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jueves, 10 de julio de 2025

El delirio de un plutócrata

 

Ricardo Salinas Pliego, el dueño de Grupo Salinas, que incluye a TvAzteca, Elektra, Banco Azteca, entre otros negocios, no solo se caracteriza por presumir en redes sociales su riqueza, buena parte mal habida, su afiliación a la ultraderecha y los fascismos actualmente resurgiendo, el desprecio del Estado de derecho, en aras de una supuesta libertad absoluta, una deuda multimillonaria al fisco mexicano que, durante 16 años, ha evitado pagar con prácticas dilatorias y muchos amigos corruptos en el Poder Judicial, pero sobre todo por su misógina, desprecio a las mujeres, odio clasista y racista.

La breve historia del potentado, comienza con su padre, un empresario regiomontano que hizo su fortuna como usurero, práctica que heredó al hijo, y los vínculos de corrupción y saqueo del erario público con los Salinas de Gortari. Un préstamo del hermano del expresidente, al usurero, le permitió comprar, a precio de ganga, el canal 13, de propiedad gubernamental, además de asaltar a un empresario, con la connivencia del gobierno de Vicente Fox, y arrebatarle el canal 40. Trapacería tras trapacería es lo que distingue muy bien a este individuo cuya mermada fortuna, enfrenta hoy a una de las mujeres más poderosas de México y el mundo.

Con el parapeto de la libertad de expresión, ha inundado la red social X, con insultos y desprecio de todo tipo en contra de las mujeres e integrantes de la comunidad LGBTQ+. Mujeres periodistas, funcionarias y funcionarios públicos, han sido objeto de una rabia misógina y homofóbica indescriptible. Asimismo, las concesiones televisivas que hoy el Estado mexicano mantiene en sus asquerosas manos, las ha usado para golpear a la 4T y alterar el Estado de derecho. Sí, el plutócrata altera el Estado de derecho en aras de su misoginia, homofobia y desprecio por los trabajadores. No respeta a nadie ni nada. Vale la pena traer a colación un reciente post de mi admirado Lorenzo Meyer: parafraseo, será que toda la plutocracia mexicana piense y actúe así ¿o peor?

No me cabe duda de que la plutocracia mexicana odia a AMLO, la 4T, Claudia Sheinbaum, Morena, porque han impuesto reglas políticas, nada nuevas, algunas provenientes de la retórica del PRI y el PRIAN, para que el Estado de derecho prevalezca a favor de todos los mexicanos, no de unos cuantos como el corrupto, corruptor y saqueador Ricardo Salinas Pliego pretende. Quizás sus fracasos empresariales, más que sus “éxitos” conseguidos al amparo de los presidentes anteriores, el PRIAN y el Poder Judicial, obedezcan a que se está imponiendo, no solo la revolución de las consciencias, sino también una incipiente ética política y la necesidad de que la plutocracia respete a los mexicanos, más allá de sus mal habidos haberes.

Hay que recordar a Oxfam: la plutocracia latinoamericana, particularmente la mexicana, son los multimillonarios actuales porque sus fortunas provienen del saqueo al erario público, no de legítimas inversiones. Cientos, compraron empresas estatales, incluso con ganancias bien establecidas, a precios de ganga. Es el caso de Carlos Slim con Telmex, y el mismo Ricardo Salinas Pliego, quien adquirió de manera fraudulenta una televisora del Estado mexicano. El hecho es que la elite económica mexicana, tiene sus fortunas producto de contubernios, complicidades, corruptelas y saqueo del erario público.

