Mostrando entradas con la etiqueta X. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta X. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de agosto de 2025

13.4 millones de mexicanos fuera de la pobreza

 

Más de 13 millones de personas salieron de la pobreza en el contexto del gobierno de AMLO. Un logro, aunque a la derecha le moleste, del proyecto de nación de la 4T. Por ello, la queja del exlíder moral de la izquierda priista, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, es una simple diatriba de la derecha, mientras la derecha se retuerce sin argumentos. El INEGI es una de las pocas instancias autónomas que realmente presentan sus datos, sin tanta parafernalia ideológico-política. Los datos duros son impactantes, pero la derecha mexicana no puede refutarlos, aunque en X y otras redes sociales lo intenten. Muchos mexicanos, por medio de los aumentos salariales y las políticas sociales, hoy pueden tener una vida diferente.

Durante el neoliberalismo, sus ideólogos usaron los aumentos salariales, arriba de la inflación, como arma para hundir a los mexicanos en la pobreza y la ignominia. A los neoliberales mexicanos jamás les importaron los mexicanos, por sostener un modelo político-ideológico que empobreció a millones de mexicanos. Que 13 millones de pobres hayan salido de la pobreza durante los años del gobierno de AMLO, no es un “triunfo” de AMLO, sino de políticas públicas que han incidido en la realidad de millones de personas y familias. No es un asunto político, es una cuestión que la derecha mexicana no reconoce. En los gobiernos del PRIAN, acorde con datos reales, la pobreza aumentó inexorablemente, aunque quieran usar las cifras de la pobreza extrema.

Efectivamente, la pobreza extrema es un asunto sin resolver. Pero los datos que la derecha manipula para descalificar las cifras de la pobreza multidimensional que ahora el INEGI presenta, metodología del CONEVAL, un organismo desaparecido que solía manipular sus propios análisis, son importantes. La 4T tiene muchas acciones por hacer en contra de los pobres en extremo. Urgen políticas públicas en las que los pobres en extremo sean los protagonistas, pero los datos de millones que salieron de la pobreza no pueden ser minimizados.

Que 13 millones de mexicanos hayan salido de la pobreza es malo para Héctor Aguilar Camín, quien manipula las cifras para “abogar” por los pobres en extremo, por quienes jamás dijo nada durante los gobiernos neoliberales. La pobreza extrema siempre estuvo ahí y sin duda, los “sesudos” análisis de la derecha solo intentarán desacreditar las políticas públicas de la 4T. Pero no olvidemos que lo que hoy llamamos pobreza extrema y pobreza, ya Marx, con sus matices, los había catalogado en sus tiempos: ejercito de reserva industrial y lumpenproletariado. Sectores de la población engendrados por el capitalismo. Desclasados, sin más expectativa que sobrevivir diariamente. Son los que Oxfam ha identificado como personas y familias que reproducen su pobreza cotidianamente, sin la esperanza de salir de su situación.

Sin embargo, AMLO y la 4T, antes que romper abiertamente con las elites económicas y destruir desde sus cimientos el sistema socioeconómico prevaleciente en México –lo que no le perdona la izquierda buenaondita porque sigue soñando con la Cuba de Fidel Castro y la Venezuela de Chavez, cuyas sociedades son actualmente una dramática muestra del poder del imperio y del capital-, implementaron una política salarial y una política social que incidieron en al menos un sector de los pobres en México. Si algo he aprendido durante años como investigador de las ciencias sociales, es que el socialismo o comunismo en un solo país es una falacia. El capitalismo es el sistema dominante y si no hay un cambio generalizado –por ejemplo, el colapso total del imperio estadounidense y de la Unión Europea- poco hay que hacer. Excepto luchar por una sociedad de derechos y usar la democracia burguesa para impulsar esas transformaciones, que es lo que AMLO y Claudia Sheinbaum, con sus matices, están haciendo. Al primero le tocó sacar de la pobreza a millones de mexicanos, mientras la segunda impulsa una política de derechos –mujeres, indígenas, afromexicanos, etc.- para fundar una sociedad distinta.

miércoles, 11 de junio de 2025

Mentiras derechistas

 

