En estas fechas en las que la derecha pretende generar caos con marchas
carroñeras, pretendiendo apropiarse de la figura de Carlos Manzo, quien repelía
a esa derecha de buitres, marchas por venir con ancianos de la derecha
haciéndose pasar por la generación Z, diatribas que llenan las redes sociales y
los medios corporativos golpistas, y la derecha partidista con sus discursos
plenos de insultos y odio, tanto en el Congreso de la Unión como en algunos
medios, sobresale el intento de comparar la situación actual con el pasado
prianista. Según el PRIAN “estábamos mejor” con el PRIAN. Es decir, los
partidos políticos que hundieron al país y a millones de mexicanos en la
pobreza y la pobreza extrema, dicen que la era dorada mexicana fue cuando
gobernaban. Como parte de esta narrativa, un pequeño sector de la derecha
alienta la perversa idea de que los mexicanos deben tener su era libertaria,
siguiendo el “ejemplo” de Javier Milei en Argentina.
No hay parangón entre la 4T y el PRIAN, menos con lo que promueve y
prometen los libertarios. Efectivamente, en Argentina la inflación está siendo
abatida, pero no por políticas públicas a favor de la población, sino por
incesantes préstamos de miles de millones de dólares del FMI y de Estados
Unidos. El problema es que esos 40 mil millones de dólares concedidos por
Trump, irán a los bolsillos de la nueva casta libertaria y de la oligarquía. No
es para los argentinos. Las mayorías seguirán hundidas. La baja de la inflación
no resuelve el fracaso de las políticas libertarias. Jubilados, discapacitados,
la educación, las ayudas del Estado, la salud pública quebrantada, la corrupción
galopante entre los libertarios, son solo muestras de que a Javier Milei y su grupo
de privilegiados no les importan los argentinos. Se argumentará, pero ganó en
las pasadas elecciones, pero hay que puntualizar que los adolescentes y los jóvenes
le dieron esas curules, mientras el peronismo-Kitchnerista se hundía en la
ignominia.
No, el pasado prianista no fue mejor. Este escribano creció entre las
represiones del PRIAN a los estudiantes y la guerrilla urbana y rural, las
crisis sexenales, el aumento de la pobreza y la pobreza extrema, el desempleo
galopante, la pérdida del poder adquisitivo del salario mínimo, las ejecuciones
extrajudiciales, la guerra contra el narco que dejó más de 200 mil asesinados y
de la que no hemos podido salir, las complicidades del narco con los gobiernos
del PRIAN, la inflación que no cedía, fugas de capitales, venta de garaje de
las empresas públicas –incluso algunas boyantes-, el endeudamiento ad infinitum
de PEMEX, la desaparición de Luz y Fuerza del Centro, dejando más de 40 mil
personas desempleadas, los pactos de silencio con los medios corporativos
golpistas, el chayote a muchos de los escribanos y locutores privilegiados, dinero
público a manos llenas para los intelectuales –Héctor Aguilar Camín, Enrique
Krauze, sus revistas y libros, y sus escribanos de cabecera. No el tiempo
pasado no fue mejor.
Los libertarios mexicanos, encabezados por el deudor fiscal Ricardo
Salinas Pliego, ni sus propios eventos pueden llenar, y sus conferencistas son
un amasijo de estupideces derechistas y fascistoides. Critican lo llamado woke,
una terminología estadounidense que para millones de mexicanos no significa
nada, cuestionan la narrativa que han inventado sobre una supuesta ideología de
género, afirman que México es “comunista”, pero en ningún lugar del mundo se ha
implantado ese sistema económico, en fin, inventan una serie de fantasmas
ideológico-políticos para meter miedo algunos sectores, sobre todo jóvenes, de
clases medias acomodadas que asisten a universidades privadas. La más reciente
ocurrencia del barbaján misógino Salinas Pliego, es su alegato de que él era “pobre”.
Quizás, si de ideas y estrategias mercadotécnicas, más allá de la usura y la
amenaza por no pagar sus “abonos chiquitos”, con los que muchos mexicanos
terminan pagando una licuadora hasta 4 o 5 veces más cara que una igual en otro
negocio. Millones de mexicanos han salido actualmente de la pobreza, lo que no
tiene parangón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario