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sábado, 13 de junio de 2026

Académicos, intelectuales y la 4T

 Con muy pocas excepciones –véase el reciente encuentro del Centro de Análisis de Coyuntura Económica, Política y Social de la UNAM-, los académicos e intelectuales mexicanos se han cuidado de expresar, debatir, documentar y analizar la actual coyuntura política en la que la amenaza de Estados Unidos a nuestro país es impactante. Solo entre analistas, incluidos algunos académicos, periodistas, que suelen publicar o participar en programas online en redes sociales, se advierte una cierta preocupación sobre una eventual invasión armada ordenada por Donald Trump, poniendo como ejemplo lo sucedido en Venezuela y la coacción esquizofrénica en contra de Cuba. Mientras, la academia mexicana se retuerce en sus odios en contra de la 4T, en particular hacia AMLO, el primer presidente de la 4T que cambió muchos de los términos en los que los académicos se habían anquilosado en sus torres de marfil.

En otros textos he planteado que, aunque las elites académicas e intelectuales lo rechacen, durante el periodo neoliberal, grupúsculos de académicos se conformaron y convirtieron en dominantes en las universidades públicas, incluyendo algunos en universidades privadas que actualmente están a la espera de resoluciones judiciales en las que pretenden recuperar sus privilegios perdidos. Construyeron sus torres de marfil, recibieron becas y apoyos para emprender programas de investigación, algunos hoy muy importantes, pero que les sirvieron para pertrecharse en narrativas que intentan eximirlos de su derechización. Buena parte de la academia mexicana se derechizó, resistiendo algunos sectores de izquierda que actualmente resurgen como críticos de la 4T, acompañando, de algún modo, el golpeteo de la derecha académica, política, intelectual periodística.

Sin duda, el neoliberalismo, como ideología política que privilegió el individualismo y el saqueo, así como política económica que cimbró las bases económicas del viejo régimen, se fue imponiendo durante al menos tres décadas en México. En el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, recuerdo bien cómo entre algunos sectores académicos y profesionales se exalto la idea de que la gente tenía que estar “preparada” para el primer mundo. Era la promesa ideológica y política del corrupto Salinas, lo que jamás llegó. Pero entre muchos académicos e intelectuales dejó huella. No importó la debacle de inicios del gobierno de Ernesto Zedillo, sino que se siguió suponiendo que el neoliberalismo era la respuesta al oscurantismo del PRI. Con el PAN en los siguientes 12 años, el mundo académico conoció la prosperidad que esperaba desde hacía años. Muchos, en lo individual y en lo grupal, aplaudieron las nuevas normativas del CONACYT y de las universidades públicas en las que se repartieron los recursos públicos excesivamente generosos.

Los académicos e intelectuales fueron conformando, en las universidades públicas, una serie de grupos que se encerraron en sí mismos, organizando posgrados y grupos de investigación cerrados y exclusivos para unos pocos, además de acoger a académicos extranjeros –no estoy en contra de atraer investigadores extranjeros, pero debe de haber ciertos criterios- que se habían acercado a esos grupos privilegiados, además de tener parejas mexicanas que sirvieron para justificar su permanencia en México. Recuerdo bien cómo en algunas áreas de conocimiento, como las física-matemáticas, varios extranjeros pululaban en las universidades públicas e incluso se casaron con mujeres indígenas, solo para justificar su presencia. No dudo que se hayan enamorado de esas mujeres, pero fueron el perfecto justificante para tener privilegios en algunas universidades públicas.

