Durante 36 años, las décadas que duró la larga noche neoliberal en
México, las condiciones en la que miles, millones de mexicanos, se fueron
hundiendo, pues en ese lapso ocurrieron varios desastres socionaturales a los
que el añorado FONDEN respondió con corrupción y saqueo, la pobreza y la
extrema pobreza avanzaron. Es producto de los años de gobierno del PRI, lo que
se agravó con los gobiernos del PRIAN. Las torrenciales lluvias de hace un par
de semanas, terminaron de sepultar la precariedad de miles de mexicanos. Sus
casas, enseres y más de 70 vidas, fueron arrastradas por el agua que, de
atípica ya no tiene mucho. El cambio climático es una realidad y su impacto,
prevé la ciencia, se irá acrecentando. Los negacionistas no tienen argumentos
para negar el cambio climático ante las evidencias.
La pobreza extrema y la pobreza en México, nunca fueron asuntos
importantes. Su combate siempre fue parte de la retórica política y el
desprecio del PRI y el PRIAN. Los cinturones de miseria en las urbes y la
pobreza alarmante en amplias franjas rurales, no aparecieron durante el
neoliberalismo, pero si se agravaron en esos 36 años neoliberales. Pero, si
durante los años de los gobiernos del PRI millones de mexicanos fueron
abandonados, en los gobiernos del PRIAN el abandono se profundizó. En esos años
se convirtió en mantra la idea de que el aumento a los salarios era
inflacionario. El ingreso de millones de trabajadores acumuló pérdidas de poder
adquisitivo de 70%. A los brillantes economistas de Yale, Harvard, ITAM, no les
importó, mientras aplaudían la quimera de que dándole dinero –como fuera- a los
ricos, algún día “gotearía” para otros, lo que jamás sucedió.
En ese lapso, unos pocos empresarios a quienes se les condonaron miles
de millones en impuestos y se les dieron concesiones, privilegios fiscales,
apoyos, etc., se convirtieron en multimillonarios. Están documentados los
excesos, los cuales, de haber seguido vigente el neoliberalismo, se hubiese
normalizado. Los 13.5 millones de mexicanos que salieron de la pobreza con
AMLO, estarían peor en el neoliberalismo. Las familias y personas que salieron
de la pobreza, eran parte de un segmento de la población abandonada por los
gobiernos del PRI y el PRIAN. A pesar de que la pobreza y la extrema pobreza en
nuestro país tienen una larga data, es importante considerar que la población
en pobreza y pobreza extrema del PRI, creció durante el periodo neoliberal. En
esos años, el FONDEN fue un fideicomiso, como otros tantos, cuyo dinero público
sirvió para favorecer a unos pocos: empresas, empresarios y políticos.
A nivel estatal, ante un desastre socio natural, el FONDEN, además de
tardar en las conocidas declaraciones y responder –hasta 36 días después en
muchos casos- a los devastadores hechos, cuando los recursos públicos
“bajaban”, eran repartidos entre algunos pocos. A los damnificados, si les
llegaba una cobija y una despensa, eran suertudos. Recordemos que Enrique Peña
Nieto, ante la devastación en Chiapas en su sexenio, le dijo a los afectados que
hicieran tandas para reconstruir sus viviendas. Pero no se sabe del resultado
de esa “gran idea”, menos si lo que prometió realmente llegó a las manos de la
gente que perdió su precario patrimonio. Actualmente, las cosas son diferentes.
La presidenta de México está supervisando, personalmente, además de
responsabilizar a gobernadores, secretarios de Estado y otros funcionarios
públicos, de la atención en territorio de las devastaciones.
Sin duda, ha llovido sobre mojado. Y el cambio climático nos previene de
que podría ocurrir de nuevo. La 4T tendrá que reforzar sus previsiones en todos
los campos, sobre todo en relación con el cambio climático. En términos
técnicos, los sistemas meteorológicos, prevención, aviso a la población y atención
antes y durante eventos, devastadores o no, tendrán que ser modernizados y
mejorados. La 4T no se puede permitir pérdidas tan devastadoras y pérdidas
humanas.
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