El fin de semana pasado, el PAN anunció, con bombo y platillo, su
supuesto relanzamiento partidista. Con un emblema en corte metálico, rechazo a
alianzas, lema ultraderechista –familia, patria y libertad-, un discurso
anodino y los mismos amigos de siempre, aunque se pretendió darle un toque
juvenil, en un evento cerrado se anunció la derechización extrema del PAN. Con
el empresario delincuente, Ricardo Salinas Pliego, como posible candidato, el
empresario fracasado, Claudio X. González, Lorenzo Córdova, Enrique Krauze,
Héctor Aguilar Camín, entre otros, conocidos millonarios, exfuncionarios
públicos, intelectuales de derecha, la derecha partidista panista se “relanza”,
pretendiendo que los mexicanos no tienen memoria.
Sin embargo, todos representan al clasismo, el racismo, la
discriminación, la homofobia –en un video de la marchita que, según la
fracasada excandidata Xóchitl Gálvez “llenó el zócalo”, se obliga a un aparente
miembro de la comunidad LGBT+ a retirar una bandera del arcoíris de la
diversidad sexual. El viejo PAN pretende reciclarse con un logo que de seguro
le costó miles de pesos y un lema del fascismo global. La familia que el PAN
defiende, es la misma de siempre: la tradicional en la que reina el
conservadurismo, la represión y la homofobia. La patria que anuncia, es la del
padre –patria, viene del latín pater, padre- que excluye a las mujeres y las
confina al rol tradicional, además de que condena cualquier asomo de diversidad
sexual.
Asimismo, la libertad que defienden es la libertad de mercado, el
individualismo extremo, aunque no omite la libertad para saquear el erario
público para enriquecerse. La libertad que el PAN busca es una libertad en la
que el fascismo es la ideología política que debe prevalecer. Los derechos de
las personas –mujeres, hombres, diversidad sexual, etc.- no son importantes. El
PAN, por ejemplo, se opone a que las mujeres decidan sobre su cuerpo y a sus
derechos reproductivos, mientras que erigen al patriarcado como elemento
central de la sociedad. Solamente tenemos que revisar esa historia
nazi-fascista del PAN, la cual ha sido documentada. No hay dudas de que el PAN
surge como parte del movimiento nazi-fascista que en su época prevalecía en el
mundo.
Si bien el llamado relanzamiento del PAN es una quimera, la izquierda de
todo signo, los moderados y distantes del PAN, no deben ignorar esa historia. El
distanciamiento del PAN del PRI, y su pretensión de no aliarse con Movimiento
Ciudadano, lo que puede implicarle serios problemas a nivel estatal, municipal
y distrital en las elecciones de término medio, no será definitivo, pues la
renovación no puede estar centrada en un logotipo y una trillada frase
ultraderechista. El grito de familia, patria y libertad, no augura nada
diferente. Incluso, entre derechistas ya se están peleado por supuestamente
haberles robado la frase. Eduardo Verástegui, en X, se queja porque el PAN le
robó el dicho.
Analistas, tanto de derecha como de izquierda, de la prensa corporativa
golpista y de los medios digitales, han coincidido en la irrelevancia del “relanzamiento”,
la frivolidad de un logo y el simbolismo de la frase “patria, familia y
libertad”, la que sin duda representa a la ultraderecha. Algunos especialistas
afirman que el PAN se está ultraderechizando, es decir, la derecha partidista
intenta que su extremismo se convierta en votos. También, se plantea que poco
podrá hacer sin alianzas. Seguro que el PRI ya no le garantiza nada, aunque el asesino
Felipe Calderón, en su “relanzamiento” en México, diga que no le parece bien
que el PAN se aleje del PRI, pero Movimiento Ciudadano podría ser un buen
acompañante, sobre todo en ciertos lugares como Jalisco, Nuevo León y algunos
municipios del país.
Con todo, el PAN no dejará de ser el PRIAN. El pecado aliancista ya hizo
lo suyo. Desprenderse de esa alianza corrupta y saqueadora, no lo va a
purificar ante la ciudadanía. Su relanzamiento es parte de una campaña electorera,
con logo nuevo, pero sin proyecto político y de nación.
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