Ya no cabe duda que las marchas del 15 de noviembre, cuya principal
pretensión era convertir ese sábado en un negro día de represión, se
desinflaron. Con excepción de la mayoría de los medios corporativos golpistas,
La Jornada (20/11/2025) publica en primera plana la compra y organización de
los grupos que intentaron, infructuosamente, incendiar el Palacio Nacional, la
Catedral metropolitana, la SCJN y todo lo que diera una foto que cruzara el
mundo, por medio de la prensa golpista extranjera, para construir una
indignación comprada y pagada por el PRIAN, Claudio X. González, el delincuente
deudor Ricardo Salinas Pliego y sectores extremistas de la oligarquía mexicana.
Se sabe que los extremistas y violentos encapuchados que golpearon hasta la
saciedad y amenazaron de muerte a los policías, son parte de la delincuencia de
Tepito, comerciantes y otros delincuentes comprados por el PRIAN y las mafias derechistas.
Sin embargo, a pesar de la violencia desatada, las marchas, cuya cuantía
de asistentes no llegó ni a las 20 mil personas, mostraron su verdadero rostro:
los jóvenes Z no asistieron masivamente, la mayoría pudieron ser sus papás,
mamás, abuelos y abuelas. Hubo pequeños grupos de personas de la llamada
generación Z tiktokera y de X, pero fueron los menos. Asimismo, las marchas de
los sombrereros y los Zrucos, dieron al traste con el llamado golpe blando. Con
la caída del Lawfare, cuando el Poder Judicial fue votado por los mexicanos,
solo le quedó a la derecha la violencia para intentar el asalto a Palacio
Nacional, con la intención de emular los sucesos de Nepal. El manual no les
está funcionando bien. Les hace falta leer y documentarse. Los mafiosos de la derecha
no les están dando toda la información a los jóvenes, aunque pretendan hablar
por ellos. Por otro lado, es necesario decir que las llamadas redes sociales o
social media, como se precisa en inglés, no son el México real al que la
derecha convoca para la violencia.
Por medio de los social media, pagando millones de pesos a influencers
que ni siquiera asistieron a las marchas, se intentó construir una indignación
que finalmente no prendió. Por ello la derecha tuvo que acudir a los mismos de
siempre: los restos de las mareas rosas, FRENAA, viejos rostros del PRIAN y los
padres y abuelos de la generación Z. Esto fue la marcha del 20 de noviembre. Mermada,
pero con los mismos gritos misóginos, antisemita, xenófobos, odio, desprecio. Sigue
la marcha de los Zrucos repitiendo la narrativa golpista y de odio de TvAzteca,
de la mafia y algunos sectores de la oligarquía. El manual ya no les alcanza
para más. Es de suponer que llamarán los mismos de siempre a otra marcha para
la próxima semana. Si bien los marchistas se deslindaron de cualquier conducta
violenta, no tienen causa, menos motivaciones reales. Es una derecha vacía,
marchista y violenta.
Usar el asesinato de Carlos Manzo, el edil de Uruapan como bandera, ya
se desgastó. Por eso la señora Grecia Quiroz ya inició su gira mediática
buscando el martirologio por la muerte de su esposo y la explotación y
manipulación de los sentimientos de los mexicanos. El problema es que sitúa su
discurso en los medios corporativos golpistas –AtypikalTv, Adela Micha-,
mientras una influencer derechista lanza la pregunta con el impresentable
derechista Joaquín López Dóriga, si los mexicanos la harían presidenta de
México. Son los delirios de la derecha. El Movimiento del Sombrero, aunque
podría cambiar su trayectoria, está centrado en Uruapan. En una última marcha
participaron unas 60 mil personas, pero la mayoría de ese municipio –la cabecera
municipal y localidades de la misma área y algunas otras de municipios aledaños-,
mientras en Morelia, en la misma fecha, fue muy reducida la marcha.
En la marcha de la llamada generación Z, hay usurpación por parte de los
Zrucos, lo que implica hundir en la ignominia a los reales integrantes de esa
cohorte de edad. El intento de usar a la generación Z, los exhibió en su basura
derechista. El manual se hundió también.
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