Las revistas Nexos y Letras Libres, se han convertido en repositorios de
una serie de personajes, cuya principal función es denostar, reprobar e
intentar dinamitar las políticas públicas de la 4T. La narrativa de ambas
revistas neoliberales describe una realidad paralela, entre lo que para sus
escribanos fue una era dorada –en términos de financiamiento público y
enriquecimiento de los dueños de estas publicaciones, Héctor Aguilar Camín y
Enrique Krauze, lo fue-, la era neoliberal, y los tiempos actuales. No hay
comparación, aunque la “intelectualidad” de derecha pretenda lo contrario. Lo que
hacen –artículos y podcast- es exhibir su pobreza intelectual, torpeza moral y
antiética, y el intento golpista que los retrata bien a todos,
independientemente de si son intelectuales. Todos los que escriben en esas revistas,
con alguna honrosa excepción, son torpes y están dirigidos por el odio a un
régimen que no entienden porque los obnubilan los privilegios que antes tenían.
Asimismo, todos son expertos en todo.
Un exdirector del CISEN, una de las instancias de la estructura
prianista de espía y represión, intenta erigirse en experto en la política de
seguridad de la 4T, haciendo tabla rasa del pasado, como Carlos Pérez Ricard,
quien grita en el periódico fascistoide Reforma y en Televisa: dejen de culpar
a Felipe Calderón y a Genaro García Luna. Ambos se alinean a los sediciosos
posteos en X de la comentocracia de TvAzteca, relacionando la edad del asesino
de Carlos Manzo, presidente municipal de Uruapan, con el programa Jóvenes
construyendo el futuro de AMLO, cuando el joven tenía 10 años de edad cuando
esa política pública fue puesta en marcha. Programa que no era para niños, sino
jóvenes que trabajan o buscan empleos en diversos negocios. Además, la
legislación mexicana prohíbe expresamente el trabajo infantil. Todos estos
personajes están alineados a la derecha, pero están moral y éticamente
derrotados.
Los llamados intelectuales de la derecha mexicana, construyen discursos,
escritos y verbales, en torno a esa realidad paralela que solo estos personajes
ven y de la que escriben profusamente. Nexos y Letras Libres, tienen públicos
cautivos y no son de distribución masiva, aunque ahora han estado promoviendo
su visión en redes sociales (Youtube, entre otras), con muchos bots seguidores.
Los locutores de TvAzteca, Televisa, Imagen, Fórmula, tienen a su servicio
canales públicos y privados para difundir sus diatribas, pero con una narrativa
muy precaria, llena de calificativos, insultos y odio. Los “expertos” están en
las citadas revistas, mientras en las televisoras la precariedad discursiva es
evidente. En todos los casos es una derecha aspiracionista, buscando construir
una narrativa infamante, incendiaria, negacionista y golpista. La intelectualidad
de derecha en México perdió, con la interrupción del modelo neoliberal, no solo
privilegios, sino también asideros conceptuales y referentes de todo tipo.
Algunos integrantes de la derecha intelectual, han transitado de la
izquierda a la derecha, como Roger Bartra, varios de los habituales escritores
en Nexos y Letras Libres, y otros que antes presumían su aparente adscripción
de izquierda, pero se sienten cómodos en la derecha. Por ejemplo, afirmar que
ya no se debe culpar a Felipe Calderón y Genaro García Luna, de la inseguridad
actual, es proteger a dos personajes de la historia mexicana reciente que
llevaron al país a su lamentable estado actual. Incluso el mismo personaje que
ahora defiende a Calderón y García Luna, es acérrimo opositor a lo que llaman
la “militarización” de México. El problema es que después del lamentable
asesinato del alcalde Carlos Manzo, la derecha clama por la guerra y la
invasión de Estados Unidos. La inseguridad en México tiene raíces muy
específicas, ignorarlas por defender a los personajes que pactaron con el narco
y emprendieron una guerra de funestas consecuencias, es no entender que de ese
pasado reciente deben salir las soluciones. No reiniciando la guerra, sino
fundando una política por la paz y por las causas. Uruapan es ejemplo.
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