La derecha mexicana, desde su ignorancia, perversión y antipatriotismo, intenta construir una narrativa en contra de la presidenta de México, culpándola de los disturbios en Los Ángeles, Cal. Su odio y desprecio busca converger con las mentiras de la fascista secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Cristi Noem. En nado sincronizado, a través de la red social X, los medios corporativos y declaraciones falsas, algunas figuras de los partidos políticos derechistas, tuiteros y comentócratas en la prensa, la radio y la televisión, buscan articular una nueva campaña en contra de Claudia Sheinbaum. Pero la ignorancia de la derecha choca contra la realidad. Solo recordemos que, durante los gobiernos del PRI y el PAN, la actual comunidad mexicano-estadounidense creció y se consolidó como una de las minorías más importantes de Estados Unidos. Al menos dos primeras generaciones de mexicanos –braceros y migración masiva indocumentada- salieron del país por la creciente pobreza, abandono del Estado y desprecio de esos partidos políticos hacia millones de mexicanos.

Es importante recordar, que la amnistía (IRCA, 1986) implementada durante el gobierno del republicano Ronald Reagan, permitió a más de dos millones de mexicanos que residían en Estados Unidos de manera clandestina, como indocumentados, arreglar su estancia legal por medio de dos programas que promovió la IRCA. Asimismo, históricamente, los mexicanos que se integraron al Programa Bracero (1942-1964) y a la migración masiva indocumentada al finalizar la migración bracera, salían del México rural sumido en la precariedad, la pobreza y la expectativa de una vida diferente. Posterior a la IRCA, con la legalización de millones de mexicanos, y el endurecimiento de la política migratoria estadounidense con el gobierno del demócrata Bill Clinton, una nueva oleada de migrantes mexicanos se fue de pueblos y ciudades, bajo los corruptos gobiernos del PRI y el PAN. Los mexicanos no pueden ignorar que, a nivel local, miles, millones de historias se han tejido por esos procesos migratorios.

Que el PRI y el PAN, hoy pretendan apropiarse de los sucesos de Los Ángeles, Cal., criticando con falsedades a la presidenta de México, no es solo oportunismo derechista, sino el carroñeo cotidiano de gente como Alito Moreno, Lilly Téllez, Ricardo Anaya, el fascista Alazraki y sus amigos, la izquierda buenaondita (Hernán Gómez Bruera, en particular), a quienes la patria no les importa, menos los mexicano-estadounidenses que residen en Estados Unidos. Como lo he planteado en otros escritos, al PRIAN no le importan los mexicanos, pero a contracorriente, buscan desprestigiar con falsedades a Claudia Sheinbaum, cuya aprobación, según reciente encuesta del periódico El Heraldo de México, está arriba del 75%, lo que indica que, a pesar de la rabia y el odio derechista y fascista en México, millones de mexicanos siguen respaldando a su gobierno.

La presidenta de México jamás llamó a la insurrección en Estados Unidos o cualquier otro lugar de ese país. Pidió a los mexicanos-estadounidenses enviar cartas, comunicarse con sus legisladores, para llamar su atención sobre el impuesto a las remesas, el que es para todo el mundo, pero golpea particularmente a México, pues es la principal fuente de divisas y un componente esencial del bienestar de miles de familias mexicanas. La derecha antipatriótica es la que intenta construir una insana narrativa con la finalidad de derrocar al gobierno legítimo y democrático de la 4T. Solo hay que escuchar la diatriba imbécil de Alito Moreno, del PRI, culpando de una supuesta conflictividad en la relación bilateral México-Estados Unidos. Puede cuestionarse al canciller Juan Ramón de la Fuente, por impericia, pero es Donald Trump y sus sicarios los que buscan pretextos para escalar una tensión diplomática. Claudia Sheinbaum insiste en que la relación con Estados Unidos, debe prevalecer la cabeza fría. La derecha y el fascismo mexicanos buscan reventar la relación con el país del norte.

miércoles, 4 de junio de 2025

De indígenas a indígenas

 

