Los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, resultaron en la muerte
del máximo líder iraní, Ali Jamenei, y el asesinato de unas 160 niñas. Ambos países
sabían dónde estaban el gobernante y las niñas. Su proceder es más que
evidente. No solo buscaban matar a un líder religioso, sino también a unas
niñas inocentes que asistían a la escuela. No hay duda que el pedófilo y el
genocida van por otro pueblo para asesinarlo arteramente. No les interesa la
paz. La gran mentira trumpista y de MAGA, sobre pueblos y países que ni
siquiera conocen, pero que odian con denuedo solo porque un desquiciado
pedófilo les asegura que esos pueblos son el mal y los malos, mientras los
blancos supremacistas cristianos, en particular los pentecostales, son los
elegidos del dios cristiano, además de los judíos sionistas.
El mundo como lo conocemos, no solo está cambiando a pasos acelerados,
sino está retrocediendo de manera siniestra. El pedófilo está sepultando la arquitectura
institucional internacional, herencia de la posguerra del siglo pasado, sino
también el sistema comercial sustentado en la globalización y el neoliberalismo.
Según su esquizofrénico pensamiento, para que Estados Unidos recupere lo que
perdió hace décadas, excepto su capacidad de asesinar pueblos enteros e
inventar guerras, el mundo actual tiene que sucumbir. Por su parte, Netanyahu,
el genocida, ha encontrado en Trump, el gran compañero asesino de pueblos y
naciones. Al sionista fascista no le basta con estar matando al pueblo
palestino, sino que ahora va por el pueblo iraní. Asesinar niños, niñas y
mujeres es su especialidad.
Sin duda es un crimen de guerra y contra la humanidad, pero la perversa
moral del pedófilo y el genocida no conoce otra manera de imponer su dominio
sobre otros pueblos del mundo: si no obedeces, te aniquilo. Es lo que Donald
Trump repite como esquizofrénico, y lo que hace a diario Netanyahu. Un par de
amorales e inmorales que inoculan odio cotidianamente. Hay que ver la reacción
de algunos miembros de MAGA y sus influencers. Por ejemplo, al operativo en el
que el Mencho fue muerto en Jalisco, siguió una andanada de mentiras de una
conocida influencer de MAGA, quien tiene todas las consideraciones de Trump. En
el caso de los seguidores de Netanyahu, solo hay que observar el comportamiento
de sus soldados en Gaza. El odio los ciega.
Desde su retorno a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump gritó
desaforadamente que estaba pacificando al mundo. Incluso se adjudicó el
supuesto fin de al menos 7 conflictos bélicos alrededor del mundo, pero ese
discurso ya ni algunos de sus grandes seguidores se lo cree. Exigía el Nobel de
la Paz; no se lo dieron. La derechista junta de ese premio se lo adjudicó a
María Corina Machado, venezolana que suplicaba que Trump invadiera Venezuela,
sin importarle sus compatriotas venezolanos, además de entregarle la
presidencia y el poder político del país conosureño. De todas maneras, la mujer
en un encuentro a puerta cerrada le obsequió la medalla y el pergamino, pero
Trump la desengañó, después de bombardear y secuestrar al presidente de
Venezuela. No le entregó la presidencia.
Por su parte, Benjamín Netanyahu, de la mano del pedófilo, declaró una
supuesta paz de muertos, sepulcros y genocidio en Gaza, que jamás ha cumplido. Sigue
asesinando palestinos y presiona para adueñarse de Cisjordania. No, el pedófilo
no es pacificador. Es un ente esquizofrénico agresivo, asesino. El genocida, el
termino lo define. Bajo ninguna circunstancia humana ambos, el pedófilo y el
genocida, se ha detenido. Su interés es asesinar pueblos enteros, no por la
paz, sino por el supremacismo blanco y sionista fascista. En Trump no hay
pacificación. Solo el interés por aniquilar a los pueblos cuya independencia “lesiona”
su poder expansivo y dominador. Hacer del mundo un infierno es parte de las
doctrinas trumpista y de Netanyahu. Mientras menos pueblos libres haya, mejor.
Es la barbarie “civilizatoria”.
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