sábado, 31 de mayo de 2025

Volver a las urnas

 

El domingo 1 de junio de 2025, los mexicanos volveremos a las urnas. Una elección histórica e inédita, aunque también difícil y compleja. La derecha implementó una campaña ad hoc a la derecha, llamando a no votar. Es decir, la derecha refrendando su papel antidemocrático histórico. Por un lado, defender al Poder Judicial, sus privilegios, marrullerías, trampas y vínculos con las elites políticas y económicas en detrimento de la justicia para la mayoría de los mexicanos, y por el otro, insultando, amenazando y usando a sus medios corporativos, comentócratas, lectores de noticias en la televisión, la radio, las plataformas digitales y las redes sociales, para envenenar un proceso que busca cambiar al Poder Judicial. Lo curioso de la campaña derechista, es que aduce que ya no habrá contrapesos, lo que es infundado e imbécil. La República está constituida por tres poderes. Ninguno es contrapeso. Son los poderes de la Unión para garantizar el correcto andar del Estado-nación.

La teoría de los contrapesos, es esencialmente neoliberal. La división de poderes surge en la Inglaterra monárquica, y se afianza después de la Revolución Francesa y la independencia de Estados Unidos, aunque es mucho más antigua: los griegos plantearon la idea. No se trató de contrapesos o equilibrios, sino de limitar el poder absoluto del monarca, en el caso de Inglaterra. El legislativo y los jueces, no surgen como contrapesos, sino para hacer del poder político un campo en el que se dirimieran las controversias del Estado moderno. La elección del Poder Judicial en México, tiene antecedentes históricos, tanto en el siglo XIX, como en otros países, como Estados Unidos, donde en algunos estados se eligen a los jueces por voto popular. En el caso de nuestro país, es por supuesto una elección histórica, pues, en todo caso, la Presidencia de la República y el Senado, renuncian al privilegio de nombrar a los ministros de la SCJN. Además, al Poder Judicial, se le arrebata el privilegio de imponer jueces y magistrados.

El Poder Judicial en México, se corrompió paralelamente a la corrupción de los partidos políticos –PRIAN, lo más cercano bajo el neoliberalismo-, el gobierno y el propio Estado. Actualmente, existen más de 70 mil casos de personas encarceladas, con más de una década sin recibir una sentencia, además de que muchas fueron recluidas por contubernios y corruptelas del Poder Judicial y el poder económico. Es el caso de Israel Vallarta, quien fue detenido mediante un show mediático orquestado por el narco Genaro García Luna y Televisa –Carlos Loret de Mola, el rey de los montajes-, tras ser acusado de secuestrador, incluyendo a una francesa que, ante las presiones del gobierno francés al narcoasesino Felipe Calderón, fue liberada por la corrupta SCJN. En este contexto, el Poder Judicial, la SCJN, ha desplegado cualquier cantidad de amparos y resoluciones que han liberado narcos, delincuentes de cuello blanco y protegido a grandes deudores del fisco, como Ricardo Salinas Pliego.

Volver a las urnas es urgente y necesario. Nos toca a los mexicanos decidir cambiar de tajo al corrupto Poder Judicial. No hay que generalizar. Hay personas juzgadoras honestas y cercanas a las causas justas, pero sobresalen los más corruptos, porque, afortunadamente, la 4T ha dado espacio a la denuncia de jueces, ministros y magistrados, que se han dedicado a liberar y defender delincuentes y privilegios empresariales. Es claro que este primer ejercicio –viene un segundo, en 2027- marcará la diferencia. Por ejemplo, se renovará totalmente la SCJN, la judicatura y una parte de las personas juzgadoras. Asimismo, se conformará un tribunal que vigilará al propio Poder Judicial y se elegirán magistrados del TEPJF, entre otros. Miles de cargo, tanto a nivel federal como estatal. Un ejercicio inédito que esperemos no colapse entre el golpeteó de la derecha y los fascistas mexicanos, que ahora llaman a no votar y defienden un estatus quo que se les sigue cayendo a pedazos. Salgamos a votar mexicanos.

jueves, 29 de mayo de 2025

Torpeza intelectual derechista

 