Muchos académicos e intelectuales mexicanos han construido durante décadas torres de marfil para apropiarse de recursos públicos. Lo sé de primera mano, no porque haya sido miembro de alguna universidad pública, sino porque vi a muchos colegas vivir con privilegios de todo tipo.

sábado, 6 de diciembre de 2025

7 años

 

En los últimos 7 años, nuestro país entró en una vorágine de cambios, muchos a favor de los menos favorecidos por el capitalismo, pero también el empresariado mexicano y extranjero se ha llevado una buena tajada del pastel de la 4T. La separación entre el poder político y el poder económico es todavía una aspiración de la izquierda electoral, si bien en ese lapso, primero AMLO y ahora Claudia Sheinbaum, han marcado ciertos límites. Por ejemplo, la distancia entre algunos grupos empresariales que embolsaban miles de millones de pesos del presupuesto público por medio de la compra de medicinas, subrogación de servicios de salud, propaganda gubernamental en medios corporativos golpistas, entre otros rubros, se ha hecho efectiva. No es extraño que en estos sectores se generen y financien las campañas de odio, antes en contra de AMLO, ahora en contra de la presidenta de México.

Los cambios comenzaron desde la victoria de AMLO, al menos discursivamente. El día que asumió la presidencia de México, pronunció otro poderoso discurso ante el presidente saliente en el Congreso de la Unión. Sus compromisos se fueron cumpliendo poco a poco. Hicieron falta varios. Es el caso de la solución del caso Ayotzinapa, en el que el Ejército mexicano se convirtió en un dique insalvable. La falta de justicia con un Fiscal como Alejandro Gertz Manero, fueron otro lastre para AMLO. Los desaparecidos han sido también otro pendiente. Pero la manera en que enfrentó la pandemia de COVID19, la recuperación del poder adquisitivo del salario mínimo, la salida de 13.5 millones de la pobreza, entre otros, muestran lo poderoso de la 4T y sus políticas públicas. Fueron 6 años de transformaciones y algunos claroscuros, pero se logró darle rumbo al cambio prometido.

En el primer año de la presidenta Sheinbaum, las presiones han sido tremendas, sobre todo en redes sociales. Lo paradójico es que su aprobación se ha mantenido estable. Lo interesante de la última encuesta de Enkoll, es el importante apoyo de integrantes de la generación Z, aquella marcha que inventó la derecha, en la que marcharon más Zrucos que jóvenes. Por supuesto, las mujeres y los adultos mayores siguen refrendando su apoyo a Claudia Sheinbaum. Y según reportes de los medios alternativos que transmiten en redes sociales y en Youtube, se registró una importante afluencia de jóvenes de esa generación Z. A 7 años de los cambios impulsados por AMLO, la 4T sigue dando resultados y proponiendo nuevos horizontes. Por ejemplo, lo que la izquierda buenaondita, la izquierda radical y la izquierda zapatista reclaman a la izquierda electoral es no virar al socialismo de manera contundente, pues hay un “convivencia” perversa con el capitalismo, particularmente con el neolioberalismo.

Sin embargo, ni AMLO ni Claudia Sheinbaum, ambos provenientes de movimientos sociales de distintos sectores y tendencias, jamás prometieron la radicalización de sus propuestas. Aunque las diferentes izquierdas no entiendan, porque sus referentes estalinistas, maoístas, leninistas se los impiden, la gente votó por AMLO y Claudia Sheinbaum porque la mayoría de sus seguidores y apoyadores son conservadores. Algo que AMLO vislumbró genialmente, pero la izquierda académica y las izquierdas de a pie no entienden. He comenzado a leer un interesante libro coordinado por tres académicos que julioastilleros que se reclaman de izquierda (Massimo Modonesi, César Enrique Pineda y Sergio Tamayo, coords., Luchas sociales y participación política en el sexenio obradorista (2018-2024), UNAM, 2025), pero hasta donde he avanzado, prevalecen los viejos y anquilosados marcos analíticos de las viejas izquierdas académicas. También, en este contexto se inscribe el fracaso continuo de la oposición, tanto partidista y los sectores empresariales adversos, como la derecha que ha colonizado, con sus bots y odio, las redes sociales. Por eso, estos 7 años de la 4T reunieron a más de 600 mil personas en CDMX.

martes, 23 de septiembre de 2025

Violencia en las aulas mexicanas

 

La violencia en las aulas, de distinto nivel educativo en México, no es nueva. Lo ocurrido recientemente en un CCH de la UNAM, es escandaloso por el impacto mediático que se está generando. No minimizo el problema que implicó que un estudiante llegara al plantel universitario a atacar a otro estudiante, hasta matarlo, lo que incluso, al parecer difundió en sus redes sociales, sino que es parte de un problema que está presente en la escuela mexicana: bullying, acoso –entre estudiantes y docentes a alumnas, entre otros casos-, maltrato, violencia en general, que no son atendidos por las autoridades, menos por los docentes, quienes saben qué pasa en sus aulas y en sus instituciones. Aunque los medios corporativos golpistas muchas veces no recogen lo que pasa en otras instancias educativas, a veces hay situaciones que trascienden o la gente se entera de situaciones graves o que son ignoradas por las autoridades educativas y docentes, a pesar de que la violencia sucede ante sus ojos. También, hay que decirlo sin ambages: hay padres y madres cuyos hijos e hijas ejercen violencia en contra de otros/as estudiantes, sin hacer nada al respecto.

Diversos estudios concluyen que la violencia en las aulas, es parte de la violencia doméstica. No en un sentido causa-efecto, pero si como parte de un contexto en el que prevalecen diversas formas de violencia doméstica y en las aulas. Uno de los problemas es que, tanto en la familia como en las instituciones educativas, el problema no es dimensionado como un grave problema. No acostumbro personalizar mis notas, pero este escribano fue objeto de bullying y acoso, tanto en la escuela primaria, secundaria como en el bachillerato, pero, a pesar de mis denuncias, jamás fue atendido el asunto. En el bachillerato más bien fue acoso, sin tanta violencia, pero violencia al fin. Entonces, nada nuevo en la mediatización de lo sucedido en el CCH de la UNAM. La cuestión es pasar de la mediatización a una atención real de las problemáticas que suceden en las escuelas, de cualquier nivel educativo. No se si el problema tenga que ver con “problemas mentales”, lo que creo que es más complejo, pues en algunos medios se ha intentado dar salida a esta situación con el campo de los problemas mentales, pero el agresor requerirá de una evaluación puntual.

Ahora bien, no se trata de que el agresor sea evaluado acorde con ciertos instrumentos psiquiátricos y psicológicos, y se concluya que sus “fantasmas mentales”, como en Estados Unidos, en casos similares, lo llevaron a la agresión mortal. En México, debemos insistir en las raíces de la violencia y sus contextos colectivos. Si en la familia la violencia doméstica es generalizada, algunos niños, niñas y adolescentes, suelen reproducir algunas situaciones relacionadas con esos tipos de violencia. En procesos sociales, como antropólogo e historiador lo planteo, no hay univocidad causa-efecto, pero es necesario analizar contextos y situaciones que surgen en la familia, además de sus implicaciones en otros lugares. La violencia no es unívoca, no proviene de contextos únicos, menos de situaciones únicas.

La violencia es parte de contextos sociales, económicos e ideológicos determinados. No es que el agresor responda solo a esas determinantes, pero sí de situaciones individuales y colectivas en las que la vida individual es insoportable, explosiva, y la respuesta sea la agresión asesina. No hay duda que el agresor tendrá que enfrentar a sus fantasmas en la cárcel, pero debería ser cuestionado por agredir a un compañero de manera frontal. Intentó suicidarse, pero solo se fracturó sus piernas. Es el momento de repensar qué está haciendo la familia con adolescentes que agreden de esta manera a compañeros. Porque no es solo un asunto familiar, sino también individual y colectivo. Individual porque la respuesta del agresor es individual y es urgente analizar. Colectivo, porque es necesario analizar su contexto social, no solo familiar. En Estados Unidos, las agresiones individuales son catalogadas como mentalmente motivadas por individuos, pero se niega el contexto. Es necesario que, en México, se analice de modo diferente. Los agresores no son solo individuos, son parte de comunidades y familias en las que algo sucede.

miércoles, 16 de abril de 2025

Sionistas y cristianos

 

No es intrascendente el cuestionamiento de los estudiantes de la UAEM, a la escritora Margo Glantz, durante una conferencia que impartió en esa universidad, quien es muy conocida por su clara islamofobia, además de omitir cualquier referencia al genocidio palestino. Los académicos de la UNAM que respaldaron a la también académica adscrita a esa casa de estudios -93 en total- señalaron que la interrupción fue un atentado en contra de la “libertad de expresión”, quienes nunca se han posicionado en torno a la limpieza étnica en Gaza por parte del Estado sionista de Israel.

