martes, 18 de noviembre de 2025

¿Rebelión juvenil?

 

La derecha es realmente risible, aunque como se ha planteado, con razón, no podemos ignorarla, sino debatir sus irresponsables, ridículas e imbéciles declaraciones, tanto de los derechistas mexicanos, como de los derechistas españoles y el salvadoreño. Su “rebelión juvenil” no existió, no existe y jamás existirá. Solo un dato que FoxNews no tiene a la mano: mientras los violentos adultos –solo un adolescente está entre los detenidos- violentaban a los policías y derribaban vallas, la mayoría de la generación Z, la real, no la fake del delincuente Ricardo Salinas Pliego, estaban en el Corona Capital, un encuentro musical que los reunió para disfrutar a sus grupos musicales favoritos. La narrativa de la “rebelión juvenil” está siendo sepultada ante las evidencias contundentes. Claro, si en FoxNews creen que Vicente Fox, Guadalupe Acosta Naranjo, Emilio Álvarez Icaza, entre otros Zrucos, son juveniles marchistas, entonces sí fue una “rebelión juvenil” de la derecha.

Ya los medios corporativos golpistas, mexicanos e internacionales, están hundidos. Sus narrativas golpistas no les dan para más. La violencia de la derecha fue comprada. Grupos delincuenciales fueron pagados para violentar. Recordemos que, entre los marchistas, una mujer le echo agua bendita a uno de esos delincuentes violentadores. Es decir, era alguien a quien conocía y sabía a lo que iba. No hay tal “rebelión juvenil”. Repito lo que comenté en otro momento: ojalá lo que les hayan pagado al menos les alcance para comprarse un yate o una membresía para un club de golf, porque quienes los contratan no asistieron; estaban muy tranquilos jugando golf o paseando en sus yates, pero no se mancharon sus vestimentas de Prada, Gucci u otra marca, por ir a una marcha en la que los sombrereros y los Zrucos fueron cómplices de la violencia derechista.

Los jóvenes de la generación Z, o no asumieron las trampas de una convocatoria en la que la derecha finalmente los desprestigió, o de plano no les importa el desprestigio en el que los hundieron, porque no participaron en esa “rebelión juvenil” que FoxNews, Donald Trump, el hijo del presidente de Estados Unidos, inventan. Si bien la generación Z tiene problemas serios –sobre todo las mujeres de esa cohorte de edad están desempleadas, según datos de INEGI-, muchos siguen viviendo con sus familias de origen, además de que seguro reciben diversos apoyos gubernamentales, como becas para estudiar y otras subvenciones. Miles de los integrantes de la generación Z, parece que están estudiando –secundaria, preparatoria o universidad- o intentan integrarse a un mercado laboral muy competitivo y difícil.

El 20 de noviembre, en su nueva marcha derechista, la derecha intentará dislocar el tradicional desfile de ese día en que se celebra una gesta patria. No se sabe cómo va a actuar. Lo seguro es que la oligarquía, en particular el delincuente Ricardo Salinas Pliego, invertirá otros millones de pesos para intentar otro golpe de estado. Por es necesario precisarlo: la violencia de la llamada “rebelión juvenil” fue un intento de golpe de estado. El lawfare lo puso en marcha la convocatoria y la subsiguiente promoción en la que el delincuente Salinas Pliego y su televisora, pero no fue muy fructífero. Como se dice, una golondrina no hace verano. Los pocos jóvenes que estuvieron en la marcha, sin grandes motivaciones –repetición de la retórica derechista de los sombrereros y los Zrucos- no vistieron a las marchas con esa “rebeldía juvenil”.

La derecha mexicana ya no tiene salidas, mientras no pueda plantear una propuesta viable y racional alterna al proyecto de nación de la 4T. Como Jorge Romero, el gran corrupto del cartel inmobiliario en CDMX, actual presidente del PAN dijo, a la derecha solo le faltaba la violencia. Están en eso. Su “rebelión juvenil” es un montaje que intentan vender los medios corporativos golpistas mexicanos e internacionales. Para su infortunio, la narrativa golpista está siendo desmantelada. No hay que ignorar a la derecha, pero hay que desmantelar su narrativa.

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