Los medios corporativos golpistas mexicanos, de derecha e izquierda,
reportaron las exequias de, Nemesio Oseguera, El Mencho, con profusidad. El
traslado del cuerpo, el arribo a una funeraria, los cientos de coronas
florales, en particular una en forma de gallo, la presencia de una de las
hijas, quien al parecer operó administrativamente con las autoridades
respectivas el reclamo y la entrega del cuerpo del capo, la velación, en la que
ahora se sabe que “alguien” fue detenido, según la prensa, y la inhumación
final en un ataúd con ornamentación dorada, que algunos dicen son de oro.
Nemesio Oseguera no fue sepultado donde nació, en un rancho de Aguililla,
Michoacán, sino en un sepulcro ubicado en Zapopan, Jalisco, entidad en la que
residía desde hacía muchas décadas, y en la que fincó su poder. Bajo un
operativo de la Guardia Nacional, lo que implicó sospechosismos de la izquierda
buenaondita y de la derecha, se realizó un funeral en el que, incluso gente muy
informada, especuló sobre la presencia de una de las hijas acompañando a su
padre hasta su sepultura.
En contradicción entre dos conocedores sobre el capo, se supo que no era
la hija involucrada en la desaparición de dos marinos, sino la hija menor,
sobre la que no pesa ninguna averiguación previa o acusación legal, quien
acompañó a su padre hasta su morada final. Es interesante todo lo que el
funeral de un capo revela y ocasiona entre los conocedores y la población en
general. Entre muchos mexicanos, acorde con recientes encuestas (El Financiero-Bloomberg,
SDP), la presidenta de México y el gobierno mexicano obtuvieron un apoyo sin
par sobre el operativo en el que resultó muerto El Mencho. Al parecer, muchos
mexicanos saben que El Mencho encabezaba una de las más temibles organizaciones
delictivas en México. Apoyan su eliminación.
Los funerales del campo entonces obedecen al morbo de la prensa
corporativa, no de los mexicanos. En la difusión de las fotografías y
comentarios de “expertos” en capos y delincuencia organizada está la
comercialización de un hecho que de seguro les dejará millones de pesos. Llama
la atención que se subrayara, en algunos medios corporativos, que la familia de
El Mencho no permitió que se abriera la sección del féretro en la que se podría
observar el rostro del fallecido, quizás porque sabían que no debían darle más
morbo a la prensa. Algunos medios especularon que tal vez su rostro reflejaba
los impactos de las balas que le segaron la vida. Julio Astillero (03/03/2026),
el “izquierdista buenaondita” es su típico periodismo de “resistencia”
especulativo, revisaba el acta de defunción de El Mencho.
Es lamentable que el periodismo que enarbola Julio Astillero (La
Jornada), en los últimos días haya iniciado su youtubero programa con
especulaciones sobre el sepelio de El Mencho y su acta de defunción. Es lo que
al parecer implica la muerte de un capo. Nemesio Oseguera, El Mencho, fue
abatido durante su huida en Tapalpa, Jalisco, cuando las fuerzas armadas
mexicanas fueron por el delincuente. Sobre el hecho, los mexicanos no tienen
dudas, solo la especulación de Julio Astillero. Lamentable periodismo
izquierdoide, que no se basa en hechos, sino en especulaciones de su autor que
se dice en resistencia. ¿A qué se resiste Julio Astillero? Creo que se resiste
a sus especulaciones, no al periodismo real.
La noticia no es si El Mencho fue sepultado en un ataúd de oro, con
especulaciones sobre si se abriría el ataúd, si quienes enviaron tantas flores
eran delincuentes o dolientes, si el periodismo tiene que extender sus
especulaciones más allá de un cortejo fúnebre escoltado por la Guardia Nacional
y resguardado de posibles ataques. Por ello, no sorprende que los medios
corporativos y sus reporteros carroñeros, como sucedió en la conferencia del
pueblo (10/03/2026), exijan fotografías y el acceso a los detalles. Simple morbo
mediático.
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