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viernes, 7 de noviembre de 2025

La fallida intelectualidad de derecha

 

Las revistas Nexos y Letras Libres, se han convertido en repositorios de una serie de personajes, cuya principal función es denostar, reprobar e intentar dinamitar las políticas públicas de la 4T. La narrativa de ambas revistas neoliberales describe una realidad paralela, entre lo que para sus escribanos fue una era dorada –en términos de financiamiento público y enriquecimiento de los dueños de estas publicaciones, Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze, lo fue-, la era neoliberal, y los tiempos actuales. No hay comparación, aunque la “intelectualidad” de derecha pretenda lo contrario. Lo que hacen –artículos y podcast- es exhibir su pobreza intelectual, torpeza moral y antiética, y el intento golpista que los retrata bien a todos, independientemente de si son intelectuales. Todos los que escriben en esas revistas, con alguna honrosa excepción, son torpes y están dirigidos por el odio a un régimen que no entienden porque los obnubilan los privilegios que antes tenían. Asimismo, todos son expertos en todo.

Un exdirector del CISEN, una de las instancias de la estructura prianista de espía y represión, intenta erigirse en experto en la política de seguridad de la 4T, haciendo tabla rasa del pasado, como Carlos Pérez Ricard, quien grita en el periódico fascistoide Reforma y en Televisa: dejen de culpar a Felipe Calderón y a Genaro García Luna. Ambos se alinean a los sediciosos posteos en X de la comentocracia de TvAzteca, relacionando la edad del asesino de Carlos Manzo, presidente municipal de Uruapan, con el programa Jóvenes construyendo el futuro de AMLO, cuando el joven tenía 10 años de edad cuando esa política pública fue puesta en marcha. Programa que no era para niños, sino jóvenes que trabajan o buscan empleos en diversos negocios. Además, la legislación mexicana prohíbe expresamente el trabajo infantil. Todos estos personajes están alineados a la derecha, pero están moral y éticamente derrotados.

Los llamados intelectuales de la derecha mexicana, construyen discursos, escritos y verbales, en torno a esa realidad paralela que solo estos personajes ven y de la que escriben profusamente. Nexos y Letras Libres, tienen públicos cautivos y no son de distribución masiva, aunque ahora han estado promoviendo su visión en redes sociales (Youtube, entre otras), con muchos bots seguidores. Los locutores de TvAzteca, Televisa, Imagen, Fórmula, tienen a su servicio canales públicos y privados para difundir sus diatribas, pero con una narrativa muy precaria, llena de calificativos, insultos y odio. Los “expertos” están en las citadas revistas, mientras en las televisoras la precariedad discursiva es evidente. En todos los casos es una derecha aspiracionista, buscando construir una narrativa infamante, incendiaria, negacionista y golpista. La intelectualidad de derecha en México perdió, con la interrupción del modelo neoliberal, no solo privilegios, sino también asideros conceptuales y referentes de todo tipo.

Algunos integrantes de la derecha intelectual, han transitado de la izquierda a la derecha, como Roger Bartra, varios de los habituales escritores en Nexos y Letras Libres, y otros que antes presumían su aparente adscripción de izquierda, pero se sienten cómodos en la derecha. Por ejemplo, afirmar que ya no se debe culpar a Felipe Calderón y Genaro García Luna, de la inseguridad actual, es proteger a dos personajes de la historia mexicana reciente que llevaron al país a su lamentable estado actual. Incluso el mismo personaje que ahora defiende a Calderón y García Luna, es acérrimo opositor a lo que llaman la “militarización” de México. El problema es que después del lamentable asesinato del alcalde Carlos Manzo, la derecha clama por la guerra y la invasión de Estados Unidos. La inseguridad en México tiene raíces muy específicas, ignorarlas por defender a los personajes que pactaron con el narco y emprendieron una guerra de funestas consecuencias, es no entender que de ese pasado reciente deben salir las soluciones. No reiniciando la guerra, sino fundando una política por la paz y por las causas. Uruapan es ejemplo.

