El patriarcado es perverso, aunque no lo parezca. Los hombres, todos,
independientemente de sus preferencias sexuales, han sido educados para acosar,
violentar y someter, particularmente a las mujeres, pero se evidencia en
cualquier cuerpo. Sí, porque los hombres ven cuerpos para su satisfacción,
porque la pedagogía de la educación patriarcal y heterosexual así lo impone,
tanto entre hombres como mujeres. La situación que experimentó la presidenta de
México, no es un montaje como la derecha pretende difundir en redes sociales. Sucedió
y fue doloroso para Claudia Sheinbaum, quien, en un momento dado de la
conferencia del pueblo, se despoja de su investidura y plantea que lo que
sucedió, no es personal, tampoco solo por el cargo que ocupa, sino que es una
práctica machista y misógina prevaleciente. Es el patriarcado, idiota, aunque
el acosador estuviera idiotizado por alguna substancia psicoactiva.
La presidenta de México fue clara: no es solo ella, son todas las
mujeres mexicanas. Acosadas, violentadas, asesinadas por sus parejas, en
particular. Y de eso se trató parte de la conferencia mañanera del 5 de
noviembre de 2025. Presentó una denuncia y el agresor fue apresado. Ahora,
parte de la narrativa de algunos youtuberos, como el tal chapucero, quien es
realmente repulsivo en el espacio de Sin censura, gritando que, como es un
borracho y pobre, es sometido por la autoridad, pero los “blancos y ricos” como
Ricardo Salinas Pliego, acosador y odiador consuetudinario en contra de la
presidenta, no es tocado. El señor chapuzas y Vicente Serrano se equivocan al
difundir tanta mentira del chapuzas. Cuando los youtuberos no alcanzan a
entender el contexto, su narrativa se convierte en diatriba derechista. Es lamentable
que para recuperar audiencia el chile Serrano, le apueste a las mentiras de un
personaje que no analiza, solo lanza discursitos limitados y sin ton ni son.
El acoso a las mujeres en México, le apuesta al patriarcado. La derecha,
la izquierda buenaondita julioastillera y los youtubers siguen anquilosados en
la diatriba misógina. En el programa de Julio Astillero, el periodista
cuestionó si, por ser una figura pública la presidenta de México, era revictimización
colgar el video del acoso en sus plataformas. Aunque lo hizo en Instagram, y
después lo bajó, solo fue por la postura de la presidenta en la conferencia del
pueblo, no por reconocer que es parte de ese sector del patriarcado izquierdoso
que se cree diferente, pero que reproduce al patriarcado sin ambages. La postura
de la señora de la Vega, me pareció clara y concisa. Incluso, Federico Bonasso
la secundó. El problema es que la izquierda buenaondita protege a quien revictimizó
a la presidenta y bajó el video solo cuando ella lo expresó públicamente. En el
caso del periódico Reforma, al menos la presidenta pidió que este medio
corporativo golpista se disculpara.
Aunque este escribano no crea en la remasculinización por medio de
talleres, cursos y grupitos ad hoc, sí insiste en la necesidad de que los hombres
cuestionen sus actitudes y conductas que la familia patriarcal les impuso. Los hombres
no están obligados a creer que, en su relación con las mujeres, todo es
natural. Así como los géneros –no la supuesta ideología de género que aborrece
la derecha, la iglesia católica y cristiana- son una construcción social,
histórica, con excepción de los cuerpos biológicos, hasta cierto momento de las
vidas individuales y colectivas, la misoginia y las formas de dominación que la
sustentan, son imperativos patriarcales. Hace unos meses, conocí a un hombre, buena
persona, con apariencia liberal, que se divorció porque la esposa lo engañó
durante muchos años, siendo el migrante en Estados Unidos y Canadá. Claro, la
señora hizo algunas cosas que podrían ser reprobables –gastarse miles de pesos
en remesas que el esposo le confió, violencia vicaria, etc.-, pero él no se
cuestiona que, durante su estancia en ambos países, sexualmente se destapó,
particularmente con hombres. ¿Quién engaño a quién?
No hay comentarios:
Publicar un comentario