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viernes, 15 de agosto de 2025

13.4 millones de mexicanos fuera de la pobreza

 

Más de 13 millones de personas salieron de la pobreza en el contexto del gobierno de AMLO. Un logro, aunque a la derecha le moleste, del proyecto de nación de la 4T. Por ello, la queja del exlíder moral de la izquierda priista, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, es una simple diatriba de la derecha, mientras la derecha se retuerce sin argumentos. El INEGI es una de las pocas instancias autónomas que realmente presentan sus datos, sin tanta parafernalia ideológico-política. Los datos duros son impactantes, pero la derecha mexicana no puede refutarlos, aunque en X y otras redes sociales lo intenten. Muchos mexicanos, por medio de los aumentos salariales y las políticas sociales, hoy pueden tener una vida diferente.

Durante el neoliberalismo, sus ideólogos usaron los aumentos salariales, arriba de la inflación, como arma para hundir a los mexicanos en la pobreza y la ignominia. A los neoliberales mexicanos jamás les importaron los mexicanos, por sostener un modelo político-ideológico que empobreció a millones de mexicanos. Que 13 millones de pobres hayan salido de la pobreza durante los años del gobierno de AMLO, no es un “triunfo” de AMLO, sino de políticas públicas que han incidido en la realidad de millones de personas y familias. No es un asunto político, es una cuestión que la derecha mexicana no reconoce. En los gobiernos del PRIAN, acorde con datos reales, la pobreza aumentó inexorablemente, aunque quieran usar las cifras de la pobreza extrema.

Efectivamente, la pobreza extrema es un asunto sin resolver. Pero los datos que la derecha manipula para descalificar las cifras de la pobreza multidimensional que ahora el INEGI presenta, metodología del CONEVAL, un organismo desaparecido que solía manipular sus propios análisis, son importantes. La 4T tiene muchas acciones por hacer en contra de los pobres en extremo. Urgen políticas públicas en las que los pobres en extremo sean los protagonistas, pero los datos de millones que salieron de la pobreza no pueden ser minimizados.

Que 13 millones de mexicanos hayan salido de la pobreza es malo para Héctor Aguilar Camín, quien manipula las cifras para “abogar” por los pobres en extremo, por quienes jamás dijo nada durante los gobiernos neoliberales. La pobreza extrema siempre estuvo ahí y sin duda, los “sesudos” análisis de la derecha solo intentarán desacreditar las políticas públicas de la 4T. Pero no olvidemos que lo que hoy llamamos pobreza extrema y pobreza, ya Marx, con sus matices, los había catalogado en sus tiempos: ejercito de reserva industrial y lumpenproletariado. Sectores de la población engendrados por el capitalismo. Desclasados, sin más expectativa que sobrevivir diariamente. Son los que Oxfam ha identificado como personas y familias que reproducen su pobreza cotidianamente, sin la esperanza de salir de su situación.

Sin embargo, AMLO y la 4T, antes que romper abiertamente con las elites económicas y destruir desde sus cimientos el sistema socioeconómico prevaleciente en México –lo que no le perdona la izquierda buenaondita porque sigue soñando con la Cuba de Fidel Castro y la Venezuela de Chavez, cuyas sociedades son actualmente una dramática muestra del poder del imperio y del capital-, implementaron una política salarial y una política social que incidieron en al menos un sector de los pobres en México. Si algo he aprendido durante años como investigador de las ciencias sociales, es que el socialismo o comunismo en un solo país es una falacia. El capitalismo es el sistema dominante y si no hay un cambio generalizado –por ejemplo, el colapso total del imperio estadounidense y de la Unión Europea- poco hay que hacer. Excepto luchar por una sociedad de derechos y usar la democracia burguesa para impulsar esas transformaciones, que es lo que AMLO y Claudia Sheinbaum, con sus matices, están haciendo. Al primero le tocó sacar de la pobreza a millones de mexicanos, mientras la segunda impulsa una política de derechos –mujeres, indígenas, afromexicanos, etc.- para fundar una sociedad distinta.

jueves, 7 de agosto de 2025

Cuauhtémoc Cárdenas y Lorenzo Córdova

 