sábado, 10 de mayo de 2025

Defender lo indefendible

Sin duda, el expresidente Ernesto Zedillo, hoy vocero de la derecha mexicana, con una gran cobertura de los medios corporativos golpistas –de Letras Libres y Nexos irrumpió en la televisión, la prensa y la radio golpistas- fue uno de los más extremistas en la aplicación del neoliberalismo en México. La supresión de la SCJN, para tener ministros a modo para que le aprobaran iniciativas lesivas para millones de mexicanos o rechazaran reclamos justos –Acteal, anatocismo, por ejemplo- cumplió con la agenda zedillista. La imposición del FOBAPROA-IPAB, para favorecer a unos cuantos de sus amigos y la oligarquía mexicana, es otro ejemplo. Las matanzas contra campesinos e indígenas, las que quedaron en la impunidad, tiñen de sangre su sexenio y narrativa, más allá de los reclamos que le hace a la presidenta de México y su imbecilidad de auditar al expresidente AMLO.

La intelectualidad, la comentocracia en los medios corporativos y conocidos derechistas en las redes sociales, se volcaron sin dudar en favor del peor expresidente mexicano, acorde con encuestas recién publicadas. El decrépito Zedillo y sus aplaudidores –Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín- no pueden presumir al mito genial Zedillo. Lo han insaculado como el “demócrata”, como quien “fundó” la “joven democracia mexicana”, según palabras del propio expresidente, pero los mexicanos lo rechazan. Ahora, hasta el impresentable, corrupto y saqueador Alito Moreno pretende defenderlo, cuando Zedillo ordenó expulsar del paraíso gubernamental al PRI, el partido político que lo hizo presidente de México. Los pactos que tejió con el PAN, rehicieron una alianza, PRIAN, que finalmente los hundió.

El actual dirigente del PRI, quien arrastra acusaciones, muchas documentadas, sobre saqueo del erario público, corrupción, amenazas, debería pensar un poco más si al PRI que hoy “dirige” le conviene defender a un indefendible. Lo anterior también aplica a quienes supongan que Ernesto Zedillo, autonombrado el “padre de la democracia”, es realmente alguien a quien se debe defender. En redes sociales, la derecha, buena parte de quienes lo defienden, solo difunden mentiras y le apuestan a los bots para denostar a la presidenta de México, sin argumentar. La derecha mexicana se pierde en sí misma, defendiendo a un expresidente que está siendo exhibido con audios y un grueso expediente en torno a su involucramiento, particularmente de su esposa y la familia de esta mujer, con el narco.

La derecha partidista, defendiendo el FOBAPROA, no solo cae en el ridículo ante las evidencias de que fue un fraude descomunal en contra de México y los mexicanos, sino también al pretender encumbrar a un expresidente que hundió al PRI, encumbró a los corruptos y saqueadores del PAN, y protegió a la oligarquía, enriqueciéndola, además de proteger a asesinos por doquier –Acteal, El Charco, etc. El PRIAN no tiene quien los represente, pero alienta a la derecha intelectual con su oferta. Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze, supusieron que su narrativa y la de su entrevistado y ensayista no sería respondida por una presidenta tan fuerte. Le apostaron a su misoginia. Los mexicanos no pueden olvidar cómo ambos “intelectuales” insultaron a AMLO, y lo siguen haciendo en contra de Claudia Sheinbaum. De lo que se trata es normalizar el odio y el desprecio, no solo en contra de las mujeres, sino en contra de la 4T.

Ernesto Zedillo es indefendible. No es el gran expresidente, demócrata, salvador de México. En diciembre de 1994 hundió a México y los mexicanos. Suicidios y deudas impagables prevalecieron, mientras protegía a unos cuantos con miles de millones de pesos que los mexicanos siguen pagando. No, salvar a banqueros corruptos no era la única opción. Tampoco se sabe que el expresidente dio la orden o, al menos no cuestionó y menos ordenó investigar, las masacres que sucedieron durante su sexenio. Zedillo es indefendible. Es la peor apuesta de la derech 

miércoles, 30 de abril de 2025

El fraude intelectual

 

Una de las sacudidas impulsadas por AMLO y la 4T, fue poner al descubierto cómo la intelectualidad de la derecha mexicana convirtió la información, el conocimiento, el pensamiento, la reflexión, en una mercancía. Los intelectuales encumbrados por el neoliberalismo en México, Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín, entre los más conocidos, cabeza de grupos que se organizaron alrededor de algunas figuras, como Octavio Paz, y grupos editoriales que publican las revistas Nexos y Vuelta-Letras Libres, convirtieron la producción de conocimiento y la información en simples mercancías, narrativas al costo y a favor de los gobiernos del PRIAN para justificar la pobreza, la brutal contención salarial, la concentración de la riqueza en pocas manos, el saqueo, la corrupción, los crímenes del gobierno y el Estado mexicano, entre otros.

