viernes, 5 de septiembre de 2025

¿Todo el poder?

 

La derecha mexicana revira ahora, en particular con el ascenso de la nueva SCJN y, en general, del Poder Judicial, con la diatriba mediática de que la 4T tiene ya “todo el poder”, pues el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y, finalmente, el Poder Judicial, están sus manos. Fue sintomática la portada del periódico Reforma, escuchar la diatriba del delincuente Ricardo Anaya, del PAN, cuestionar la legitimidad de la SCJN, aunque por él nadie votó y sí por los nuevos integrantes del Poder Judicial, y ver y escuchar el soliloquio del corrupto lector de noticias, Ciro Gómez Leyva, diciendo que no fue electo por los mexicanos, “olvidando” que la anterior SCJN fue designada por los presidentes de la República, nada ver con el voto libre.

No hay duda que el inicio de una SCJN y un Poder Judicial que podrían darle la vuelta a años de corrupción, saqueos y privilegios, le duele a la derecha, los medios corporativos golpistas y sus escribanos y locutores, además de a los partidos políticos derechistas (PRIANMC). Pero habrá que recordarle a la derecha que, en realidad, todo el poder lo tuvo esa derecha y lo perdió ante el voto popular. Durante décadas, el PRI se había apropiado del Poder Ejecutivo. Las elecciones a las que convocaba cada seis años, jamás tuvieron la fortaleza del voto libre y popular. La historia electoral, con sus represiones y fraudes electorales es bien conocida.

Durante el periodo neoliberal, el PRIAN, también por medio de fraudes electorales, siguió adueñándose, del Poder Ejecutivo. Asimismo, el Congreso de la Unión también era propiedad de la derecha. Las reformas electorales que concedió el PRI, para que la oposición, tanto de derecha como de izquierda, tuviera cierta representación en las cámaras de Diputados y Senadores, fueron tan limitadas, que podía decidir lo que el presidente de la República dijera, en tanto los cabilderos de los poderes fácticos también hacían su trabajo a favor de las empresas extranjeras y nacionales, y las elites económicas. No se debe olvidar cómo un cabildero de una empresa energética, apareció cómodamente sentado a un lado de una legisladora del PRD en la Cámara de Diputados.

Lo que ahora grita la derecha sobre que Morena, la 4T, la presidenta de México, se “adueñaron” de los tres poderes del Estado, se cae por su propio peso. Los legisladores de Morena en el Congreso de la Unión, fueron votados por la ciudadanía para ocupar sus curules y tener la mayoría calificada. Los priistas y panistas obtuvieron sus mayorías a través del fraude electoral. Una parte del Poder Judicial fue votada por los mexicanos. Según la derecha, algunos acordeones fueron los que llevaron a los actuales ministros y ministras de la SCJN. Vaya, 13 millones de mexicanos, aunque Ciro Gómez Leyva los insulte con sus imbecilidades, votaron por un acordeón.

Efectivamente, muchos mexicanos no salieron a votar por el nuevo Poder Judicial, pero hay que entender que la derecha llamó a no votar y la elección fue objeto de una campaña feroz en contra. Cuando el lectorcillo de noticias, Ciro Gómez Leyva, descalifica a 13 millones de mexicanos, es porque el nuevo Poder Judicial es legítimo, porque extraña a los exministros, quienes se retiraron con multimillonarias pensiones. El lectorcillo de noticias, miente. La realidad se aleja de sus imbecilidades mediáticas. Quienes sigan suponiendo que el señor Gómez Leyva tiene algo que decir, están intoxicados con esa realidad alterna de la derecha mexicana.

Ahora bien, quizás los mexicanos se crean el bulo de la derecha que la 4T tiene todo el poder, pero tendrá que revisar, no solo el camino del nuevo Poder Judicial, y en particular de la SCJN, sino también de las disposiciones que emanen de la nueva SCJN. Que la prensa golpista –Reforma, El Financiero, etc.- resalte una falsa nota sobre un “festejo” es realmente vergonzoso. Ojalá que la reportera que cuestionó al ministro presidente de la SCJN, haya recibido una jugosa recompensa del periódico Reforma, por lo menos para comprarse una casa o un departamento en CDMX para resolver su problema de vivienda. O está comprometida con la derecha con su humillación.

lunes, 1 de septiembre de 2025

El estertor del PRI

 

El artero ataque de Alito Moreno contra Fernando Noroña, presidente del Senado, se le está revirtiendo de manera acelerada, a pesar de que los medios corporativos y sus locutores y escribanos hayan aplaudido la agresión, sigan justificando al porro corrupto y saqueador del estado de Campeche y les extienda generosos cheques, producto del saqueo del erario campechano y las prerrogativas que el PRI recibe como parte del Congreso de la Unión. Revisando los videos de la agresión, es notable el montaje. Alito Moreno se coordinó con la senadora esquizofrénica Lilly Téllez y después se trasladaron a la tribuna del Senado, él mismo, Moreira y otros dos senadores golpeadores. La agresión la inició Moreno. Durante el canto del himno nacional, inició su reclamo, y al término del canto, empujó a Gerardo Fernández Noroña, quien no respondió a los empujones. Mientras, otro de sus matones, tiró al suelo a un trabajador del Senado, quien intentó interponerse entre Alito Moreno y Fernández Noroña, pero acabó en el piso y fue pateado sin misericordia.

Lo peor de la escena grotesca, agresiva, violenta, del porro Alito Moreno, es que no le salió el montaje, a pesar de haberlo preparado con antelación. Solamente la prensa golpista mexicana y su amigo Ciro Gómez Leyva –hay un viejo audio en el que Moreno afirma que este lector de noticias es su cuate y da a entender que lo apoya- le dieron espacio para burlarse de la agresión, minimizarla y lanzar una grotesca sentencia: se lo merecía. La derecha no tiene moral o ética. Los otros, como vemos en el genocidio de Gaza, no importan. Son desechables. La finalidad es tener el poder. En el caso de la derecha mexicana, la violencia es la única vía que tiene para recuperar lo “perdido”. La vía electoral, como está demostrado, ya no les alcanza para gran cosa. Incluso, algunos analistas prevén que en el 2030 el PRI podría perder su registro. Por ello, como el líder del cartel inmobiliario, Jorge Romero, dirigente del PAN, dijo, solo les queda la violencia.

El dirigente del PAN, posteriormente intentó corregir su dicho, pero los mexicanos saben que es cierto. La vía electoral de la democracia burguesa les estorba. Por ello, urge la reforma electoral, así como lo fue la reforma del Poder Judicial. Morena asumió el poder político en 2018 y 2024, a nivel federal y en el Congreso de la Unión. Adicionalmente, ha ganado más de 20 gubernaturas, incluyendo la Jefatura de Gobierno de la CDMX. El hecho es que Morena se ajustó a la normativa existente, aprobada por el PRIAN. Cuando Lorenzo Córdova y sus amanuenses, el PRIAN, los medios corporativos golpistas se quejan por la supuesta “sobrerrepresentación” de Morena en el Congreso de la Unión, intentan confundir al pueblo mexicano. La Constitución mexicana es clara. Morena no está sobrerrepresentado. La fórmula para asignar curules, la inventó el PRIAN, y en 2018 se aplicó de la misma manera en que se aplicó en 2024.

Sin duda, el estertor del PRI es apabullante. Pero los mexicanos tienen que darse cuenta que es el mismo PRI que está cavando su tumba. La agresión a Gerardo Fernández Noroña es un ejemplo de la violencia que el PRI es capaz de practicar para obtener lo que por medio del voto popular jamás podrá obtener. La gente debe recordar que, durante el dominio del PRI, los votos a favor de sus candidatos eran simple fantasía. El PRI arrasaba, no solo porque no hubiera candidatos de oposición o, si los había, eran vilipendiados, sino por los múltiples mecanismos de fraude electoral. Muchas de las cifras atribuidas a los triunfos de varios candidatos del PRI a la presidencia de la Republica, fueron producto de fraudes de todo tipo. Compra de votos, relleno de urnas, desaparición de urnas, saqueo de urnas, ratón loco, etc. La “autoridad” electoral validaba todo. Quizás la elección en la que ganó Vicente Fox, haya sido la menos fraudulenta, pero se le entregó la presidencia porque Ernesto Zedillo pactó con Estados Unidos. Lo que demuestra que la “transición” que muchos académicos y politólogos aplaudieron, fue fraudulenta. La verdadera transición comenzó en 2018. El periodo neoliberal devastó la democracia burguesa.