La señora Glantz, siempre ha recurrido a la memoria como punta de lanza de su narrativa, poniendo a la shoa u holocausto judío como fundamental de recordar, pero en su mismo planteamiento pretende borrar la memoria de otros pueblos, como el palestino, quienes han estado desde hace miles de años en esa zona, pero los sionistas justifican su exterminio y expulsión de su tierra. Este escribano ha leído algo de la obra de Margo Glantz; incluso solía seguirla en X, pero insiste en una grosera postura antiPalestina. De un lado, usa la memoria para que se sepa y no se repita el exterminio de los judíos durante el régimen nazi, mientras del otro lado, olvida el genocidio palestino y la terrorífica historia de los sionistas masacrando al pueblo palestino.

El caso del diputado Hugo Eric Flores, del partido Morena, cristiano confeso que ha tomado la tribuna de la Cámara de Diputados para defender su fe evangélica, se declaró recientemente a favor del imperialismo, además de justificar el genocidio palestino. No solo falta a su deber como servidor público e integrante de Morena, un movimiento social de amplias dimensiones políticas e ideológicas, sino que vulnera la separación Estado-Iglesias en México. El diputado carece, moral y éticamente, de autoridad. Abusa de su postura y reproduce el acercamiento que ha habido entre un sector del protestantismo evangélico con el sionismo israelí, muy de moda durante la presidencia de George W. Bush y el ahora presidente Donald Trump.

Asimismo, en ambos casos, se ignoran las campañas emprendidas por Trump en Estados Unidos y por el gobierno alemán, para detener y deportar a ciudadanos de ambos países por haber mostrado su apoyo a Palestina. En el país del norte, la embestida incluye a icónicas universidades como Columbia y Harvard. Mientras la primera cedió a las presiones Trumpistas, la segunda ha decido confrontar a Trump en las cortes estadounidenses. El sionismo y el cristianismo Trumpista, no es casual. Ignoran las normas democráticas e intentan imponer su credo violentando a las sociedades que, en el caso de Trump, lo llevaron al poder. Por el diputado Hugo Eric Flores, nadie votó. Obtuvo su curul por la vía proporcional, lo que no implica que no tenga los mismos derechos de otros legisladores y ciudadanos, pero que debe respetar la Constitución mexicana.

La escritora Margo Glantz, es una ciudadana, sin cargos públicos, pero su postura sionista debe ser reprobada. El holocausto judío es real, pero también el genocidio palestino. Nadie puede negar las imágenes, muchas en tiempo real, que los medios corporativos y algunos independientes presentan diariamente al mundo. Ignorar la limpieza étnica y el exterminio sistemático del Estado sionista de Israel, no es solo complicidad con crímenes de lesa humanidad, sino pretender que la humanidad no sepa y le apueste al olvido de las masacres sionistas. Los israelíes tienen derecho a un país, una nacionalidad y un territorio, pero no a costa de un pueblo que durante miles de años ha estado asentado en un territorio que les pertenece.

El diputado Hugo Eric Flores, debería tener presentes los videos de la masacre en contra del pueblo palestino. El cristianismo evangélico no es la verdad sobre un genocidio y el imperialismo israelí. Es lamentable que un servidor público pretenda erigirse, moral y éticamente, en defensor del asesinato sistemático de un pueblo. No creo que Luisa María Alcalde, presidenta de Morena, lo reconvenga. Es una dirigente que no sabe qué hace con el movimiento obradorista. Da pena.

miércoles, 4 de diciembre de 2024

Gaza en la consciencia académica mexicana

 

En general, El Colegio de México (ColMex), como institución académica formadora de recursos humanos de alto nivel en el campo de las ciencias sociales y humanidades, así como muchos de sus profesores-investigadores, se han cuidado de expresar abiertamente posturas políticas e ideológicas, además de cercanía con determinados gobiernos, presidentes del país y tendencias político-ideológicas. Lo anterior no implica suponer que la academia y los académicos mexicanos sean neutrales, como es el caso de Sergio Aguayo Quesada, quien abiertamente combatió a AMLO y mostró su apoyo a la derecha mexicana y sus partidos políticos, aunque decepcionado decidió retirarse de un supuesto comité para definir al candidato presidencial de la oposición. Hay otros casos, pero este ha sido el más evidente por sus posturas públicas en la televisión del Estado mexicano, participación en organizaciones de la sociedad civil, en redes sociales y los medios de la prensa corporativa.

Asimismo, El Colegio de México es depositario de los ideales y enseñanzas del exilio republicano en México. La Casa de España en México se convirtió en El Colegio de México, modelo francés que diseminó en otros espacios que se fueron fundando, con sus particularidades locales, en otros estados del país en las últimas décadas del siglo XX. Por ello, no es extraño que estudiantes y profesores hayan sido consultados para decidir si la institución debía seguir relacionándose con la Universidad Hebrea de Jerusalén, en el contexto del genocidio en Gaza, perpetrado por el Estado sionista de Israel. Los integrantes de la institución académica votaron por suspender esa vinculación, pero ahora en un desplegado de intelectuales, artistas, escritores y personajes de la comunidad judía y la derecha mexicana, le exigen al ColMex, sin mencionar el genocidio en Gaza, la limpieza étnica que el Estado sionista de Israel encabeza, el apoyo criminal de Estados Unidos y la Unión Europea, que es errónea la decisión de su comunidad académica.

En Gaza, están asesinando a miles de palestinos, pero para la comunidad judía intelectual y artística de México, el genocidio palestino no existe. Es hasta vergonzoso ver la firma de importantes escritores y escritoras de origen judío, firmar un libelo que condena al ColMex por una decisión democrática tomada por su comunidad académica. Pero la firma de personajes de origen judío mexicanos no es extraña. Muchos de esos personajes han sido y son activamente opositores a la 4T, tanto contra AMLO como contra la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, una judía de cepa, a quien millones de mexicanos abrazan. Los abajofirmantes se equivocan de nuevo, pues su firma es contra la democracia y contra el derecho de los pueblos a la autodeterminación. Miles de palestinos han sido masacrados en Gaza y Benjamín Netanyahu ha sido condenado por la Corte Internacional por crímenes de lesa humanidad, por genocidio, lo que a la intelectualidad y artística judía no le importa. Qué oportunamente olvidan el holocausto judío.

Hace unos días, más de 1,500 académicos mexicanos de instituciones como la UNAM, la UAM, la UPN, El Colegio de México, entre otros, hizo pública su postura, no solo para apoyar al ColMex, deslindarse de los intelectuales y artistas judíos y de la derecha mexicana, sino también para alertar del genocidio en Gaza y exigir a las universidades mexicanas romper relaciones con todas las universidades israelíes y al gobierno mexicano que rompa relaciones diplomáticas con el Estado sionista de Israel. Entre los firmantes, también hay académicos de origen judío. Lo importante de este nuevo desplegado es que la academia muestra que la neutralidad no existe y que no es un asunto de narrativas, como la intelectualidad judía y la derecha mexicana señalan. No es un asunto de opiniones, es la realidad de una guerra que implica crímenes de lesa humanidad y la condena a un criminal como Benjamín Netanyahu, quien ordena todos los días masacrar al pueblo palestino, además de continuar su guerra nazi-fascista contra otros pueblos árabes (Líbano, Irán, etc.)