Son pocos los ricos, riquísimos de este país, que lo son, por sus inversiones, por apostar su capital a negocios en los que obtendrán ganancias, a costa de los trabajadores, pero en México. No consiento la desmedida explotación de pequeños, medianos y grandes empresarios de los mexicanos, y que, en muchas ocasiones, se han negado a otorgar los aumentos salariales por ley. Pero algunos, están lejos de las complicidades y corruptelas como las de Ricardo Salinas Pliego para enriquecerse, no solo explotando a trabajadores y clientes, sino saqueando al Estado mexicano. Es lo perverso de una burguesía corrupta y saqueadora misógina.

sábado, 25 de enero de 2025

Criminalizar a un país

 

¿De qué se trató ese retuit de Elon Musk en su red X, en el que se intenta ligar al multimillonario mexicano Carlos Slim con el narcotráfico? En México se sabe cómo Slim obtuvo el empujón para acrecentar su fortuna, pero no hay una sola prueba de que sea producto de vínculos con el narco. El gobierno mexicano encabezado entonces por el PRI, con Carlos Salinas de Gortari, lo puso en esa trayectoria multimillonaria, al entregarle a precio de ganga la empresa Teléfonos de México, la que trabajaba en números negros, pero era necesario seguir el guion neoliberal para minimizar el Estado por medio de la venta, al mejor postor, de las empresas estatales.

Quizás esta puesta en escena se trate de dos cuestiones: a) aniquilar a un empresario mexicano, con la finalidad de que los amigos del imperio se apropien de sus empresas (recordemos que Starlink, la costosa proveedora satelital de Internet es propiedad de Musk), o b) criminalizar a un país, México, porque es probable que la declaración de terroristas de los carteles del narco no le alcance a Donald Trump en sus oscuros intereses por invadir nuestro país. La derecha mexicana, celebra ambas intenciones, sin aportar ni una prueba. Incluso, hasta los periodistas de investigación más acreditados que han publicado muchos libros sobre el narcotráfico, los carteles de la droga y la delincuencia organizada, niegan esa supuesta relación.

El imperio comienza su “nueva edad de oro”, no solo intentando horadar la estructura judicial, normativa y social que durante las últimas siglos fue dando forma a Estados Unidos, sino también con un apetito expansivo que abarca Groenlandia, el Canal de Panamá y el Golfo de México. No olvidemos que en las profundidades de este último podría haber incalculables yacimientos de petróleo, lo que sería excelente para la política energética de Trump de relanzar los combustibles fósiles, además de salir del Acuerdo de París sobre cambio climático. En el caso de Groenlandia, con el calentamiento global se abren nuevas rutas y acceso a minerales, petróleo y otras materias primas.

Como quiera, el narcoempresario, como narcopresidente, narcocandidata, son parte de las campañas de Lawfare que la derecha estadounidense y mexicana han emparejado para desestabilizar a México y su gobierno progresista. Acorde con algunos analistas, durante la primera administración de Trump, no se trató de una relación de amistad entre el agente naranja y AMLO, sino que hubo cierta contención y negociación ante el fenomenal apoyo popular que sostuvo los primeros seis años de la 4T. En la primera semana del Trumpismo, la situación podría repetirse. Claudia Sheinbaum ganó la presidencia de México con cerca del 60% de los votos, mientras que las más recientes encuestas muestran que ese apoyo alcanzó 80% de aprobación.

Pero el gobierno de Trump apenas empieza. De seguro sus estrategas ya están pergeñando maneras distintas de amenazar e intervenir en México. Las coacciones sobre aranceles y carteles narcoterroristas están en la mesa. Y el cambio en el nombre de Golfo de México a Golfo de América, solo tiene efectos en la plataforma continental de Estados Unidos y entre los fanáticos seguidores neofascistas de Donald Trump. Lo único que parece estar marchando, con mucho miedo y terror, son las deportaciones, aunque su masividad la ha quedado a deber. Sí han estado deportado a inmigrantes mexicanos, guatemaltecos y de otras nacionalidades, sin rebasar lo hasta ahora experimentado históricamente (Clinton, Obama).

Trump y compañía, a pesar del apoyo al ñoño Videgaray, saben bien que la derecha mexicana está derrotada. Incluso, con todo el financiamiento que le han dado al junior tóxico Claudio X. González, no ha podido resurgir. Los derechistas no entienden que al “secundar” legítimos reclamos (recientes acontecimientos en Culiacán, Sinaloa), lo único que hacen es desacreditar las protestas, pues solo buscan protagonismo. De lo que están hartos los mexicanos.