El caso de Israel Vallarta no es el único. Según el INEGI, una tercera
parte de la población actualmente encarcelada no ha sido sentenciada. El hecho
es que el caso Vallarte se mediatizó desde el primer momento. Un montaje
fabricado por Genaro García Luna, exdirector de lo que fue la AFI, instancia
policial creada por Vicente Fox, y exsecretario de Seguridad de Felipe
Calderón, hoy encarcelado en Estados Unidos por narco, Luis Cárdenas Palomino,
el torturador de Vallarta y otras personas, Carlos Loret de Mola, Televisa,
TvAzteca, lo fijó en la opinión pública hace casi 20 años.
Ahora bien, el papel de los medios corporativos es fundamental, pero es
solo uno de los aspectos que distinguen el caso de Israel Vallarta respecto a
otros. También, lo que se ha dado en llamar la sociedad civil, es decir una
serie de membretes y organizaciones que se autonombraron la “sociedad civil”,
recibiendo, además, millones de pesos de los gobiernos del PRIAN. Dinero
público para defender los abusos, la corrupción, el saqueo y las complicidades
del gobierno de Vicente Fox, y las atrocidades de la guerra de Felipe Calderón,
y la terrible corrupción, saqueo y represión del gobierno de Enrique Peña
Nieto.
El papel del Poder Judicial fue otro factor. Durante 20 años no pudieron
probar la culpabilidad de Israel Vallarta. Y resulta que la jueza que lo
declaró inocente, usó los mismos argumentos que en su momento la SCJN determinó
para liberar a Florence Cassez, sin olvidar el conflicto diplomático que el
asesino Felipe Calderón genero con el presidente de Francia. Igualmente, hay
que recordar la actuación, muy desafortunada, tanto de lo que fue la
Procuraduría General de la República (PGR), así como de la actual Fiscalía
General de la República. Son múltiples las aristas del caso de Israel Vallarta.
Con todo, los medios corporativos, la prensa, las televisoras, las
radiodifusoras, con gran mezquindad y abuso de la libertad de expresión y el
derecho a la información, fueron centrales en la condena de Israel Vallarta.
Aunque durante 20 años no se pudo probar su culpa, los medios lo condenaron,
incluso a pesar de saber, desde el primer momento, que se fabricó un montaje,
no una “recreación” como cínica e hipócritamente afirma María Elena Morera,
dueña de una organización de la autollamada sociedad civil, que fue creada para
aplaudir a Genaro García Luna y la espantosa y criminal guerra contra el narco
de Felipe Calderón.
Los medios corporativos tradicionales, construyeron una narrativa que
victimizó y culpó, sin pruebas, a Israel Vallarta. El ominoso papel de esos
medios –televisión, prensa, radio- muestra el periodismo basura que
actualmente, y desde hace 20 años, se hace en México. La liberación de Vallarta
evidencia el uso faccioso de los medios tradicionales, el Poder Judicial, el
gobierno, la sociedad civil, en lo que fue un acto concertado entre todos los
poderes fácticos. No hubo en el montaje casualidades. La participación de los
medios victimizando a Vallarta, defendiendo un montaje que celebraron y
afirmando la culpabilidad de una persona a partir de intereses oficialistas,
los hace culpables de un proceso en el que usaron su poder, previos pagos
pactados con Genaro García Luna. Todos los medios involucrados y sus
escribanos, locutores y lectores de teleprompter recibieron, por diversas vías,
generosos fajos de dinero público.
Israel Vallarta es inocente, a pesar de que los medios corporativos y
sus amanuenses pretendan lo contrario. La sentencia de la jueza es clara, según
lo recuperado por la prensa, tanto independiente como por medios como La
Jornada. La embestida mediática y los abrazos a Carlos Loret de Mola,
simplemente es un intento por salvar a esa prensa golpista. Según lo posteado
en redes sociales y sugerido en los medios corporativos, la presidenta de
México ordenó la liberación de Vallarta. La prensa papanatas no ha leído la sentencia
de la jueza, y sigue repitiendo lo que el PRIAN dice.
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