sábado, 6 de diciembre de 2025

7 años

 

En los últimos 7 años, nuestro país entró en una vorágine de cambios, muchos a favor de los menos favorecidos por el capitalismo, pero también el empresariado mexicano y extranjero se ha llevado una buena tajada del pastel de la 4T. La separación entre el poder político y el poder económico es todavía una aspiración de la izquierda electoral, si bien en ese lapso, primero AMLO y ahora Claudia Sheinbaum, han marcado ciertos límites. Por ejemplo, la distancia entre algunos grupos empresariales que embolsaban miles de millones de pesos del presupuesto público por medio de la compra de medicinas, subrogación de servicios de salud, propaganda gubernamental en medios corporativos golpistas, entre otros rubros, se ha hecho efectiva. No es extraño que en estos sectores se generen y financien las campañas de odio, antes en contra de AMLO, ahora en contra de la presidenta de México.

Los cambios comenzaron desde la victoria de AMLO, al menos discursivamente. El día que asumió la presidencia de México, pronunció otro poderoso discurso ante el presidente saliente en el Congreso de la Unión. Sus compromisos se fueron cumpliendo poco a poco. Hicieron falta varios. Es el caso de la solución del caso Ayotzinapa, en el que el Ejército mexicano se convirtió en un dique insalvable. La falta de justicia con un Fiscal como Alejandro Gertz Manero, fueron otro lastre para AMLO. Los desaparecidos han sido también otro pendiente. Pero la manera en que enfrentó la pandemia de COVID19, la recuperación del poder adquisitivo del salario mínimo, la salida de 13.5 millones de la pobreza, entre otros, muestran lo poderoso de la 4T y sus políticas públicas. Fueron 6 años de transformaciones y algunos claroscuros, pero se logró darle rumbo al cambio prometido.

En el primer año de la presidenta Sheinbaum, las presiones han sido tremendas, sobre todo en redes sociales. Lo paradójico es que su aprobación se ha mantenido estable. Lo interesante de la última encuesta de Enkoll, es el importante apoyo de integrantes de la generación Z, aquella marcha que inventó la derecha, en la que marcharon más Zrucos que jóvenes. Por supuesto, las mujeres y los adultos mayores siguen refrendando su apoyo a Claudia Sheinbaum. Y según reportes de los medios alternativos que transmiten en redes sociales y en Youtube, se registró una importante afluencia de jóvenes de esa generación Z. A 7 años de los cambios impulsados por AMLO, la 4T sigue dando resultados y proponiendo nuevos horizontes. Por ejemplo, lo que la izquierda buenaondita, la izquierda radical y la izquierda zapatista reclaman a la izquierda electoral es no virar al socialismo de manera contundente, pues hay un “convivencia” perversa con el capitalismo, particularmente con el neolioberalismo.

Sin embargo, ni AMLO ni Claudia Sheinbaum, ambos provenientes de movimientos sociales de distintos sectores y tendencias, jamás prometieron la radicalización de sus propuestas. Aunque las diferentes izquierdas no entiendan, porque sus referentes estalinistas, maoístas, leninistas se los impiden, la gente votó por AMLO y Claudia Sheinbaum porque la mayoría de sus seguidores y apoyadores son conservadores. Algo que AMLO vislumbró genialmente, pero la izquierda académica y las izquierdas de a pie no entienden. He comenzado a leer un interesante libro coordinado por tres académicos que julioastilleros que se reclaman de izquierda (Massimo Modonesi, César Enrique Pineda y Sergio Tamayo, coords., Luchas sociales y participación política en el sexenio obradorista (2018-2024), UNAM, 2025), pero hasta donde he avanzado, prevalecen los viejos y anquilosados marcos analíticos de las viejas izquierdas académicas. También, en este contexto se inscribe el fracaso continuo de la oposición, tanto partidista y los sectores empresariales adversos, como la derecha que ha colonizado, con sus bots y odio, las redes sociales. Por eso, estos 7 años de la 4T reunieron a más de 600 mil personas en CDMX.

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