El intelectual orgánico de los gobiernos neoliberales y de la derecha, Enrique Krauze, hace gala de nuevo de su torpeza intelectual. De considerar al derechista exgobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, como un nuevo Mariano Otero, un liberal al que se considera, con Manuel Crescencio Rejón, creador del juicio de amparo en el siglo XIX, ahora convierte al mito genial de la derecha mexicana, Ernesto Zedillo, en “hijo del 68”. Es notable la narrativa de la imbecilidad derechista, cuya intencionada posverdad busca hacer sus propios héroes, manipulando personajes y hechos históricos. Su reciente artículo en el periódico Reforma, elogiando al mediocre expresidente como supuesto “gran reformador”, revela que, como intelectual neoliberal, ha perdido los estribos y la brújula, si es que alguna vez los tuvo.

Inicialmente, una entrevista en Nexos, y un ensayo en Letras Libres, desvelaron el obsceno objeto del deseo de la intelectualidad neoliberal y derechista por encumbrar a un expresidente, Ernesto Zedillo, quien es recordado, no como el “gran reformador”, sino como un vulgar asesino de indígenas y campesinos, artífice de una de las peores crisis económicas de México, bajo el neoliberalismo. Asimismo, los mexicanos del sexenio Zedillista, no olvidan el impacto de la crisis de fines de 1994, la que canceló miles de historias personales y familiares pues, quien no se suicidó, cayó en la pobreza más indignante. Tampoco los mexicanos deben olvidar que Zedillo disolvió la SCJN, dando un golpazo al tercer poder de la República, lo que no está sucediendo ahora, pues el Constituyente decidió reformar al Poder Judicial. No fue una decisión unipersonal.

El expresidente Zedillo no es, ni será el nuevo héroe de la derecha. Su sexenio fue un desastre que arrastró al mundo globalizado, al imponer a rajatabla las doctrinas neoliberales. La derecha añora el regreso, pero particularmente porque los gobiernos del PRIAN solían repartir dinero a los intelectuales derechistas, los medios corporativos, la comentocracia mediática y a todos los que favorecían sus supuestas “reformas” y sus masacres. Enrique Krauze se equivoca de nuevo. La democracia sin adjetivos es la entelequia de la derecha. Ernesto Zedillo jamás fue demócrata, menos “hijo del 68”. Es hasta un insulto venderlo como parte de un hecho en el que miles de estudiantes fueron masacrados y desaparecidos por el PRI.

Si la derecha intelectual, en su torpeza intelectual, quiere convertir a Zedillo en “hijo del 68”, no es solo porque carece de héroes e ideas, sino también porque manipula y miente. Si Zedillo es “hijo del 68”, lo es de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría, los asesinos y represores. Y el expresidente siguió muy bien las elecciones de Díaz Ordaz. Las masacres de Acteal, El Charco, entre otras, son su huella presidencial. Asimismo, las recientes revelaciones de audios en los que su esposa y familiares aparentemente pactan con narcos de su época, no los puede rebatir la intelectualidad derechista mexicana. Las masacres Zedillistas, nunca se esclarecieron y jamás el expresidente aclaró sus decisiones al respecto. En el caso de Guerrero, su compadre Figueroa renunció, pero nunca se pronunció por las crueles matanzas de los guerrerenses.

Los héroes de la derecha mexicana, nunca tendrán buen fin. Enrique Krauze ha intentado reescribir la historia mexicana. Sus escritos, nada geniales, se dedicaron a justificar la dictadura de Porfirio Díaz, denostar a Francisco I. Madero, rebajar a los caudillos mexicanos, entre otros personajes y periodos de la historia mexicana. No es extraño que defienda a políticos de la derecha mexicana e insulte a la 4T y otros políticos de izquierda. Pero al defender a un personaje como Ernesto Zedillo, intentando convertirlo en “héroe” del 68, miente. El expresidente es hijo de la represión, del PRI que hundió al país, que empobreció a millones de mexicanos, que se retiró con una pensión millonaria, que enriqueció a unos pocos, que privatizó empresas a las que después se incorporó como empleado. Es un individuo que tiene años sin vivir en México, que desconoce nuestro país. Es la derecha ignorante que intenta erigirse en caudillo de un país que no conoce.