Hace poco más de un año, fue ejecutado un apreciable amigo, abogado,
defensor de los derechos humanos, cuando hacia sus cotidianos ejercicios en un
parque deportivo cercano a su casa. Como abogado, atendía casos en los que se
involucraban litigios por tierras y otros asuntos. Según algunos indicios,
porque el caso no ha sido resuelto, nadie ha sido identificado y detenido, lo
habían amenazado por defender a un cliente con líos de tierras en los que, al
parecer, la delincuencia organizada tenía algún interés. Comento esta
situación, en parte como un recuerdo doloroso por la pérdida de una persona
cercana. Cuando sucedió el hecho, en medio de la tristeza me preguntaba porque
gente buena era asesinada de este modo. En Coahuayana, el coche bomba que acabó
con la vida de cinco personas, cuyo impacto explosivo se expandió a unos 300
metros, parece estar relacionado con una disputa más entre grupos
delincuenciales.
Sin embargo, el ataque en el municipio de Coahuayana, con frontera al
mar pacífico, tierras ricas en minerales y hermosas playas, envidiadas por
políticos, caciques y empresarios ligados con la delincuencia organizada, es
otra expresión de la violencia delincuencial en Michoacán. No fue un atentado
terrorista, porque los grupos involucrados no tienen objetivos específicamente
políticos, pero su impacto, en el contexto del encuentro de la presidenta de
México con miles de ciudadanos que la apoyan y respaldan a la 4T, fue más allá
del bombazo. El caso de mi amigo cimbró a muchos. El asesinato de Carlos Manzo
en Uruapan también, si bien la esposa, quien ocupa ilegalmente la presidencia
municipal de ese municipio, ha decidido usar su muerte como bandera política. El
bombazo en Coahuayana, ilustra también una situación la descomposición social
en la que la delincuencia organizado juega un papel central.
Ahora bien, el bombazo en Coahuayana exhibe la falta de pericia del
actual gobernador, además de que una de sus parientes ha sido señalada por
vínculos con la delincuencia organizada, y la sociedad y política que Morena
heredó del PRIAN. No olvidemos que la hermana del expresidente espurio Felipe
Calderón, cuando quiso ser gobernadora por el PAN, pactó con el crimen
organizado. Hay videos que han recorrido las redes sociales, probando esos
encuentros. Asimismo, varios exgobernadores del PRI han sido señalados por
similares vínculos. Por ejemplo, el exgobernador interino del PRI, Jesús Reyna
García (22 de abril al 23 de octubre de 2013), fue encarcelado por sus
encuentros con la delincuencia organizada grabados en videos, aunque la PGR de
Enrique Peña Nieto lo exoneró en 2018. En Michoacán han proliferado carteles y células
de carteles mayores de delincuentes, varios vinculados a políticos y
empresarios. Es el caso de Uruapan, zona en la que se entretejen alianzas
político-empresariales-delincuenciales.
En Coahuayana se tejen diversas complicidades. Efectivamente, el
autobomba en el que murieron dos personas que iban en ese auto, el conductor y
un acompañante –aun sin aclarar si se autoinmolaron- fue una atroz apuesta para
golpear a las guardias comunitarias. Según indicios, una persona de ese grupo
de guardianes de la comunidad podría estar involucrado. La corrupción y
complicidad no son privativas de los gobiernos. También a nivel local se tejen
corruptelas, sobre todo si la recompensa delincuencial es jugosa. En Michoacán,
el crimen organizado ha actuado de manera frontal. Amenaza a las autoridades,
las copta, y convierte en un infierno los gobiernos locales si los
funcionarios, de cualquier nivel, no acceden a sus presiones y amenazas. No hay
disculpa al respecto, pero, como en los tiempos del porfiriato y la revolución,
los cañonazos –literales y en efectivo-, definen muchos vínculos con la
delincuencia organizada. Como señalé en otro escrito, a pesar de estas
situaciones, Michoacán no es un narco estado, pero las dudas siguen.
A nivel local, las redes entre delincuentes y funcionarios públicos
prevalecen. Para el gobierno federal debería ser un foco de atención estas
veleidosas relaciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario