En El Salvador, el presidente Nayib Bukele, que después de una serie de
reformas constitucionales y legales podría reelegirse ad infinitum, se ha
distinguido por la mano extrema, no dura, sino reivindicando los fines del
fascismo histórico europeo: exterminar a los indeseables. En el caso salvadoreño,
las pandillas y delincuentes en general. En la Alemania nazi, judíos, gitanos,
homosexuales, discapacitados, entre otros, eran los indeseables. Bukele
construyó una gran cárcel para confinar a sus indeseables, llegando incluso a
recibir a algunos indeseables de Donald Trump, por una “módica” cantidad en
dólares. Muchos salvadoreños han aplaudido las medidas punitivas y extremistas,
en parte porque la población ha sido trágico objeto criminal de la
delincuencia. Ha sido extorsionada, violentada, asesinada y obligada a emigrar.
El problema es que a la población agraviada no se les han ofrecido alternativas
para cambiar su vulnerabilidad, su pobreza.
Los uruapenses en Michoacán, sin duda están cansados del impacto del
crimen organizado, pero está documentado que, a pesar del machín
envalentonamiento del asesinado alcalde, las ejecuciones y violencias en contra
de los uruapenses –hombres, mujeres, jóvenes- no cesaban. En las últimas
semanas, la violencia en contra de los uruapenses, creció de manera exponencial.
No haré una relación unívoca entre la creciente violencia en la ciudad de
Uruapan y el homicidio del alcalde, pero, más allá de las marchas organizadas
en Uruapan y Morelia por el PRIAN, Antorcha Campesina y otras organizaciones
políticas, a pesar del “valiente” edil uruapense, la violencia en esa ciudad no
cesaba. Hay un abierto uso del PRIAN, organizaciones vinculadas a estos
partidos políticos y a la derecha, del triste asesinato del presidente
municipal de Uruapan, para alimentar su agenda golpista. No se puede soslayar
que la derecha usa carroñeramente el hecho para intentar un golpe blando, según
lo escrito por los expertos de los golpes de estado.
“Hay que matarlos”, fue una de las consignas de Carlos Manzo ante
situaciones reales. La mano dura pretendía imponerse. El bukelismo estaba en
marcha. Hay que matar a los delincuentes. Muchas organizaciones de derechos
humanos se manifestaron en contra. Pero su guerra personal en contra de los
narcos, fue errónea. A pesar de la mano dura que mediáticamente lo llevó a las
primeras planas de los medios corporativos, ignoraba los vínculos de su policía
con la delincuencia organizada. Si bien asume el mando de la policía municipal,
nunca pudo desentrañar las corruptelas y vínculos de ese personal. Los normalistas
y la UMSNH son actualmente baluartes del oportunismo y el conservadurismo. La
marcha de este lunes solo sirve a los intereses espurios de los grupos
alineados con el PRIAN. El oportunismo político y electorero está detrás de
cada marcha que la oposición invente. Son una afrenta, incluso, a la memoria
del edil asesinado.
La historia del PRIAN en Michoacán nunca ha sido ejemplar. En diciembre
de 2006, el asesino Felipe Calderón lanzó su guerra esquizofrénica con el
narco, en la que miles de mexicanos, narcos o no, delincuentes o no, fueron
asesinados. Hay numerosos ejemplos. Y Michoacán fue parte del baño de sangre de
Calderón. Enrique Peña Nieto no hizo nada diferente. Durante su gobierno, sus
enviados organizaron y armaron grupos de supuestos autodefensas que en realidad
estaban aliados a los delincuentes. Al final de ese intento fallido, se
demostró que EPN y sus amiguetes promovieron al narco y la delincuencia
organizada. Son grupos que actualmente son parte de las delincuentes que asolan
a los ciudadanos michoacanos. Uruapan, por su posición geográfica y parte de
una amplia zona productiva, es parte del saqueo delincuencial.
Sin duda, el asesinato del edil de Uruapan no es un acto solitario,
menos aislado de situaciones de violencia vigentes en Michoacán, pero pretender
hacerlos parte de lo que sucede en otros lugares del país es faltar a la
verdad. Los hechos en los que fue asesinado Carlos Manzo, es parte de una
cadena de violencias en los que Michoacán está envuelto. No es “reflejo”
nacional.
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