Cuando Enrique Krauze escribió su ensayo sobre la democracia sin adjetivos, pretendió vender una idea liberal en la que la ideología y la política eran neutras. Si El fin de la historia de Francis Fukuyama anunció la omnisciencia capitalista, Krauze pretendió que en México la democracia se quedara en las urnas, negando la ciudadanización, advirtiendo que solo los partidos políticos y el sistema eran los legítimos manejadores de un proceso en el que el voto se quedaba en las cuentas alegres de los organismos electorales. La historia de la democracia mexicana, como el neoliberalismo la concebía, era el principal bastión de la derecha y el mercado regularía todo. La estafa intelectual de la derecha fincaba el fraude en la supuesta neutralidad, la operación de instancias que resguardarían una democracia edulcorada, además de proteger que los ciudadanos ejercieran alguna ciudadanía efectiva.

Por su parte, el grupo que creció alrededor de la revista Nexos, osciló entre ciertos esfuerzos de pretensiones filosóficas liberales, que finalmente se convirtieron en justificación neoliberal, y una narrativa que hizo de la democracia sin adjetivos el principal objetivo del neoliberalismo en boga. Por su parte, Vuelta-Letras Libres, es una revista que, sin cortapisas, celebra el neoliberalismo. Octavio Paz y Enrique Krauze hablan de liberalismo, pero en realidad están justificando al naciente neoliberalismo en México. Y es una de las tragedias del neoliberalismo. La derecha intelectual mexicana, no solo falla en el pensamiento y el conocimiento, sino traiciona al mismo liberalismo. Carlos Salinas compró a Octavio Paz, Nobel de literatura mexicano, con una prodigiosa producción, pero que sucumbió a las lisonjas y el presupuesto gubernamental.

Los intelectuales derechistas mexicanos, no solo fracasaron en justificar el saqueo y la corrupción, primero del PRI, después del PAN, sino que nunca construyeron un discurso alterno. Durante 30 años publicaron artículos y libros que tuvieron al neoliberalismo como la única opción intelectual. Es decir, el pensamiento único. Nunca debatieron, solo justificaron, a pesar de las evidencias que les decían lo contrario. Incluso pensadores tan interesantes, fueron seducidos por la derecha y fueron asiduos publicantes en Nexos y Vuelta-Letras Libres. La llamada intelectualidad mexicana se centró en ideas que en realidad justificaban las atrocidades del neoliberalismo. Como Rolando Cordera Campos, quien publica en La Jornada –y en Nexos- unas diatribas en contra de AMLO, la 4T, Morena y Claudia Sheinbaum. Supone que es un “izquierdista” prístino.

Parece ser que la intelectualidad mexicana, la derecha intelectual, no puede producir nada diferente a las mentiras, el odio y el saqueo. Es patético escuchar, por ejemplo, a Héctor Aguilar Camín, insultando al expresidente AMLO y afirmando que estamos en un país autoritario. Lo mismo con Enrique Krauze, aludiendo cotidianamente al autoritarismo y que México se convertirá pronto en Venezuela. Pero ni siquiera saben qué sucede en Venezuela. Solo parten de las acusaciones de la derecha de ese país. Pero no hay ideas, solo golpeteo político. Venezuela es un país que ha logrado resistir a la invasión y Washington. No hay nada nuevo. La intelectualidad derechista mexicana no perdió nada. Es la basura del país.

