañosa, se convirtió en los últimos años en el refugio
favorito del Mencho. En la cabaña en la que pernoctó antes de que fuera
perseguido por las Fuerzas Armadas, se encontraron interesantes indicios sobre
su presencia. Al parecer, no era nueva su estancia, lo que no pareció interesar
mucho a las autoridades, tanto estatales como municipales. En redes sociales se
plantea que nadie vio los convoyes que solían llegar a la cabaña del amor del
Mencho, porque el líder del CJNG no llegaba como cualquier ciudadano o turista
a su casita para esperar a sus amores, tampoco supieron que en los alrededores
se montó un pequeño consultorio-hospital para atender la enfermedad renal del
Mencho.
La enfermedad renal que padecía el Mencho, exigía, no solo la máquina
para sus diálisis cotidianas, sino medicamentos y algún personal especializado
para practicarle sus tratamientos. ¿Nadie supo, nadie sospechó cuando “reclutaban”
enfermeras/os, médicos/cas para atender al “señor de los gallos”? Sin duda, las
investigaciones sobre la estancia del Mencho, deben abarcar a funcionarios y
otros personajes de Tapalpa. No para culpar a alguien, sino para tener información
sobre las andanzas del capo del CJNG. Igualmente, la reciente novia del Mencho,
de quien se dice en Guadalajara es integrante de la conservadora y elitista
oligarquía de Jalisco, debería de declarar sobre sus vínculos con el Mencho. La
vida del Mencho en Jalisco, a pesar de su enfermedad renal grave, no era
anónima. Se sabían de sus movimientos y sus relaciones con diversos sectores de
la sociedad jalisciense.
Si el Estado mexicano tiene la intención de desmantelar a uno de los
carteles más sangrientos y poderosos de México y el mundo, debe de indagar más
allá del paraíso dorado del Mencho. No hay duda que el golpe fue exitoso, pero
falta desmantelar sus redes empresariales y poder.