Muchos podrán pensar que ambos personajes son antípodas, pero se acercan en cuanto a ciertas posturas. El racismo y clasismo de Lorenzo Córdova, nada tienen que ver con las acusaciones y mentiras de Cuauhtémoc Cárdenas en contra de la 4T. En una reciente entrevista, el Ing. Cárdenas arremete, ahora en contra de la presidenta de México, como antes lo hizo contra el expresidente AMLO, alegando que no hay “proyecto de nación” y no “hay dinero”. La misma cantaleta del exlíder moral de la llamada corriente democrática del PRI y algunos sectores de la izquierda mexicana que, en las dos últimas décadas del siglo XX, lo ungieron para encabezar un amplio movimiento para convertirlo en candidato a la presidencia. Cárdenas nunca dejó de ser un sempiterno conservador, además que en las últimas décadas sale a declarar sus frustraciones porque nunca fue, ni será, presidente de México.

En Sin Censura, el gran periodista de investigación, Francisco Cruz, contó la siguiente anécdota: Amalia Solórzano, viuda del Gral. Lázaro Cárdenas del Río, fue cuestionada si veía en su hijo Cuauhtémoc Cárdenas a un héroe, pero responde que héroe solo hay uno. El Tata Lázaro. La anécdota es impactante. Este escribano nunca vio en Cuauhtémoc Cárdenas al gran líder, aunque votó por él cuando fue candidato presidencial. Su comportamiento posterior, sobre todo cuando comenzó a golpear a AMLO y la 4T, como lo hizo en los últimos años de su vida Porfirio Muñoz Ledo, demostraron, no solo frustración, sino traición, tanto al fundador real de un movimiento social que finalmente conquistó el poder por la vía electoral, y puso las bases de la transformación a la que ha dado continuidad la presidenta de México, como al pueblo mexicano.

La izquierda jamás tocó las puertas de algunos de los líderes de la llamada corriente democrática del PRI. A excepción de Ifigenia Martínez, quien se distinguió de Cárdenas y Muñoz Ledo. En este contexto, el expresidente consejero del INE, fue protegido por la SCJN para que se retire un párrafo de los libros de texto de la educación pública en el que se da cuenta de su postura racista y clasista. Lorenzo Córdova supone que el fallo de la SCJN le restauró un supuesto “liderazgo moral” que jamás ha tenido. La sentencia de la SCJN es contradictoria, porque no discute la conducta de Córdova en contra de los pueblos originarios. Es decir, legaliza de algún modo el racismo y el clasismo, porque no se trata nada más de un personaje, sino de un grupúsculo de derechistas que ven en Córdova a un líder.

Con todo, Lorenzo Córdova no tiene el liderazgo político que la derecha le atribuye. Es un gris personaje mediático, cómplice de fraudes electorales y racista consumado. Pensar en su padre, el gran ideólogo de izquierda, Arnaldo Córdova, es hasta ocioso. Formado en ambientes donde los privilegios abundaban, al llegar al INE, antes IFE, fue arropado por la derecha partidista con la finalidad de hacer del árbitro electoral un poder fáctico en contra de la democracia en México. Sus burlas e insultos al representante de los pueblos originarios de Guanajuato, de los que nunca se ha disculpado, son parte de la historia racista y clasista de nuestro país. Aunque la SCJN lo haya amparado, es necesario e importante que lo recordemos diariamente: Lorenzo Córdova Vianello es esencialmente un gran representante de la derecha y ultraderecha mexicana. No representa a la mayoría de los mexicanos, excepto a algunas elites políticas y económicas que esperan recuperar el poder para que sus privilegios prevalezcan.

Cuauhtémoc Cárdenas y Lorenzo Córdova, son sin duda antípodas, pero como se señala, los extremos se tocan. Los reclamos conservadores de Cárdenas, antes a AMLO, ahora a la presidenta de México, son esencia de la hipocresía de la derecha; ni líder moral ni líder de izquierda. Un derechista más. Córdova resume lo que las elites políticas y económicas sueñan de México: un país blanco, con privilegios para unos pocos, semejante y sometido a Estados Unidos.

martes, 29 de abril de 2025

Autoritarismo y democracia

 

Los primeros sexenios de la noche oscura neoliberal, fueron turbulentos. Entre lo que Miguel de la Madrid llamó la reestructuración productiva, desquiciante devaluación, desempleo, se fraguó el monstruoso fraude contra Cuauhtémoc Cárdenas, para encumbrar al espurio Carlos Salinas de Gortari, cuyas políticas económicas implicaron nuevas devaluaciones, el asesinato del candidato del PRI, Luis Donaldo Colosio, asesinatos de opositores, venta de garaje de empresas públicas para favorecer a amigos empresarios, el levantamiento del EZLN, el gobierno de Ernesto Zedillo, no hizo nada diferente. Crisis de 1994 –el famoso error de diciembre-, conversión de la deuda privada, con numerosos actos de corrupción, para crear al FOBAPROA-IPAB que favoreció a una elite corrupta, masacres –Acteal, Aguas Blancas, asesinato de unos 400 opositores, ruptura del estado de derecho al disolver a la SCJN, para crear una instancia a modo, etc.

Que hoy reaparezca Zedillo, el asesino y corrupto, como vocero de la derecha, cuya credibilidad está por los suelos, no restaurará la opinión y el voto perdido por la derecha. El expresidente habla en Nexos y Letras Libres, con los fatuos e ignorantes intelectuales de la derecha, Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze, del supuesto autoritarismo al que está llevando al país, pero nada dice del desastre que fue su gobierno. Al responder a los cuestionamientos de la presidenta de México, hechos públicamente en la conferencia del pueblo, enfila su embate en contra del expresidente AMLO. Entre otras mentiras, dice que AMLO “destruyó” un aeropuerto de “clase mundial. Pero la lista de supuestos que deberían auditar del gobierno de AMLO, solo hablan de un personaje, cuyas fuentes principales para escribir su “ensayo”, que le mereció la portada de Letras Libres y el elogio de Enrique Krauze, son columnas de opinión de la derecha incrustada en los medios corporativos.

Hace 25 años, después de entregar la presidencia de México al PAN y a un gerente de una compañía refresquera, personaje que estaba en la quiebra, pero que al finalizar su sexenio era millonario, la comentocracia derechista y los intelectuales al servicio del PRIAN, destacadamente los dueños de las revistas Nexos y Vuelta-Letras Libres, que igualmente hicieron exitosos y millonarios negocios con los gobiernos del PRIAN, comenzaron a construir el mito del demócrata Zedillo. No mencionan el fraude llamado FOBAPROA-IPAB, menos las masacres, el asesinato de cientos de opositores, ligados particularmente al PRD, y otros abusos y corruptelas del mito Zedillo. Haber entregado al PAN la presidencia de la República, como exigencia del gobierno de Estados Unidos, no lo hace un demócrata.

Los transitólogos de la época, quienes construyeron una narrativa enclenque sobre Zedillo el demócrata, celebrando el triunfo del corrupto e ignorante Vicente Fox, como si el personaje realmente hubiese inaugurado un proceso novedoso para consolidar la democracia en el país. Pero nunca fue así. El PAN y Vicente Fox, se entregaron a las corruptelas de siempre, se mimetizaron con el PRI y sus saqueos. No hay ni una sola evidencia del tránsito a la democracia, aunque la comentocracia, la intelectualidad y los académicos de la época, haya escrito sesudos volúmenes en los que retorcieron la instauración del PAN en el poder, ocultando la retorcida interacción entre este partido y el PRI. Ese primer sexenio del PAN consiguió prácticamente la fusión de las derechas mexicanas. Lo que vimos en las recientes elecciones, fue la consolidación de la derecha mexicana decadente que hoy acude a un decrépito Zedillo, intelectual y moralmente sin ninguna autoridad.

Enrique Krauze podrá celebrar en su revista el artículo de Ernesto Zedillo, cuyas principales fuentes son columnas de opinión de la derecha golpista, pero la realidad indica que Zedillo, ni es el demócrata que celebraron hace 25 años y nada tiene que decirles a los mexicanos. Penoso.