La reciente diatriba de Ernesto Zedillo, a quien acude la derecha como su vocero, a partir del mito genial del demócrata Zedillo, cuya decrepitud es más que evidente en Letras Libres y el periódico El Financiero. Si Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín, son el fraude de la intelectualidad mexicana derechista, el expresidente apuntala dicha narrativa fraudulenta. Exige argumentos, pero intenta, en su egomaníaca visión, que lo traten como el “padre” de una democracia que no fue. Fue el padre del FOBAPROA, los privilegios de unos cuantos, el hundimiento de las clases medias y pobres mexicanas, las masacres contra indígenas y campesinos. Presume un crecimiento económico después del desastre económico de diciembre de 1994, pero este abrió las puertas para ese crecimiento a costa de millones de mexicanos, y a favor de unos pocos.

lunes, 30 de diciembre de 2024

El fraude intelectual

 

Una de las sacudidas impulsadas por AMLO y la 4T, fue poner al descubierto cómo la intelectualidad de la derecha mexicana convirtió la información, el conocimiento, el pensamiento, la reflexión, en una mercancía. Los intelectuales encumbrados por el neoliberalismo en México, Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín, entre los más conocidos, cabeza de grupos que se organizaron alrededor de algunas figuras, como Octavio Paz, y grupos editoriales que publican las revistas Nexos y Vuelta-Letras Libres, convirtieron la producción de conocimiento y la información en simples mercancías, narrativas al costo y a favor de los gobiernos del PRIAN para justificar la pobreza, la brutal contención salarial, la concentración de la riqueza en pocas manos, el saqueo, la corrupción, los crímenes del gobierno y el Estado mexicano, entre otros.

Cuando Enrique Krauze escribió su ensayo sobre la democracia sin adjetivos, pretendió vender una idea liberal en la que la ideología y la política eran neutras. Si El fin de la historia de Francis Fukuyama anunció la omnisciencia capitalista, Krauze pretendió que en México la democracia se quedara en las urnas, negando la ciudadanización, advirtiendo que solo los partidos políticos y el sistema eran los legítimos manejadores de un proceso en el que el voto se quedaba en las cuentas alegres de los organismos electorales. La historia de la democracia mexicana, como el neoliberalismo la concebía, era el principal bastión de la derecha y el mercado regularía todo. La estafa intelectual de la derecha fincaba el fraude en la supuesta neutralidad, la operación de instancias que resguardarían una democracia edulcorada, además de proteger que los ciudadanos ejercieran alguna ciudadanía efectiva.

Por su parte, el grupo que creció alrededor de la revista Nexos, osciló entre ciertos esfuerzos de pretensiones filosóficas liberales, que finalmente se convirtieron en justificación neoliberal, y una narrativa que hizo de la democracia sin adjetivos el principal objetivo del neoliberalismo en boga. Por su parte, Vuelta-Letras Libres, es una revista que, sin cortapisas, celebra el neoliberalismo. Octavio Paz y Enrique Krauze habla de liberalismo, pero en realidad están justificando al naciente neoliberalismo en México. Y es una de las tragedias del neoliberalismo. La derecha intelectual mexicana, no solo falla en el pensamiento y el conocimiento, sino traiciona al mismo liberalismo. Carlos Salinas compró a Octavio Paz, Nobel de literatura mexicano, con una prodigiosa producción, pero que sucumbió a las lisonjas y el presupuesto gubernamental.

Los intelectuales derechistas mexicanos, no solo fracasaron en justificar el saqueo y la corrupción, primero del PRI, después del PAN, sino que nunca construyeron un discurso alterno. Durante 30 años publicaron artículos y libros que tuvieron al neoliberalismo como la única opción intelectual. Es decir, el pensamiento único. Nunca debatieron, solo justificaron, a pesar de las evidencias que les decían lo contrario. Incluso pensadores tan interesantes, fueron seducidos por la derecha y fueron asiduos publicantes en Nexos y Vuelta-Letras Libres. La llamada intelectualidad mexicana se centró en ideas que en realidad justificaban las atrocidades del neoliberalismo. Como Rolando Cordera Campos, quien publica en La Jornada –y en Nexos- unas diatribas en contra de AMLO, la 4T, Morena y Claudia Sheinbaum. Supone que es un “izquierdista” prístino.

