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miércoles, 5 de noviembre de 2025

Acoso

 

El patriarcado es perverso, aunque no lo parezca. Los hombres, todos, independientemente de sus preferencias sexuales, han sido educados para acosar, violentar y someter, particularmente a las mujeres, pero se evidencia en cualquier cuerpo. Sí, porque los hombres ven cuerpos para su satisfacción, porque la pedagogía de la educación patriarcal y heterosexual así lo impone, tanto entre hombres como mujeres. La situación que experimentó la presidenta de México, no es un montaje como la derecha pretende difundir en redes sociales. Sucedió y fue doloroso para Claudia Sheinbaum, quien, en un momento dado de la conferencia del pueblo, se despoja de su investidura y plantea que lo que sucedió, no es personal, tampoco solo por el cargo que ocupa, sino que es una práctica machista y misógina prevaleciente. Es el patriarcado, idiota, aunque el acosador estuviera idiotizado por alguna substancia psicoactiva.

La presidenta de México fue clara: no es solo ella, son todas las mujeres mexicanas. Acosadas, violentadas, asesinadas por sus parejas, en particular. Y de eso se trató parte de la conferencia mañanera del 5 de noviembre de 2025. Presentó una denuncia y el agresor fue apresado. Ahora, parte de la narrativa de algunos youtuberos, como el tal chapucero, quien es realmente repulsivo en el espacio de Sin censura, gritando que, como es un borracho y pobre, es sometido por la autoridad, pero los “blancos y ricos” como Ricardo Salinas Pliego, acosador y odiador consuetudinario en contra de la presidenta, no es tocado. El señor chapuzas y Vicente Serrano se equivocan al difundir tanta mentira del chapuzas. Cuando los youtuberos no alcanzan a entender el contexto, su narrativa se convierte en diatriba derechista. Es lamentable que para recuperar audiencia el chile Serrano, le apueste a las mentiras de un personaje que no analiza, solo lanza discursitos limitados y sin ton ni son.

El acoso a las mujeres en México, le apuesta al patriarcado. La derecha, la izquierda buenaondita julioastillera y los youtubers siguen anquilosados en la diatriba misógina. En el programa de Julio Astillero, el periodista cuestionó si, por ser una figura pública la presidenta de México, era revictimización colgar el video del acoso en sus plataformas. Aunque lo hizo en Instagram, y después lo bajó, solo fue por la postura de la presidenta en la conferencia del pueblo, no por reconocer que es parte de ese sector del patriarcado izquierdoso que se cree diferente, pero que reproduce al patriarcado sin ambages. La postura de la señora de la Vega, me pareció clara y concisa. Incluso, Federico Bonasso la secundó. El problema es que la izquierda buenaondita protege a quien revictimizó a la presidenta y bajó el video solo cuando ella lo expresó públicamente. En el caso del periódico Reforma, al menos la presidenta pidió que este medio corporativo golpista se disculpara.

Aunque este escribano no crea en la remasculinización por medio de talleres, cursos y grupitos ad hoc, sí insiste en la necesidad de que los hombres cuestionen sus actitudes y conductas que la familia patriarcal les impuso. Los hombres no están obligados a creer que, en su relación con las mujeres, todo es natural. Así como los géneros –no la supuesta ideología de género que aborrece la derecha, la iglesia católica y cristiana- son una construcción social, histórica, con excepción de los cuerpos biológicos, hasta cierto momento de las vidas individuales y colectivas, la misoginia y las formas de dominación que la sustentan, son imperativos patriarcales. Hace unos meses, conocí a un hombre, buena persona, con apariencia liberal, que se divorció porque la esposa lo engañó durante muchos años, siendo el migrante en Estados Unidos y Canadá. Claro, la señora hizo algunas cosas que podrían ser reprobables –gastarse miles de pesos en remesas que el esposo le confió, violencia vicaria, etc.-, pero él no se cuestiona que, durante su estancia en ambos países, sexualmente se destapó, particularmente con hombres. ¿Quién engaño a quién?

martes, 26 de noviembre de 2024

Las sentencias apocalípticas de la “izquierda buenaondita”