La derecha y los medios corporativos fascistas en México, no tienen sutilezas para su racismo, clasismo, discriminación. Cuando los machos clasistas y racistas impusieron a Xóchitl Gálvez, la prensa, la radio, la televisión privadas, las plataformas digitales y los vociferantes en las redes sociales de la derecha, en particular en X, la comentocracia fascistoide, cerraron filas con una narrativa con la que pretendieron engañar a los mexicanos con la cantaleta de la “indígena” que se convirtió en empresaria, ocultando que usó sus cargos como funcionaria pública para obtener contratos gubernamentales por miles de millones de pesos. Esta “indígena” si obtuvo la lisonja, aplauso y apapacho de la derecha –las caricaturas de la “aristócrata” escritora mexicana Guadalupe Loaeza en el periódico Reforma, siguen causando carcajadas.

Sin embargo, el mixteco Hugo Aguilar Ortiz, quien, acorde con las cifras del conteo del INE, ocupará la presidencia de la SCJN, es fruto ya de una feroz campaña de la derecha y los fascistas. Una campaña racista, clasista, discriminatoria. Es de esos “indígenas” que a la derecha y a los fascistas no les “gusta”. Ya sea por su cercanía a AMLO, su probada participación como parte del cuerpo de asesores del EZLN durante la firma de los Acuerdos de San Andrés Larraínzar, sus luchas por los pueblos originarios, su declaración de que no usará la toga aristocrática de la recién desmontada corrupta SCJN, lo que declare y haga no es de “indígenas buenos”, los que la derecha y los fascistas mexicanos prefieren, como lo fue el caso de la “indígena” Xóchitl Gálvez.

La 4T cometió un garrafal error al compararlo con Benito Juárez, aunque no sería el primer indígena en ocupar la presidencia o un cargo de ministro en la SCJN. Benito Juárez, Ignacio Manuel Altamirano, Ignacio Ramírez, “El Nigromante”, lo precedieron en el siglo XIX. Además de activista y defensor de pueblos indígenas, ocupó diversos cargos públicos durante el gobierno de AMLO, hechos que usa la derecha y el fascismo mexicanos para denostarlo como “indígena malo” y que, con la llegada de ministros afines a la 4T, el actual gobierno “capturó”, no solo la SCJN, sino todo el Poder Judicial. Pero, recordemos que la derecha renunció al voto y los medios corporativos de la derecha entusiastamente armaron la campaña contra la elección judicial.

Como quiera, poco más de 6 millones de votos, según el INE, son suficientes para darle legitimidad a quien podría ser el próximo presidente de la SCJN. En este sentido, los “argumentos” de la derecha partidista e intelectualoide son absolutamente falsos. La elección judicial no está sujeta a un mínimo o máximo de votos. Legítima y legal la elección, es constitucional. La derecha puede ampararse, lo cual no procede, e impugnar ante el TEPJF, pero ese tribunal debe tener claro que la derecha no puede borrar un ejercicio ciudadano legal, constitucional. Impugnar a partir de la falsedad de que 13 millones de votos son pocos, significa un feroz desprecio contra la ciudadanía. Es decir, solo sus huestes partidistas pueden “legitimar” un ejercicio de participación ciudadana, lo cual es falso. La democracia participativa va.

Ahora bien, no es que la derecha “no entienda” o sea simplemente ignorante sobre cualquier tema promovido por la 4T, Morena y su coalición, no. Como no tienen un proyecto alterno de nación, pues lo único que quieren es regresar al pasado de corrupción, impunidad, represión, privilegios e ilegalidad que prevaleció durante la larga noche neoliberal, saben bien que los mexicanos no van a votar por ellos. Los cerca de 13 millones de mexicanos que votaron, decidieron asistir a las urnas para cambiar de tajo a un órgano del Estado mexicano corroído por la corrupción, los privilegios, la impunidad y la ilegitimidad. Los mexicanos que votaron, tenían consciencia al asistir a las urnas, aunque hayan llevado sus apuntes, acordeones o lo que fuera, por la complejidad del proceso electoral. Hubo estados donde el votante recibió entre 11 y 13 boletas, las que incluían candidatos federales y estatales. Una elección que fue un reto para los mexicanos.