Parece ser que la intelectualidad mexicana, la derecha intelectual, no puede producir nada diferente a las mentiras, el odio y el saqueo. Es patético escuchar, por ejemplo, a Héctor Aguilar Camín, insultando al expresidente AMLO y afirmando que estamos en un país autoritario. Lo mismo con Enrique Krauze, aludiendo cotidianamente al autoritarismo y que México se convertirá pronto en Venezuela. Pero ni siquiera saben qué sucede en Venezuela. Solo parten de las acusaciones de la derecha de ese país. Pero no hay ideas, solo golpeteo político. Venezuela es un país que ha logrado resistir a la invasión y Washington. No hay nada nuevo. La intelectualidad derechista mexicana no perdió nada. Es la basura del país.G

miércoles, 28 de agosto de 2024

La arrogancia de la derecha intelectual

 

Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze, fueron, durante 36 años, los voceros de dos grupos cooptados y comprados por los gobiernos del PRIAN. En su derredor, se acomodaron algunos escritores, analistas, académicos, entre otros, cuyo principal objetivo era proveer a los gobiernos neoliberales de narrativas que justificaran la corrupción y el saqueo, además de recibir prebendas y dinero público por mostrar su abyección. Ambos personajes han hecho algunas declaraciones que los exhiben. Por ejemplo, Héctor Aguilar Camín insulta a los mexicanos cuando afirma que, aunque los mexicanos no entiendan su diagnóstico, porque al parecer 36 millones de mexicanos son imbéciles, la derecha intelectual está en lo correcto: México va camino a la dictadura. Por su parte, Enrique Krauze escribió que, a partir del 1 de octubre, el país se convertirá en una monarquía. Solo le faltó agregar que se coronará a la emperatriz Claudia I.

La derecha intelectual mexicana actúa su derrota como la peor desgracia a su trayectoria. Ya no reciben dinero público, tampoco hacen negocios con el gobierno federal, aunque siguen saqueando algunos erarios estatales (Chihuahua, Jalisco), no pueden “vender” sus ominosas publicaciones (revistas, libros, panfletos) a cuenta de los recursos públicos, está impedida de patrimonializar el presupuesto federal, no pueden imponer su agenda política e ideológica, más allá de algunas pantallas de televisión, cuya audiencia ha caído estrepitosamente, y su narrativa ya no justifica las políticas gubernamentales. Pero no se trata de un divorcio –intelectuales-gobierno-Estado, sino de la expulsión de la derecha intelectual del paraíso presupuestal, los privilegios, los negocios y la agenda derechista, la que en algunas ocasiones rayaba en el fascismo.

Si bien, Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze, han sido durante algunas décadas las cabezas de al menos dos grupos de intelectuales derechistas visibles, en las universidades públicas, los Centros Públicos de Investigación del CONAHCYT e instituciones educativas privadas, también se conformaron algunos grupos locales e institucionales donde la derecha intelectual creó sus grupos de académicos, tanto internos como alternos. En muchos casos, la investigación realmente avanzó y fructificó en estudios de diversos temas antes poco tomados en cuenta, mientras en otros los negocios prevalecieron. Es sabido que el organismo garante de la investigación en ciencia, tecnología e innovación, entregó ingentes recursos públicos a grandes empresas privadas transnacionales y nacionales para realizar investigación que solo favoreció los intereses de grandes grupos empresariales, además de promover cotos de poder académicos y de investigadores que se embolsaban dinero público, formando grupúsculos de derecha protegidos por torres de marfil.

A pesar de las aportaciones a la producción de conocimiento académico y científico, la derecha intelectual durante los gobiernos neoliberales del PRIAN, se ensimismó en su arrogancia al suponer que podía imponer su agenda y conducir las políticas públicas. Pero esta arrogancia, se basaba en la abyección sustentada en la perversa y saqueadora transferencia de recursos públicos, vía directa a los negocios y las cuentas personales de los intelectuales empresarios y del organismo rector de la ciencia, la tecnología e innovación de México. En su arrogancia, la derecha intelectual promueve actualmente una narrativa de odio, desinformación, fakenews y discurso con apariencia intelectual y académica golpista. Que supongan que su “diagnóstico” es “correcto”, mientras ningunean al pueblo mexicano e inventen que viene una monarquía, no es producto del análisis de la realidad mexicana, sino de la invención de realidades alternas, donde el odio de la derecha prevalece.