 

Si los obradoristas, morenistas, izquierdistas que apoyan a AMLO y Morena, AMLO mismo, se extasiaban con los pleitos al seno de las derechas, en las últimas semanas la derecha aplaude el pleito artificial orquestado por la izquierda buenaondita, particularmente la encabezada por Julio Astillero y sus amigos, como Federico Bonasso, además de la diatriba izquierdoide de los opinadores Hernán Gómez Bruera y Carlos Pérez Ricart, a raíz, primero de la aprobación de la reforma judicial, con el voto de uno de los impresentables senadores del PAN, Yunes, quien contribuyó a la mayoría calificada en el Senado de la República, lo que también causó una rabia furiosa entre esa izquierda buenaondita, y segundo, por la reelección de Rosario Piedra Ibarra, en la CNDH, la que, de manera imprudente e irracional, lanzó una diatriba en contra de sus odiadores izquierdo-buenaonditas, señalando a la dramaturga y opinadora, Sabina Berman, de ser parte de los ataques en su contra –lo cual es cierto.

En los últimos días, Julio Astillero pergeñó unas supuestas mesas de análisis con sus amigos –Federico Bonasso, Teresa Rodríguez de la Vega, Hernán Gómez Bruera- intentando justificar la diatriba de su izquierda buenaondita, en la que persisten varios asuntos que debería preocuparle a esa izquierda sectaria: toda su narrativa gira en torno a sus razones para “criticar” y lanzar sentencias apocalípticas en contra de Morena, el obradorismo, la presidenta Claudia Sheinbaum, retomando el tono de la derecha intelectual, pero frunciendo el ceño para que su auditorio crea que la izquierda buenaondita tiene la razón absoluta; la única verdad es la que estos personajes blanden y si Morena, los obradoristas y Claudia Sheinbaum, no se adaptan a la agenda izquierdo-buenaondita, la debacle está cerca. Pareciera que gente como Bonasso, Gómez Bruera, Pérez Ricart,  buscan llenar el hueco que los intelectuales de la derecha, Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín, la comentocracia de los medios corporativos, entre otros, dejaron con el arribo de AMLO.

La “izquierda buenaondita” tiene más escollos estalinistas e infantiles que certezas. Sus integrantes, autoadscritos a cierta izquierda radical, periodística, académica, opinadora, intelectual, marginal, argumentan desde agendas personales y maximalistas. Han encontrado el aplauso en algunos nichos youtuberos, en particular en el canal de Youtube de Julio Astillero, quien, con varios de sus amigos, pontifican sobre cómo sus agendas individuales deberían ser adoptadas, sí o sí, por el obradorismo, Morena, la 4T, la presidenta de México. Pero sus esquemas analíticos poco reconocen la realidad actual. Al leerlos, su narrativa resume el reclamo de una realidad que favorece a la derecha y al fascismo, no a al progresismo o la izquierda. Es curioso, pero su posición de “izquierda” se alinea más al recién extinto PRD, partido político que fue arrastrado por la derecha PRIAN.

Durante la etapa neoliberal en México, algunos grupos de intelectuales fueron entronizados en la agenda cultural por medio de “apoyos” de los gobiernos neoliberales. Les pagaron encuentros, congresos y diversas reuniones; les otorgaron recursos por supuestos trabajos de alto nivel o de manera directa para aceitar sus “empresas culturales”, es decir, revistas, editoriales, edición de libros, opiniones a modo. No es lo que la izquierda buenaondita ansía. De eso no hay duda. Son pudorosos y honestos, pero si buscan ocupar el lugar de la intelectualidad derechista neoliberal. El fraude intelectual del neoliberalismo, busca ser sustituido, bajo circunstancias distintas con un gobierno progresista que domina el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, con la agenda de la izquierda buenaondita. La crítica de este sector de la izquierda mexicana, es necesaria y válida, pero no puede ser presentada como la “verdad absoluta” sobre lo que un gobierno progresista realiza. Al parecer, la izquierda buenaondita está construyendo, como la derecha, su propia realidad alterna. Una locura del fraude intelectual.