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sábado, 7 de febrero de 2026

Los archivos Epstein

 

Según el Departamento de Estado de Estados Unidos, finalmente salieron a la luz pública los últimos archivos de Jeffrey Epstein. Lo hasta ahora publicado, porque seguro fueron expurgados con la finalidad de desvanecer a uno de los protagonistas hoy en entredicho, revelan muchos escenarios: pedofilia, pederastia, elites coludidas, manejo de fortunas sin origen claro, políticos de diversas latitudes participando en las cenas del pedófilo, inversores ávidos de dividendos, cómplices ignorando al pedófilo y manipulación de documentos. Es el caso del nombre de AMLO, el cual aparece citado, pero como parte de una solicitud de información de la justicia estadounidense, no como parte del entramado de la basura Epstein. Quien le crea a la basura Chumel Torres, retuiteado por el fascista sionista Enrique Krauze, es lamentable. Son la basura de la derecha y la ultraderecha mexicana que pretenden dar golpes de imbecilidad diariamente.

A la par de su meteórica carrera financiara y multimillonaria vida, Epstein fue tejiendo una red de pederastia y pedofilia en la que muchos oligarcas participaban. En particular de Estados Unidos, pero hoy se conocen nombres de otras nacionalidades. Como lo he suscrito en otros lados, no todos los nombres que aparecen en los archivos Epstein pueden ser tildados de pederastas y pedófilos, pero al menos de cómplices sí. Porque, según testimonios de diversos personajes, en los círculos financieros y delincuenciales se sabía de los perversos apetitos sexuales de Epstein por cierto tipo de mujeres: menores de edad. Asimismo, eran conocidas sus fiestas en la isla de su propiedad, las cuales no eran unas simples reuniones con políticos, oligarcas, financieros y amigos íntimos, sino escenarios donde el abuso de mujeres y menores de edad era la regla. El señor Epstein tenía a un selecto grupo de amistades, multimillonarios y políticos, que compartían su pasión pederasta y pedófila. Abusar de mujeres y menores de edad saciaba sus apetitos.

La pedofilia y la pederastia no son privativas de las oligarquías, los políticos poderosos y otros personajes. Ahora se sabe que Epstein mantenía cercana correspondencia con académicos e intelectuales de diverso origen ideológico y político. Tampoco significa que todos fueran pederastas y pedófilos, pero confirma su complicidad. La diferencia crucial con el pederasta y el pedófilo de poca monta, desclasado, a veces marginal, radica en que las elites tienen poder económico y político, el cual ejercen de manera invariable sobre los y las vulnerables. Son hombres y, a veces, mujeres a quienes no se les tienta el corazón abusar de niños, niñas y otras mujeres de edad. Saben cómo ejercer sus más bajos instintos humanos –porque son humanos, nos guste o no y son parte de la evolución de la humanidad como especie dominante, aunque no se sabe de especies supuestamente inferiores pederastas y pedófilas- porque el poder económico y político les da la oportunidad de hacerlo.

Jeffrey Epstein, estadounidense de origen judío, nunca se limitó ante las barreras religiosas e ideológicas -¿psicológicas?- que sus perversiones le dictaron. No sabemos muchos de sus perversiones previas a su consolidación financiera y amigo de oligarcas y políticos, pero es seguro que, desde joven, esa pulsión pederasta y pedófila lo acompañó. Y la ejerció. La pederastia y la pedofilia son pulsiones que llevan a muchos individuos a abusar de menores de edad –niños o niñas- y a justificar sus acciones –como Sergio Sarmiento, el defensor del deudor fiscal Ricardo Salinas Pliego, quien aparece al menos 77 veces en los archivos Epstein- como “amor” por los menores de edad. Dicen que nadie debería impedirles expresar ese “amor”. Lo que en realidad señalan es que abusar de menores de edad debería ser una regla. Si bien, el origen socioeconómico y étnico no definen a un pederasta y pedófilo, el poder económico y político hace una gran diferencia. Epstein lo sabía. Por eso organizó una gran red en la que el financierismo era el parapeto para ocultar los abusos en contra de mujeres y menores de edad.

