lunes, 3 de noviembre de 2025

Bukele uruapense, 1

 

Este comentario seguro levantará ámpula, pero a dos días del asesinato del presidente municipal de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, surgen indicios de lo que aparentemente pasó, además del uso carroñero y político de otra tragedia, por parte de la derecha. Solo hay que revisar los medios corporativos golpistas, en particular Reforma y El Universal, en los que sus editorialistas y columnistas mienten, como ya es costumbre, pero no se duelen. La senadora del PAN, Lilly Téllez, insulta al secretario de Defensa Nacional y a la presidenta de México –nada nuevo-, pretendiendo convertir en mártir al asesinado edil.

Muy lamentable el asesinato, pero Carlos Manzo, en su imprudente manera de actuar buscaba ganancias políticas. Fue valiente, pero irreflexivo. En 2022, siendo diputado, denunció la esquizofrénica guerra de Felipe Calderón, quien ahora hipócritamente “lamenta” en redes sociales su homicidio, la que nos alcanzó y se hace muy difícil de terminar. Recordemos que la hermana del asesino Calderón, Luisa María Calderón, AKA Cocoa, hizo arreglos con el líder de los Caballeros Templario-Familia michoacan, cuando quiso ser gobernadora del estado.

Los vínculos del PRIAN con el crimen organizado han sido documentados. Y producto de este hecho es el juicio y encarcelamiento de Genaro García Luna en Estados Unidos por narco. El exsecretario de Seguridad de Felipe Calderón, junto con su jefe, lanzaron una guerra de exterminio, no del narco, porque ambos apoyaban al Cartel de Sinaloa, sino de los mexicanos, aunque la violencia alcanzó inocentes por todo el país. Villas de Valcazar, el asesinato de dos estudiantes del Tec de Monterrey, son dos sangrientas muestras, de varias, de esa guerra.

El problema de la guerra en contra de la delincuencia organizada en Uruapan, es que el fallecido edil no tuvo un plan, no conocía con qué cuerpos policíacos contaba y se enfrascó en una guerra mediática, sin estrategia, sin proyecto. La valentía masculina es importante, pero es insuficiente. En este caso, es un error hacerse el machito valentón, sobre todo ignorando su propia vulnerabilidad y los riesgos que corría por su intención política. Asimismo, quizás desconocía o conocía, pero negó la letalidad del crimen organizado. En su momento, tuvo 14 elementos de la Guardia Nacional para su protección periférica, porque él decidió que policías municipales lo protegieran cercanamente, además de que nunca uso un chaleco antibalas.

No es mi interés criminalizar al asesinado presidente municipal, pero es necesario desmontar a los buitres de la derecha y de la izquierda buenaondita. No reconocer los errores del edil y elevarlo a mártir de la derecha, oscurece la situación y desvirtúa el contexto. Ahora bien, el uso político carroñero del PRIAN, políticos, intelectuales de la derecha, medios corporativos golpistas, etc., a nadie debe extrañar. Además de no tener un proyecto de nación y un programa político, más allá del retorno al poder para recuperar privilegios, impunidad y continuar con el saque y la corrupción, aprovechan, cual buitres, cualquier suceso trágico para montar campañas en redes sociales que los muestran como son: sin empatía, con odio y sin prejuicios morales y éticos.

Las agresiones en una marcha para “exigir” justicia por el asesinato del edil de Uruapan, devino posteriormente en irrupción, destrozos y quema de algunas oficinas del Palacio de Gobierno, agresión en la que participaron gente del PAN y el PRI, e incluso, un juez vinculado a Norma Piña, la corrupta exministra presidenta de la SCJN. El lunes, se repite una marcha con bloqueos y nuevas marchas, en las que sobresale el PAN y el PRI. Y alumnos de dos preparatorias en Uruapan, manipulados por fuerzas oscuras, gritando que a Manzo lo mató el gobierno, es decir, hasta los estudiantes buscan proteger a los delincuentes. Todo es intencional. No es el pueblo. Son gente que es lanzada a la calle sin importar las consecuencias. Este es un momento en que el gobierno de Bedolla tendrá que, no solo resistir, sino desenmascarar al PAN, el PRI y la derecha fascista.

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