viernes, 18 de abril de 2025

Teuchitlán: politización y uso carroñero de una tragedia

 

Es importante recordar que la desaparición forzada fue un hecho que el PRI realizó con entusiasmo durante sus casi 70 años de gobierno, práctica oprobiosa que el PAN elevó a máxima de la política de guerra que el asesino Felipe Calderón, con su narcofuncionario favorito, Genaro García Luna, ejerció sin remordimientos. Las ejecuciones sumarias o a escala menor –el caso del Tec de Monterrey es el más infame-, las desapariciones forzadas, donde el Estado mexicano y la delincuencia organizada tuvieron un papel central, los desplazamientos, los feminicidios, la criminalización de los jóvenes, eran un simple daño colateral, lo que muestra el desprecio del PRIAN por los mexicanos y la humanidad.

Con todo, para la derecha parece que esa historia de vilezas no cuenta. Hoy pretenden que las desapariciones forzadas son culpa de los gobiernos de la 4T, cuando se sabe que AMLO y Claudia Sheinbaum, jamás han ordenado u ordenarían hechos tan infames. El lavatorio de pies, en el que un jerarca de la Iglesia católica realizó ese acto simbólico de la tradición judeo-cristiana, que muestra la humildad de quien puso las bases de la religión judeo-cristiana, tanto a las madres buscadoras como a los migrantes, refleja sin ambages la politización y el uso carroñero de las víctimas y sus familiares.

En este sentido, no hay duda de que censura no hay. Tampoco que la derecha, en su afán de denostar, golpear, minimizar, humillar a una presidenta de la República que ha dado muestras de entereza, fuerza moral y autoridad política, sigue hundiéndose en sus propios miasmas. Asimismo, tenemos que recordar, por enésima ocasión, que X y otras redes sociales, son en realidades paralelas, porque los hashtags que denostan a AMLO y Claudia Sheinbaum, no son reales, son parte de campañas pagadas, con miles de bots que residen en países extranjeros, no de cuentas orgánicas. Los últimos números, que sitúan a la presidenta de México con más de 80% de aprobación, muestran la realidad cotidiana, no la de las redes sociales cargadas de odio.

Sin duda, Teuchitlán mostró claramente varias situaciones: el uso político y golpeteo de la izquierda buenaondita y la derecha –convergencia nada extraña en un México sobresaltado, sobre todo por los aranceles y las amenazas de Trump-, la filtración de un lugar que el año pasado fue asegurado, pero que la Fiscalía y el gobernador de Jalisco ocultaron, la visibilización de las familias buscadoras que, hay que decirlo, no han recibido el apoyo que el gobierno de la 4T debería darle, y un debate que resume odios y apoyos, lo que refleja la politización, el uso carroñero, la revictimización y el desprecio de la derecha por la verdad.

Ahora bien, Teuchitlán es un caso real. La FGR tendrá que aclarar lo que los familiares de desaparecidos denunciaron en su momento, pero que consientan el uso de su drama cae en la propaganda política golpeadora. Por ejemplo, exigen que renuncien todos los funcionarios que no los han atendido, pero adueñarse de posiciones en el aparato gubernamental, no implica que sus casos se resuelvan ipso facto. Buena parte de sus tragedias, deben ser atendidas por las fiscalías locales –lo que la ONU y la CIDH parecen no comprender-, las cuales deben ser increpadas y ser exigidas sus renuncias, pero olvidan que el PRIAN les dio autonomía, políticamente interesada.

Teuchitlán no es el único caso. Han sido descubiertas miles de fosas clandestinas y lugares en los que se han encontrado cientos de infamias. Como el caso de un rancho del exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca de Tamaulipas, quien dice que fue objeto de una campaña de AMLO en su contra, mientras las evidencias en su contra se acumulan. García Cabeza de Vaca no es un perseguido político, es un político del PAN, corrupto, saqueador, ligado a la delincuencia organizada. Las familias buscadoras de sus desaparecidos, tienen una fe férrea, pues fueron educadas en el catolicismo, pero no ignoren que la Iglesia católica las usa políticamente.

sábado, 25 de enero de 2025

Criminalizar a un país

 

