La agresión de Alito Moreno del PRI, en contra de Gerardo Fernández
Noroña, presidente de la mesa directiva del Senado, solo agrega a la historia
política de la derecha mexicana un patrón: violencia. El PRI tiene sus
estructuras cubiertas de sangre: represión, ejecuciones sumarias,
desapariciones forzadas, asesinatos políticos. La desesperación de la derecha
puede escalar de la agresión física a la violencia física mortal. Los videos
muestran lo que el PRI después salió a negar con la conocida violencia verbal
de Alito Moreno, cuya actitud es celebrada por algunos “periodistas”, quienes
también en su exasperación por la falta de sobornos y chayote de todo tipo,
tienen el cinismo –como Joaquín López Dóriga- de aplaudir la violencia priista.
Esta conducta delincuencial, se alinea con la de la vendepatrias Lilly
Téllez, quien en la cadena derechista estadounidense FoxNews pidió que Estados
Unidos invada México, actitud que posteriormente intentó negar aduciendo que
había solicitado “apoyo, colaboración”, lo que es falso cuando se revisa el
video de la entrevista que una comunicadora derechista le hace a la senadora. Sobre
Alito Moreno pesan denuncias del saqueo, corrupción, impunidad, complicidades,
que este violento personaje encabezó en Campeche. Hoy los medios corporativos
golpistas –periódico Reforma, entre otros- cuestionan la casa de Gerardo
Fernández Noroña, pero no el obsceno saqueo del erario campechano para
construir una casa de cientos de millones de pesos.
Los medios corporativos golpistas mexicanos han estado construyendo un escenario
político en el que justifican que una senadora esquizofrénica pida en FoxNews
la intervención militar de Estados Unidos en México, y la violencia de la
derecha en el Senado. Según Alito Moreno, el agredido fue él. Fue a presentar
una denuncia en la FGR y ha pedido que el mecanismo de protección a periodistas
lo proteja, quizás de él mismo. La agresión en el Senado fue concertada. Es decir,
fue bien preparada con alevosía y ventaja. Se trataba de crear un contexto que,
no solo activara el nado sincronizado de los corruptos medios corporativos
golpistas mexicanos, sino que la prensa internacional replicara la mentira y el
montaje del porro presidente del PRI.
Para infortunio de Alito Moreno, el PRI y la derecha mexicana, la prensa
internacional no compró la propaganda derechista. Hasta la marcha –entre 100 y
700 personas, según algunos medios alternativos, no 20 mil que dicen los medios
corporativos golpistas- en la que acudieron miembros de la CNC, integrantes de
la estructura burocrática golpista del PRI, fue un fracaso. Llevó gente de
varios lugares del país con mentiras. Muchos, como reportan los medios
alternativos, fueron a protestar por la supuesta falta de apoyos al campo, es
decir, dinero público para repartir entre los burócratas de la CNC, pero
acabaron en una marchita a favor del porro agresor y corrupto Alito Moreno. ¿En
cuánto le habrá salido al PRI esta magra “movilización”? Los encendido y
groseros discursos del presidente del PRI son inconfundibles. La narrativa del
dizque “narcogobierno” no pega. Algunos marchistas entrevistados, justificaron
la agresión porque no “dejaron hablar” a Moreno. Su narconarrativa ni sus
seguidores la repiten.
Es grave la agresión de Alito Moreno en contra de otro senador, además
presidente de la Comisión Permanente del Senado de la República y de la mesa
directiva de la misma instancia, al menos hasta el próximo 31 de septiembre de
2025. El ataque no fue espontáneo. Fue un montaje en el que se pretendía que el
senador Gerardo Fernández Noroña, en lugar de intentar hacerse a un lado,
repeliera la agresión a golpes, pero no fue así. Los videos son elocuentes de
lo que realmente sucedió. Asimismo, la gravedad de la agresión alcanzó a un
trabajador del Senado, quien fue derribado por otro de los senadores porros del
PRI, y lo patearon hasta dejarlo sin poder defenderse. Es el PRI. Su historia
de violencia derechista no es nueva. Estudiantes, campesinos, comuneros,
ciudadanos, han sido objeto de represión, ejecuciones, desapariciones forzadas,
asesinatos.