domingo, 2 de noviembre de 2025

La estupidez humana… de nuevo

 

Acorde con los resultados preliminares de la elección en Argentina, Javier Milei y su mafia libertaria, obtuvieron un triunfo que le da un gran respiro con la intervención de Estados Unidos. Con poco más de 40%, Milei asegura congresistas a su favor. Al parecer, las elites, las clases medias y sectores empobrecidos y jodidos, siguen creyendo en las imbecilidades de Milei. La estupidez humana se repite. Es realmente impresionante. Los argentinos, entre jodidos y favorecidos, decidieron sostener un congreso que seguirá hundiendo a las mayorías. ¿Culpas? A esa izquierda peronista-kirchnerista que no acaba de entender que muchos argentinos están cansados de los egos kirchneristas y son incapaces de impulsar a los nuevos dirigentes para ponerle un alto al libertarismo depredador y corrupto.

En Argentina no solo se juega la vida de millones de argentinos, quienes podrán comprar en el corto plazo sus alimentos, dada la baja de la inflación, pero con los miles de millones de dólares que se suman a los del FMI, el control interno seguirá en cuestión. Los 40 mil millones de dólares que irán directo a las oligarquías argentinas, no a los ciudadanos de a pie que hoy votaron por ampliarle a Milei que los siga hundiendo, se agotarán pronto. Es hasta vergonzoso suponer que Milei favorecerá a los millones de argentinos que lo han coronado de nuevo. En Argentina, la consciencia no se da, sigue hundida entre los pocos que pueden cuestionar, porque el peronismo-kirchnerista se hunde a sí mismo. La izquierda argentina no es capaz siquiera de convocar a la ciudadanía para oponerse a la depredación del libertarianismo. La izquierda en ese país está hundida en sus egos y fracasos. Quizás podría haber Milei para más años.

Según algunos analistas de la elección argentina, no hay una respuesta única a lo que sucedió este domingo 26 de octubre de 2025. El hecho es que el partido de Milei arrasó con 40% de los votos, lo que implica que tendrá más diputados y más senadores, dándole la oportunidad de hundir aún más a ese país. Algunos estudios en torno al voto, señalan que los adolescentes y jóvenes fueron los que le dieron el voto, mientras adultos mayores y adultos de la tercera edad, o no salieron a votar o salieron en muy pocas proporciones. Es decir, la estupidez se sitúa en una franja de la población argentina que cree que Milei es lo “mejor” que le ha pasado a Argentina. Pero pronto verán que la injerencia de Estados Unidos, junto con la debacle de la izquierda peronista-kirchnerista, los ha endeudado por décadas. Además, los recursos naturales de ese país serán puestos al servicio de Estados Unidos, no de los jóvenes argentinos.

En México se suele decir que los jóvenes son el futuro, en Argentina, los jóvenes, no solo arruinaron su futuro, sino el presente inmediato de millones de argentinos, incluidos sus padres y parientes. La izquierda buenaondita, es el caso de Julio Astillero y sus amigos, buscan paralelismos entre el peronismo-kirchnerismo, Morena y la 4T, culpando de la debacle de la izquierda peronista en Argentina a sus desacuerdos y pleitos internos. Éste, por supuesto fue un factor. La injerencia Trumpista otro. Pero se evita analizar el factor ciudadano, el cual también jugó un papel fundamental. Que los jóvenes hayan inclinado la balanza a favor de Milei, no es desdeñable. Al menos es importante considerar en un contexto social local. Lo mismo debemos pensar del abstencionismo o, en términos concretos, la ausencia de miles de votantes mayores de edad. Con todo y que el voto en Argentina es obligatorio.

Suena muy fuerte, pero es la estupidez humana de nuevo. Sin duda, la debacle argentina mal administrada por la izquierda peronista-kirchnerista, fue producto de acciones, omisiones y errores de gobiernos unipersonales, negados a reconocer un contexto social y económico conflictivo. El mantra de Milei, centrado en controlar la inflación con miles de millones de dólares del FMI y Estados Unidos, no será por siempre, pues el panorama interno está peor que con la izquierda.

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