¿De qué se trató ese retuit de Elon Musk en su red X, en el que se intenta ligar al multimillonario mexicano Carlos Slim con el narcotráfico? En México se sabe cómo Slim obtuvo el empujón para acrecentar su fortuna, pero no hay una sola prueba de que sea producto de vínculos con el narco. El gobierno mexicano encabezado entonces por el PRI, con Carlos Salinas de Gortari, lo puso en esa trayectoria multimillonaria, al entregarle a precio de ganga la empresa Teléfonos de México, la que trabajaba en números negros, pero era necesario seguir el guion neoliberal para minimizar el Estado por medio de la venta, al mejor postor, de las empresas estatales.

Quizás esta puesta en escena se trate de dos cuestiones: a) aniquilar a un empresario mexicano, con la finalidad de que los amigos del imperio se apropien de sus empresas (recordemos que Starlink, la costosa proveedora satelital de Internet es propiedad de Musk), o b) criminalizar a un país, México, porque es probable que la declaración de terroristas de los carteles del narco no le alcance a Donald Trump en sus oscuros intereses por invadir nuestro país. La derecha mexicana, celebra ambas intenciones, sin aportar ni una prueba. Incluso, hasta los periodistas de investigación más acreditados que han publicado muchos libros sobre el narcotráfico, los carteles de la droga y la delincuencia organizada, niegan esa supuesta relación.

El imperio comienza su “nueva edad de oro”, no solo intentando horadar la estructura judicial, normativa y social que durante las últimas siglos fue dando forma a Estados Unidos, sino también con un apetito expansivo que abarca Groenlandia, el Canal de Panamá y el Golfo de México. No olvidemos que en las profundidades de este último podría haber incalculables yacimientos de petróleo, lo que sería excelente para la política energética de Trump de relanzar los combustibles fósiles, además de salir del Acuerdo de París sobre cambio climático. En el caso de Groenlandia, con el calentamiento global se abren nuevas rutas y acceso a minerales, petróleo y otras materias primas.

Como quiera, el narcoempresario, como narcopresidente, narcocandidata, son parte de las campañas de Lawfare que la derecha estadounidense y mexicana han emparejado para desestabilizar a México y su gobierno progresista. Acorde con algunos analistas, durante la primera administración de Trump, no se trató de una relación de amistad entre el agente naranja y AMLO, sino que hubo cierta contención y negociación ante el fenomenal apoyo popular que sostuvo los primeros seis años de la 4T. En la primera semana del Trumpismo, la situación podría repetirse. Claudia Sheinbaum ganó la presidencia de México con cerca del 60% de los votos, mientras que las más recientes encuestas muestran que ese apoyo alcanzó 80% de aprobación.

Pero el gobierno de Trump apenas empieza. De seguro sus estrategas ya están pergeñando maneras distintas de amenazar e intervenir en México. Las coacciones sobre aranceles y carteles narcoterroristas están en la mesa. Y el cambio en el nombre de Golfo de México a Golfo de América, solo tiene efectos en la plataforma continental de Estados Unidos y entre los fanáticos seguidores neofascistas de Donald Trump. Lo único que parece estar marchando, con mucho miedo y terror, son las deportaciones, aunque su masividad la ha quedado a deber. Sí han estado deportado a inmigrantes mexicanos, guatemaltecos y de otras nacionalidades, sin rebasar lo hasta ahora experimentado históricamente (Clinton, Obama).

Trump y compañía, a pesar del apoyo al ñoño Videgaray, saben bien que la derecha mexicana está derrotada. Incluso, con todo el financiamiento que le han dado al junior tóxico Claudio X. González, no ha podido resurgir. Los derechistas no entienden que al “secundar” legítimos reclamos (recientes acontecimientos en Culiacán, Sinaloa), lo único que hacen es desacreditar las protestas, pues solo buscan protagonismo. De lo que están hartos los mexicanos.

viernes, 24 de enero de 2025

Lamebotas y serviles

 