La “monarquía” es el corolario de una narrativa en la que la dictadura, la venezualización, el castrochavismo, el comunismo, la muerte de la República, han sido parte de una propaganda derechista de odio, desprecio y esquizofrénica. La derecha cuando pierde, busca arrebatar.

jueves, 29 de febrero de 2024

La deriva de la intelectualidad del PRIAN

 

Durante las últimas tres décadas del siglo XX y las dos primeras del siglo XXI, México fue testigo del ascenso de un grupo de personajes identificados como intelectuales. Algunos, académicos que construyeron sus cotos de poder en universidades públicas y organismos financiados por las políticas “científicas” de los gobiernos del PRI, otros, cabezas de camarillas que se conformaron en torno a medios impresos que difundían artículos, ensayos y análisis literarios, políticos y de coyuntura. En el segundo caso, destacan Héctor Aguilar Camín, quien fundó la revista Nexos, que aglutinó a escritores, analistas, politólogos, tecnócratas y expertos en diversos temas, varios de extracción de izquierda, incluso sobrevivientes de las represiones de 1968, 1971 y de organizaciones izquierdistas antes clandestinas, y colaboradores ligados a la derecha. Octavio Paz, premio Nobel de Literatura mexicano, encabezó un proyecto editorial, literario y político con claros anclajes en la derecha, con la revista Vuelta, la que a su muerte desapareció y dio paso, según su supuesto heredero, Enrique Krauze, a una nueva publicación, Letras Libres, de tono derechista sin ambages.

Si bien, en las universidades públicas y los hoy llamados CPI (Centros Públicos de Investigación) del CONACYT, se consolidaron diversos grupos de expertos y académicos, muchos no fueron tan visibles como aquellos que crecieron y se consolidaron en torno a las revistas Nexos y Vuelta-Letras Libres, encabezadas por sus fundadores. En ambos casos, el gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) inició un acercamiento y cooptación a través de prebendas, financiamiento, préstamos, publicaciones, compra de ediciones completas de sus revistas, además de una intensa relación clientelar, hasta su consolidación como intelectuales del régimen del PRI, y posteriormente del PAN. Los intelectuales prianistas tuvieron la máxima exposición y actividad durante el periodo neoliberal, convirtiéndose en productores de conocimiento que justificó y sustentó las políticas neoliberales, la prevalencia del mercado, el individualismo y cualquier acción de la tecnocracia. Fueron, en palabras de Antonio Gramsci, intelectuales orgánicos, sin ambages. La mayoría de origen derechista y fascista, mientras quienes se reclamaban de izquierda, se derechizaban o anclaban en lo que actualmente es una facción de la llamada “izquierda verdadera”.

Con el arribo a la presidencia de México, de AMLO, la ruptura con ambos grupos de intelectuales del régimen del PRIAN fue evidente; pero la fractura fue previa a su triunfo, pues Héctor Aguilar Camín, Enrique Krauze y diversos personajes de sus camarillas, emprendieron un feroz ataque y participaron con diversos insumos en las campañas electorales de 2006, 2012 y 2018, apoyando el fraude electoral o promoviendo operaciones propagandísticas y mercadológicas para anularlo. Personajes como Jorge Castañeda, Gabriel Zaid, Guillermo Sheridan, entre otros, se han destacado por sus opiniones que buscan horadar el apoyo popular de AMLO, y seguir alimentando las falsedades, mentiras y #Fakenews.

Hoy esos “grandes” intelectuales de la derecha, el neoliberalismo, el PRIAN, perdieron, no solo ingentes recursos públicos que los volvieron millonarios, sino también su supuesta “capacidad de análisis”. Enrique Krauze, denigrando el movimiento estudiantil de 1968, al compararlo con la marcha rosa de sectores de las clases medias y la oligarquía; Héctor Aguilar Camín, aplaudiendo a la derechista Xóchitl Gálvez, yendo a Estados Unidos y España a pedir que México sea invadido para que la derecha se adueñe del país; Jorge Castañeda intentando sembrar la duda con mentiras sobre notas periodísticas de investigaciones de la DEA –una, cerrada por falta de evidencias, y otra jamás iniciada, pero que el New York Times, trató de imponer-; Guillermo Sheridan insultando a los mexicanos en Reforma–son borrachos, léperos, etc.- y buscando plagios inexistentes. Es la derecha intelectual que sigue cayendo estrepitosamente, desprestigiados, abyectos derechistas.