jueves, 5 de febrero de 2026

Oligarquía, pederastia y pedofilia

 

Buena parte de los grupos desmantelados y los individuos encarcelados, relacionados con la pederastia y la pedofilia, están vinculados a redes de diverso tipo que son parte de las oligarquías nacionales e internacionales. El caso de Epstein, aparece actualmente como paradigmático porque exhibe al presidente Donald Trump y a una serie de personajes, tanto estadounidenses como de otros países. Todos conspicuos miembros de las oligarquías, particularmente de Estados Unidos, pero muchos más de otros países, como los mexicanos señalados en los archivos recién revelados. Por supuesto, el hecho de que muchos personajes, hombres y mujeres, aparezcan en esos documentos, no los convierte automáticamente en pederastas, pedófilos o ligados a las redes de tráfico y abuso de mujeres y menores de edad.

Muchos de los personajes que aparecen en los archivos de Epstein, son parte de una red financiera que quizás les sirvió, incluso, para lavar dinero. Claro, hay otros que sin duda están vinculados a la otra red: pedófilos y pederastas que no solo invirtieron en los fondos Epstein, sino también participaron en el abuso de mujeres y menores de edad en la isla de Jeffrey Epstein. En este sentido, observamos como las oligarquías nacionales e internacionales, convergen con las redes financieras que Epstein fue tejiendo para financiar su propia fortuna y sus actividades ilícitas. Existen muchos casos que sería necesario investigar a fondo, como en el caso del famoso deudor fiscal mexicano, quien aparece al menos 26 veces en los archivos Epstein. Según esos mismos documentos, asistió a unas cenas con el pederasta y pedófilo, además de que el mismo Epstein invirtió en los negocios de Ricardo Salinas Pliego.

Lo que los archivos Epstein revelan es que esa convergencia entre finanzas privadas y redes de tráfico y abuso de mujeres y menores de edad, fue altamente funcional. Un sector de los invitados de Epstein efectivamente participó de las perversiones y abusos del pederasta y pedófilo. Y fueron invitados frecuentes. En tanto, otros y otras que cenaron con Epstein, buscaban acrecentar sus fortunas personales y empresariales con inversiones del empresario Epstein y del cruce financiero con otros clientes del mismo. Pero, algunos de los asistentes a sus cenas y a sus fiestas en su isla, no solo invertían en los fondos de Epstein, sino también participaban de sus perversidades y abusos en contra de mujeres y menores de edad. Los archivos Epstein, también revelan que sus amigos oligarcas, casados, con hijo e hijas, respetados empresarios y ricos, tienen, como parte de sus lujosas vidas, prácticas sexuales que incluyen la pederastia y la pedofilia.

Nada extraño que exquisitos miembros de las oligarquías sean pederastas y pedófilos, a quienes no les importa que sus perversidades humillen y agredan a mujeres y menores de edad. Sus apetitos sexuales son pagados con buenos dividendos en la bolsa de valores. La oligarquía pederasta y pedófila, tuvo en Epstein a un gran cómplice para justificar sus perversiones y abusos. Igualmente, muchos integrantes de las oligarquías ignoraron a propósito lo que realmente hacía Epstein, y se enrolaron en sus inversiones, lo que indica, parafraseando a Marx, que al capital no tiene nacionalidad, menos si los dueños del capital son pederastas y pedófilos. Es lo que los archivos Epstein plantean: las perversiones y violencia de la oligarquía en contra de las mujeres y menores de edad es lo de menos. Lo único importante es que inviertan sus capitales. Lo demás, son nimiedades de los humanos perversos.

La oligarquía y los pederastas y pedófilos suelen tener agendas convergentes. Muchos son hombres casados, con hijos e hijas, “respetables” entre las elites empresariales, pero con vínculos con iguales que comparten sus perversiones. Suponer que un adulto se relacione sexualmente con menores de edad, como Sergio Sarmiento –TvAzteca, Reforma- defiende, no debería ser sancionado, no solo es maligno, es también enfermizo y perverso. Es detestable.