Silvana Rabinovich, judía argentina, plantea bien lo que implicó su
entrevista con Sabina Berman, quien después decidió no transmitirla porque su
arrogancia sionista la exhibía. La victimización de la gran entrevistadora y su
defensa de su entrevista al fascista Eduardo Verástegui, también la exhibe. Las
defensorías de los canales 14 y Once, expusieron sus discrepancias, a pesar de
que la izquierda buenaondita (Julio Astillero, Vicente Serrano –Sin Censura-,
Álvaro Delgado-Alejandro Páez Varela, Francisco Cruz, entre otros youtuberos,
un tanto histéricos- solo han expresado su odio en contra de la 4T. La
izquierda buenaondita no tiene una narrativa crítica, cuestionadora, solo el
odio, muy cercano a la derecha, que pueden anidar. Sí, la 4T se puede
equivocar, pero acusarla de censura, ignorando las posturas previas de la protagonista,
quien en otro momento censuró su propia entrevista a otra judía, pero
propalestina, es repugnante.
La izquierda buenaondita se ha exhibido gritando censura, pero no tiene
un punto medio. Darle al fascismo un lugar en sus medios, es hasta imbécil. No tiene
que ver si las “audiencias” son tratadas o no como sin opinión propia, sino con
lo que cree esa izquierda sobre esas “audiencias”. Lo destacable del debate es
que las “audiencias” no están presentes, tanto en los argumentos de las
defensorías de los canales de televisión 14 y Once, pero menos en el griterío de
la izquierda buenaondita que supuestamente es su representante. En otros medios
alternativos escuché la idea de “amonestación” a Sabina Berman, negando la
censura. Es decir, como ya es común en Sabina Berman, entrevista a personajes
que en realidad representan algunas de sus posturas. O qué podemos pensar en la
censura de la señora Berman a Silvana Rabinovich.
Veo en los medios youtuberos que han convertido a Sabina Berman en
referencia obligada, que nadie la cuestiona. Hasta ahora, ni Julio Astillero,
Vicente Serrano, Manuel Pedrero, entre otros, la han cuestionado. Solo escucho
decir que su entrevista es “genial”, y quienes no transmitieron la diatriba
fascista, es censura. Nadie plantea que el fascismo no es una opinión. Es más
simple de lo que parece: es violencia y genocidio. Gaza, Minneapolis, Los
Ángeles, etc. ¿La izquierda buenaondita necesitara más pruebas de la masacre
fascista? Es increíble que Julio Astillero, por ejemplo, sea tan amable con un
fascista. Lo mismo Vicente Serrano. Y el colérico comentario de Francisco Cruz,
es deleznable.
La derecha y la izquierda buenaondita, aunque lo niegue ese pequeño sector
de la izquierda, espera, con la salivación obscena, que la presidenta de México
fracase. Al inicio de la gestión de AMLO, la izquierda buenaondita soñaba con
la radicalidad de la 4T, sin explorar el contexto en el que muchos mexicanos
votaron por Morena. La mayoría de los mexicanos son conservadores, a pesar de
lo que hoy llaman la conscientización de millones, pero jamás han buscado que
México se convierta, por decreto, en socialista o comunista. Mi postura ha sido
precisa: Voté por un gobierno progresista, no porque AMLO o Claudia Sheinbaum
declararan a México como país “socialista”, “comunista”. El comunismo jamás ha
existido. El socialismo menos. Los modelos de Cuba, Hugo Chávez, u otro país –Vietnam,
por ejemplo- son eso, modelos. Y como algún experto en su momento planteó ¿socialismo
en un solo país?
En este contexto, Sabina Berman se equivoca. No puede defender a la
ultraderecha como una simple opinión. El fascismo, no es una opinión, es una
postura política para acabar con la humanidad que no está de acuerdo. Eso le
hace falta a los youtuberos. Precisar que entrevistan o defienden a fascistas.
Es el caso de Julio Astillero y Francisco Cruz. Despotrican en contra de la 4T,
pero jamás dicen que están defendiendo a sus amigos fascistas. Los fascistas
son buenos para hacer de los medios, alternativos o no, sus defensores. Es lo
que la histeria de Francisco Cruz, tanto en Julio Astillero como en Vicente
Serrano, quieren dejar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario