El New York Times está publicando una larga entrevista que incomodará a
muchos, incluso el mismo Donald Trump, por las respuestas que dio a los
reporteros del Times. En la primera parte de las respuestas dadas a Zolan
Kanno-Youngs, Tyler Pager, Katie Rogers y David E. Sanger, afirma que
solo “My own morality. My own mind. It’s the only thing that can stop me”
(mi propia moralidad, mi propia mente, es lo único que puede detenerme). Es
sabido que está condenado por el sistema de justicia estadounidense por más de
30 delitos, aunque no lo pueden encarcelar por ser el presidente de Estados
Unidos, y los archivos de Jeffrey Epstein, no solo lo ligan, sino lo involucran
directamente con actos pedófilos y abusivos en contra de mujeres menores de
edad. A esa moralidad apela, aunque es la inmoralidad de un mandatario que
supone que el mundo tiene que rendirse a sus perversiones.
La primera parte de la entrevista del New York Times (08/01/2026), es
reveladora. Donald Trump expresa con claridad que su moralina conducta en torno
a su propio país y al mundo externo son retorcidas. En Minneapolis, fue
asesinada una escritora, poeta, madre, mujer por un sicario del ICE. No solo
esa instancia represora y asesina de inmigrantes y ciudadanos de Estados Unidos
–la mujer, aunque es indebido lo que voy a decir, era blanca, de clase media,
WASP-, fue justificada por Trump acusándola de “izquierdista radical”, pero los
videos lo desmienten de manera indignante. La mujer no era “radical”, era una
madre clasemediera blanca que bloqueó al ICE para proteger a los inmigrantes
que estaban siendo reprimidos. La mujer intentó moverse de manera lenta, sin
amenazar a nadie, pero el odio de un agente de ICE, ese odio alimentado por la “moral”
de Donald Trump, la asesinó a sangre fría.
En este contexto, vale la pena preguntarse si ese agente de ICE tendrá
remordimientos sobre el asesinato que cometió y si sabe que es un asesino, un
homicida, a quien un uniforme antiinmigrante le da “permiso” para asesinar,
incluso a una ciudadana estadounidense blanca. Hago hincapié, indebidamente en
este aspecto, pero tenemos que entender que Estados Unidos es una sociedad
profundamente racializada. Millones de estadounidenses creen en la falacia y la
fantasía de las razas, las cuales se basan, básicamente, en el color de la piel
y algunos estudios sesgados y racializados sobre supuestas diferencias “mentales”
entre personas de diferente color de la piel. La humanidad no es una raza o
muchas razas. Es la humanidad. Diferentes procesos adaptativos a climas, geografías,
regiones, etc., pudieron dar pie al surgimiento de diferencias en el color de
la piel, los ojos –en el caso de los ojos claros se ha comprobado que es una
anomalía genética, no una distinción racial-, el cabello.
Sin embargo, el moralismo Trumpista y de MAGA, no están dispuestos a
aceptar las diferencias humanas, las que, incluso, como en el caso de muchas
denominaciones cristianas protestantes, intentan justificar con sus biblias. Es
el caso de los cristianos pentecostales. La diversidad de grupos, algunos
anclados en interpretaciones muy cercanas a la moralidad Trumpista, suponen que
las diferencias humanas son naturales porque su dios así lo quiso. El mundo
está ahora atrapado en la moralidad de un individuo que mentalmente está limitado,
e incluso supone que la supremacía de Estados Unidos es la supremacía de
grupúsculos de blancos –WASP- que deben prevalecer por encima de otros humanos.
Esa es la moralidad de Trump. Y al parecer, no tiene límites. Muchos analistas,
incluso AMLO, han planteado que los halcones son los que definen las acciones
de Trump, pero con esta primera parte de la entrevista del Times, nos damos cuenta
que la perversa moralidad/inmoralidad de Trump es lo que prevalece. No es que
la oligarquía, el complejo militar-industrial y el Deep State no sean actores importantes en las inmoralidades de Trump,
pero usan a un individuo que, al parecer, no solo es moralmente inmoral, sino
que es mentalmente extraño.
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