Ni en sus momentos de gloria, como cuando Miramón y compañía fueron a ofrecer el “trono” de México al fracasado archiduque de Austria –en la serie de Netflix, La emperatriz, que dibuja de manera poco ortodoxa la vida de la emperatriz Isabel de Austria-Hungría, el guionista presenta como pusilánime y frustrado, bueno para nada, a Maximiliano de Habsburgo- los conservadores mexicanos fueron tan lamebotas, serviles e ignorantes como actualmente, bien representados por el PAN y el PRI, que exigen en el Congreso de la Unión que la presidenta de México se humille ante el criminal presidente Donald Trump, mientras los gobernadores y gobernadoras de todos los partidos, agrupados en la CONAGO, respaldan la política exterior para hacer frente a Trump.

En la Cámara de Diputados, el PAN y el PRI, en voto predecible y bien conocido por los mexicanos que los repelen, sufragó en contra del acuerdo de Morena, PT, PVEM, incluido Movimiento Ciudadano, que respalda la política exterior de la presidenta Claudia Sheinbaum. En tanto, en el Senado de la República, la conocida senadora esquizofrénica del PAN, grita que Trump debe acabar con la 4T, solo porque esa derecha se sueña blanca y cristiana, impoluta, exhibiendo así su ignorancia recalcitrante. En redes sociales, los conocidos incendiarios en X, Facebook, Instagram, postean su odio, desprecio, racismo y clasismo consuetudinario.

Los frentes que la derecha abre diariamente, se queman sin tener una respuesta a su favor. En el Poder Judicial, a pesar de la resolución del TEPJF que ordenó reanudar los trabajos del comité de evaluación para elegir a las personas juzgadoras, al desacatarla arrincona a la propia SCJN y envía al precipicio al Poder Judicial. Qué penoso papel al que la derecha está empujando a Norma Piña y sus secuaces. Pero a la oligarquía, sus partidos políticos y políticos no les interesa el descrédito, pues sus argucias legaloides son totalmente irresponsables. En cuanto a la relación bilateral con Donald Trump, si bien sus dichos deben ser tomados con reservas, asombra a la propia derecha su postura en la conferencia de Davos, afirmando que los acuerdos con México van bien, mientras maltrata a Canadá y amenaza a los europeos con aranceles si no van a Estados Unidos a “producir”.

En ambos casos, son derrotas de la derecha mexicana. La pretensión del comité del Poder Judicial de meter a la SCJN en un asunto que no le compete, es parte de una estrategia que no ha funcionado. El presidente del Senado ha sido claro: si no acata la resolución del TEPJF, el Senado tiene atribuciones para salvaguardar los derechos de los inscritos para participar en la elección de las personas juzgadoras. Los gritos esquizofrénicos de los panistas Lilly Téllez y Ricardo Anaya, y Alito Moreno, presidente espurio del PRI, para que México se pliegue a las amenazas de Trump, essimple entreguismo y antipatriotismo. No se trata de defender el nacionalismo mexicano contra el nacionalismo estadounidense, sino de valorar y contextualizar el papel de México en todos los ámbitos. La coacción de Donald Trump nada tiene que ver con la lucha contra la droga. En Estados Unidos, las adicciones y los adictos no son tocados. Su libertad personal es ley.

Si bien, en México las adicciones han ido en aumento, sus implicaciones no son iguales a las del país del norte. En nuestro país en las últimas décadas varias de las drogas sintéticas tienen presencia importante en el mercado interno, pero el mercado más grande está en Estados Unidos. Factores como la individualización extrema, la disfuncionalidad familiar, la crisis de valores, atizada contradictoriamente por el protestantismo extremo, el intenso narcomenudeo, la promoción legal de las adicciones por las grandes farmacéuticas, entre otros, refuerzan la libre circulación de los opioides, particularmente el fentanilo. El mercado de las adicciones, mientras no sean atacados los carteles de la droga internos, el narcomenudeo y la crisis civilizatoria, con políticas públicas que tengan a las adicciones con problema de salud pública, seguirá creciendo y tomando tantas vidas. Entre 70 y 100 mil en 2023. Una crisis real de salud pública.

viernes, 3 de enero de 2025

Redes sociales y fentanil periodístico

 

El New York Times, medio corporativo golpista, aterrizó su artículo sobre un supuesto laboratorio de fentanilo, en las redes sociales. Acorde con un reciente estudio de Carlos Augusto Jiménez, experto en neointeracciones, en Estados Unidos han dado seguimiento –likes, reposts, comentarios- unas 75 mil cuentas, las cuales son, en general de estadounidenses, mientras en México se ha dado vuelo al hashtag con más de 200 mil cuentas, a tras de muchas de las cuales están políticos, medios corporativos y sus comentócratas mexicanos, conocidos grupos e individuos de la derecha, y miles de bots de Argentina, España, Colombia y otros lugares del mundo. Es decir, en X y otras redes sociales se construye –de nuevo- una tendencia artificial golpista en contra el gobierno mexicano. Para la derecha mexicana es urgente asirse de cualquier tendencia en redes sociales, para intentar influir en Estados Unidos para que invada México.

La cocina de fentanilo, la cual podría estar ubicada en la casa o el departamento que cualquier mexicana y mexicano, cuyos alimentos podrían ser confundidos por Natalie Kitroeff y Paulina Villegas con fentanilo, es un montaje del New York Times, que no es nuevo. La historia pasada y reciente de ese medio corporativo ejemplifica una serie de notas periodísticas, algunas de las cuales fueron motivo de disculpas por los desmentidos evidentes de países, poblaciones e individuos. El “prestigiado” periódico ha perdido –sigue perdiendo- credibilidad. Lo grave es que sus mentiras y fakenews sirven a la derecha mexicana para golpear al gobierno mexicano, cuyos resultados no son reconocidos, pero que añora la intervención e invasión del imperio estadounidense.

El año pasado, en redes sociales el New York Times, con la publicación de un artículo en el que se pretendió vincular al expresidente AMLO con una supuesta recepción de dinero del narco Mayo Zambada, para las elecciones de 2006, dio pie a una oprobiosa y perversa campaña con varios hashtags sobre AMLO narcopresidente y posteriormente, Claudia Sheinbaum narco candidata, sin una sola prueba documental. Misma que fue impulsada por conocidas cuentas de políticos, medios corporativos y sus comentocratas, la oligarquía y la extrema derecha mexicana, y miles de botos de Argentina, España y otros lugares de mundo. Al final, la población mexicana respondió favorablemente a AMLO, Claudia Sheinbaum, la 4T y Morena y sus aliados, dándoles contundente triunfo en las urnas.

Las redes sociales, en particular X (Twitter), se han convertido en campos de batalla tóxicos, donde el odio, la rabia, el desprecio, racismo, clasismo y misoginia de la derecha crece. Por supuesto, el hecho de que Elon Musk, aliado multimillonario del próximo presidente derechista de Estados Unidos, Donald Trump, haya comprado esa plataforma y dado paso al odio, ha permitido ataques a gobiernos y personajes, sobre todo progresistas, con la finalidad de descarrilar la democracia en América Latina. Por ello es reprobable que el New York Times se asuma como venta al mundo y que lo que se muestra en su reportaje “está establecido”. Es decir, es el mundo que ese periódico corporativo golpista fabrica. No hay más. El mundo del fentanilo periodístico es el único y válido, no es refutable, aunque las evidencias científicas lo desmientan. Es lo peor que el periodismo corporativo puede defender. Es un periodismo de montajes y fakenews. Este periódico reivindica así sus peores momentos en los que ha colaborado, con particular ahínco, en mentiras y basura a las que llama periodismo “independiente”. Patético.

En este casi primer cuarto de siglo del presente milenio, el periodismo corporativo que se autoasume “independiente”, solo muestra que es parte de esa corriente de pensamiento fundada en la mentira, la derecha y el fascismo. El periodismo que trabaja para la oligarquía y el imperialismo. Es la frivolidad y la banalidad de un medio corporativo en el que esencialismo imperialista es lo único que importa. El progresismo es el enemigo. El México izquierdista es el enemigo.

jueves, 17 de octubre de 2024

“haiga sido como haiga sido”

 

El exnarcopresidente Felipe Calderón, recurrió de nuevo a su mantra favorito que pretendió justificar el fraude electoral que lo instaló en el Poder Ejecutivo en 2006, en el caso de la sentencia a su exfuncionario, amigo, colaborador, cómplice, compañero de masacres, camarada de saqueo del erario público y receptor de dinero del narco, Genaro García Luna: “haiga sido como haiga sido”. Es lo que se desprende de un largo post en X (Twitter), en el que destaca que “nunca tuve evidencia verificable” y “no he tenido acceso ni a las evidencias ni a los testimonios que se presentaron en el juicio”. Evidencias hubo en abundancia. Algunos de sus exfuncionarios, a quienes encarceló y persiguió, periodistas encarcelados, diputados opositores, entre otros actores políticos, le enviaron cartas e hicieron denuncias públicas que bien pudo haber ordenado que fueran investigadas, en lugar de arrestar y hundir en la cárcel a sus denunciantes.

Respecto a las evidencias y testimonios presentados en el juicio en el que Genaro García Luna, fue declarado culpable de cinco cargos, son públicos y podría enviar a sus esbirros a solicitar ante las autoridades estadounidenses los archivos. O es ignorante, o desconoce el sistema jurídico de Estados Unidos o mejor aplica su “haiga sido como haiga sido”. Lo mismo se está repitiendo en México en los medios corporativos golpistas. Escuchar las mentiras y falsedades de Ciro Gómez Leyva, quien dijo que fue declarado culpable de “oídas”, es realmente deleznable. La culpabilidad del amigo de narcos, expresidentes y comentócratas de los medios corporativos, no fue decisión de un juez o los fiscales, sino de un jurado popular, cuyos integrantes parten de las evidencias presentadas por la fiscalía. Felipe Calderón finalmente aceptó que su estrategia fue responsabilidad de un “equipo”, es decir, conoció bien lo que su narcofuncionario hizo.

Por ello, no se equivoca el juez Brian Cogan, quien fijó una sentencia de 38 años de cárcel y 2 millones de dólares como multa, al narco Genaro García Luna: el exfuncionario del narcogobierno de Felipe Calderón, tenía una doble vida, pero en realidad el dicho refleja bien la vida de funcionarios públicos y políticos, no solo en México, sino de cualquier parte del mundo. El exjefe del recién sentenciado, Felipe Calderón, ha vivido siempre esa doble vida. Llegó a la presidencia por medio de un fraude electoral; se vistió de militar para declarar su guerra esquizofrénica contra el narco; desdeñó ejecuciones y asesinatos de ciudadanos, llamándolos daños colaterales; se alió con un cartel del narcotráfico; inventó proyectos multimillonarios inútiles, que lo favorecieron a él y a sus amigos. Fue narco, presidente, administrador del saqueo y la corrupción. Actualmente postea sus mentiras en X, desde su dorado autoexilio en Madrid, España, lugar que se ha convertido en la madriguera favorita de al menos tres expresidentes corruptos de México.

La defensa que hizo Felipe Calderón en X de su guerra esquizofrénica, la que todavía nos persigue, es la autodefensa de sus exfuncionarios delincuentes y de sí mismo, pues, finalmente, la condena de su principal capo no es individual. Como escribí en una reflexión anterior, es colectiva. Arrastra al narcopresidente, a toda su administración, su estrategia guerrera, su relación con Estados Unidos y las agencias de ese país que cotidianamente intervenían en México. También arrastra al PAN y al PRI, y las elites políticas y económicas que lo apoyaron. No olvidemos que dueños y dueñas de algunas falsas organizaciones de la sociedad civil –Alto al secuestro, entre otras- tenían relaciones privilegiadas con Genaro García Luna, Felipe Calderón y su gobierno, por medio de generosos recursos públicos y aplausos. El sexenio de muerte y dolor es exhibido en todas sus dimensiones e implicaciones. Y en general, es también un fuerte cuestionamiento a un periodo del neoliberalismo en México.

Seguro se pensará que estoy forzando una relación entre neoliberalismo y la guerra esquizofrénica de Felipe Calderón, pero evidencias interesantes hay. Volveré sobre esto en otra reflexión.