No es que la derecha mexicana no tuviera un sitio en el espectro
político, social, económico y cultural de México. Más bien que sus órganos
partidistas han venido a menos. El PAN anunció su relanzamiento, el cual se
resume en un logo, anuncio de detergente, una frase trillada –patria, familia y
libertad- y discursos anodinos, en particular el del “líder” de ese partido
político, Jorge Romero, líder también del llamado cartel inmobiliario de la
CDMX. El relanzamiento ocurrió en un acto privado, con invitados virtuales como
Lorenzo Córdova, panista de corazón, Aznar, expresidente del gobierno español,
y presenciales, como Enrique Krauze, intelectual del PRIAN que en sus buenos
tiempos fue bien apapachado. Pero más allá de estas figuras, el “nuevo” PAN no
fue capaz de presentar un proyecto alternativo. Solo diatriba alarmista y
mentirosa.
En este sentido, si se esperaba que por fin la oposición se refundara y
presentara una postura lejos del insulto, el odio y el desprecio, no resultó
así. El PAN sigue en su laberinto, profundo y sin salida. El relanzamiento es
más bien un acto propagandístico y mercadológico. Además de las figuras ya
mencionadas, el PAN reunió a los mismos de siempre. Aunque algún joven leyó un
discurso que supuestamente anunciaba el relevo generacional, el discurso del
líder de ese partido político lo sepultó y, posteriormente, la marchita que
protagonizaron los panistas rumbo al zócalo de la CDMX, en la que un supuesto
integrante de la comunidad LGBTQ+ fue obligado a bajar una bandera del arcoíris,
por un conocido integrante de ese partido, dejó en claro que el relanzamiento
panista relanza lo mismo de siempre.
La frase “patria, familia y libertad”, es un intento de apropiarse de
conceptos y realidades muy importantes. La derecha pretendiendo que la patria,
la familia y la libertad son parte de su patrimonio ideológico-político. La
patria del PAN es clasista, exclusiva, discriminatoria, racista; la familia, es
heterosexual, aunque en entrevista el líder del PAN hay dicho que “todes” las
familias cabían, la que sea, incluso la formada por animales y humanos, y la
libertad, es un eufemismo de la derecha para ocultar que solo importa la
libertad de mercado, el individualismo y la oligarquía. Los derechos de las
mujeres van en contra de su concepto de familia; los matrimonios de personas
del mismo sexo, son aberrantes para el PAN. La citada frase es el sello
fascista del PAN. Quien se salga de esos parámetros, no será aceptado en el
paraíso panista.
A casi una semana del relanzamiento del PAN, no se resintieron los
cimientos de la democracia mexicana. Tampoco hubo marchas multitudinarias:
escuchar a la eterna perdedora Xóchitl Gálvez decir que su marchita del día del
relanzamiento del PAN, habían llenado el zócalo de la CDMX, cuando estaba
abarrotado por los zombies, los alebrijes y la feria del libro del zócalo, no
es solo mentir y usar a la gente para aparentar que los mexicanos los esperan
con los brazos abiertos, sino inventarse lo que no es. Como ya es cotidiano, el
uso de los ciudadanos por el PAN no es nuevo. Según Jorge Romero, para que los
jóvenes se afilien a su partido derechista, rifará cada mes un iPhone 17pro. Es
el equivalente del uso carroñero que la derecha partidista hace de las
tragedias humanas. De un lado defienden el genocidio en Gaza, y del otro
carroñean sucesos que golpean a los mexicanos –la volcadura de la pipa, las
torrenciales lluvias en 5 estados del país.
La derecha mexicana parece no darse cuenta que insultando y despreciando a los mexicanos, no van a obtener más votos; tampoco que millones de mexicanos desean regresar a los 36 años del neoliberalismo atroz, menos que las mujeres y la comunidad LGBTQ+ no están dispuestos a que sus derechos sean conculcados. El relanzamiento del PAN, lo único que augura, es el intento fascista de destruir la democracia mexicana, con el apoyo del imperio. Que busquen una invasión estadounidense, está documentado. Sus entrevistas en la cadena fascistoide proTrump, FoxNews, no pasan desapercibidas. No son nimiedades. El PAN busca horadar al país en transformación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario