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jueves, 2 de enero de 2025

Fentanilo periodístico

 

Las “periodistas” Natelie Kitroeff y Paulina Villegas, ambas educadas en instituciones educativas de la elite neoliberal en Estados Unidos y México, se autoexponen y exponen a su medio de información, New York Times, al ridículo en su injerencismo golpista contra México. Su artículo, que no llega a reportaje, del 29 de diciembre de 2024, es un cúmulo de mentiras y falsedades sobre un supuesto laboratorio de producción de fentanilo. Su escrito es, en realidad, un bodrio de la prensa corporativa golpista estadounidense. No olvidemos que New York Times aplaudió la invasión a Irak con el montaje de las armas de destrucción masiva, la manipulación y mentiras sobre el genocidio palestino en Gaza, por citar un par de casos de atrocidades cometidas por Estados Unidos en el mundo.

No pocos dudan que detrás de ese tipo de “reportajes” –AMLO recibió dinero del narco en 2006, terciado por otros medios y “periodistas” como Anabel Hernández, estudiantes de química reclutados por el narco- está la DEA, agencia estadounidense que está a la cabeza del intervencionismo de Estados Unidos, no solo en México, sino también en otros países de América Latina. La presidenta de México, al desmentir el fentanilo periodístico, aplaudido por los medios corporativos y sus comentócratas golpistas mexicanos, ejerce el derecho a la réplica y el derecho a la información. Que la comentocracia mexicana, New York Times, hablen de censura, no los ponen en el mejor lugar en este debate, el cual alientan, tanto en México como en Estados Unidos, con la finalidad de que Donald Trump invada nuestro país.

La evidencia científica presentada en la conferencia de la presidenta de México, el 2 de enero de 2025, puntualizó que lo que en el reportaje llaman “tolerancia letal hacia la toxicidad” es falsa. No hay, en la literatura científica, reportes de científicos serios sobre tal situación. La toxicidad del fentanilo es tan alta, que el laboratorio que fotografían y presentan en dos videos de corta duración, anexados al artículo, lo hacen inverosímil. El “laboratorio” de las “periodistas” parece más bien la cocina de cualquier casa en la que, además de atole, arroz con leche, pozole, se cocine fentanilo. La defensa que hace el medio corporativo estadounidense, es indefendible. Pretende hacerle creer al gobierno Trumpista, a sectores WASP de ese país y a la derecha mexicana que el citado “laboratorio” está instalado en cualquier centro de cualquier ciudad mexicana.

Porque seguro en las siguientes notas periodísticas de ese medio corporativo golpista, se afirmará que, según sus conclusiones, como el narco domina todo el país, no sería extraño que en los centros de las capitales de todos los estados mexicanos, sus reporteros/as y fotógrafos/as encuentren no uno, sino cientos de “laboratorios” de fentanilo, mientras 100 mil estadounidenses adictos mueren cada año y el gobierno de Estados Unidos sigue culpando a otros países de la descomposición y muerte de la sociedad estadounidense, por sus adicciones. El reportaje busca alentar la amenaza de Donald Trump por declarar a los carteles de la droga de México como grupos terroristas. En realidad, es una advertencia al gobierno progresista mexicano para someterse a los designios golpistas del imperialismo.

El imperialismo es la amenaza real. Y es necesario recuperar el concepto analítico para desentrañar al establishment estadounidense que, por medio de sus agencias, financiamiento a las derechas latinoamericanas, intervencionismo abierto, invasiones, asesinatos de gobernantes, Lawfare, transnacionales, extractivismo que destruye el medio ambiente y condena a los pueblos a la pobreza y el hambre, pretende seguir imponiendo a países y gobiernos democráticos los designios de un país de adictos, racistas, clasistas, evangélicos pentecostales, que se desmorona a nivel global. El cinismo del New York Times respaldando a sus reporteras de quinta, es patética. Estos reportajes no abonan a acabar con las adicciones en ese país, aunque los muertos sean suyos.

sábado, 24 de febrero de 2024

El affaire Kitroeff

 

No cabe ninguna duda que la derecha mexicana e internacional, están operando una mega campaña, no solo para golpear y herir políticamente al presidente de México sino también descarrilar a la candidata de Morena, cuyas proyecciones electorales para el 1 de junio de 2024 es que ganará la presidencia, convirtiéndose así en la primera mujer progresista por dirigir México. Pero la operación contra AMLO y Claudia Sheinbaum, cada vez más se le complica a la derecha en el país. Los últimos golpes, el nado sincronizado DEA-ProPublica-TimGolden-InSightCrime-DeustcheWelle-AnabelHernández, el montaje Latinus-CarlosLoretdeMola, el hashtag operado con miles de bots del extranjero, con millonaria inversión, y el reciente affaire que involucra a la corresponsal del New York Times, Natalie Kitroeff, el propio periódico y la DEA de nuevo, perdieron pronto efectividad, en parte porque fueron construidos con calumnias, falsedades, montajes de agencias de Estados Unidos y periodistas de México y la Unión Americana, y también por la pericia política de AMLO, al deconstruir cada golpe.

El más reciente montaje, firmado por Kitroeff a nombre del New York Times, la DEA y la derechista Xóchitl Gálvez -¿o qué hacía tomándose fotos en la entrada del periódico estadounidense?-, y la corresponsal de Univisión, Jessica Zermeño, enviada por Jorge Ramos, locutor de Univisión, para minimizar la calumnia, mentira y ofensas del New York Times, porque AMLO reveló el número telefónico de la sicaria del New York Times, muestra con contundencia hasta dónde la derecha puede actuar para intentar recuperar lo que perdió en 2018. Revela también, el hartazgo y desesperación de la derecha mexicana, cuyos partidos políticos, PRIANRD, dirigentes, financiadores como Claudio X. González y su candidata, Xóchitl Gálvez, no repuntan. Una millonaria inversión que al parecer para nada ha servido. Igualmente, exhiben el temor de que la mayoría de los mexicanos, no solo voten por Claudia Sheinbaum, sino que otorguen la mayoría absoluta en alguna de las cámaras del Congreso, a Morena, lo que favorecería el plan C.

Los periodistas y el periodismo, en México y Estados Unidos, muestran también que el dinero es su fin, no informar. Como Noam Chomsky plantea, al buscar moldear la opinión pública imponen la agenda de los medios corporativos y, en este caso, de la derecha y el fascismo. En México, la prensa impresa y sus columneros, la televisión y sus locutores y analistas, la radio y sus lectores de noticias y opinadores, a pesar del insulto, la mentira, el acoso, la calumnia, en contra de AMLO, el gobierno federal, la 4T, Morena, Claudia Sheinbaum, se han estancado en un duelo entre los mismos medios corporativos por publicar la nota más escandalosa contra el presidente de México y su gobierno. Es tal el desprestigio, que la derecha ha decidido pagar generosamente a medios estadounidenses para generar noticias falsas y calumnias en contra de AMLO. El affaire Kitroeff, pretendió ser la cereza en el pastel de notas insidiosas y mentirosas, pero se olvidaron que AMLO ejerce su derecho a la réplica sin ambages.

Con la finalidad de controlar los daños, el New York Times decidió involucrar a la corresponsal en México de Univisión, poniendo el acento en la revelación de un número telefónico y la amenaza de la prensa sicaria de Estados Unidos al presidente de México. La idea era confirmarle en la conferencia matutina que era un lacayo y que la verdad no importa, como han pregonado en nuestro país Sergio Sarmiento –Reforma y TvAzteca- y Raymundo Rivapalacio –El Financiero y La Razón. Elevar el tono del golpismo de los medios corporativos, como si no conociéramos su desprestigio y servicio al poder (el New York Times ha sido duramente cuestionado por defender sin ambages el genocidio contra los Palestinos), era el objetivo de NewYorkTimes-Univisión, pero AMLO es un astuto animal político y confirmó que la calumnia, el desprecio, el odio de la derecha, la mentira, no son la mejor vía del periodismo y sus sicarios para cuestionarlo.