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miércoles, 7 de febrero de 2024

Vendiendo gelatinas en Estados Unidos

 

La corrupta candidata derechista Xóchitl Gálvez, estuvo en Nueva York y Washington, vendiendo el país, aunque sabe bien que sus reuniones con Think Tank derechistas, medios corporativos, funcionarios del Departamento de Estado y la OEA, no le darán un solo voto. Las recientes encuestas del Heraldo y Reformar, confirman la distancia de al menos 30 puntos entre la vendedora de gelatinas y Claudia Sheinbaum. La primera encuesta, cara a cara, muestra que, a pesar de las mentiras de los medios corporativos en México y Estados Unidos, la derecha mexicana, PAN, PRI, PRD, la candidata de Morena sigue cuesta arriba, mientras la segunda, que en realidad fue aplicada para conocer el clima electoral en Jalisco, da cuenta de la probabilidad de que Movimiento Ciudadano siga gobernado esa entidad, pero ratifica la ventaja de la morenista sobre la prianrdista.

En este sentido, ir a Nueva York y Estados Unidos a vender gelatinas, exhibió a la candidata derechista: entre el rechazo de los inmigrantes mexicanos, mentiras en discursos en el Wilson Center, Think Tank derechista, amenazas de sus seguidores a inmigrantes mexicanos, ignorancia de las leyes de inmigración estadounidenses, tras culpar a AMLO sobre abogados que prometió, el tour con los medios corporativos derechistas, los que de seguro publicarán alguna nota “elogiosa” a la candidata del #PRIANRD, su paseo en la OEA, organismo golpista, ofrecimiento para obsequiarles a los empresarios el litio y otros recursos y empresas mexicanas, y sus acusaciones infantiloides sobre el supuesto financiamiento del narco a la campaña de AMLO de 2006, negada públicamente por el gobierno estadounidense.

Sin duda, vender gelatinas a la derechista Xóchitl Gálvez no se le da. La gira de las gelatinas, aunque sus amigos corruptos y saqueadores –Idelfonso Guajardo, José Sarukhan, Juan Pardinas (ex director editorial del periódico Reforma)-, entre otros que le compraron el tour a distintos lugares en los que los inmigrantes mexicanos no estuvieron en su agenda. El objetivo de la derechista fue a gritar desesperada que Estados Unidos intervenga en México para que la nombren presidente, pues sabe bien que su campaña, con tantos millones en propaganda y viajes que la oligarquía ha invertido, es un fracaso. Fue a Nueva York y Washington, no a defender la democracia, sino a vender la patria. La derechista traidorzuela pinta muy bien a los partidos políticos que la acompañan y la oligarquía que la financia. Si los mexicanos no tenían claro el proyecto de la derecha, con esta gira debió quedar muy claro: abyección, sumisión, venta de garaje, mentiras, y basura ideológica y política.

La derecha dirá que fue “exitosa” la gira. Y los escribanos de los medios corporativos golpistas en México tratarán de elevarla a “estadista”, retomando porciones de los discursos que no escribió, sino que le dictaron los conocidos corruptos y saqueadores que la acompañaron. Lo que quedó claro en este tour gelatinero, es que la candidata de la derecha fue a vender México a Estados Unidos a cambio de intervenir en nuestro país, y le pagaría a la oligarquía estadounidense con empresas estatales y recursos naturales. De acuerdo con las mediciones más recientes, Xóchitl Gálvez apenas alcanza entre 20 y 25 por ciento de la opinión electoral, voto duro que tanto el PRI como el PAN consiguieron en 2018. Asimismo, la candidata de la derecha fue a hacer ridículos propagandísticos al por mayor a Nueva York y a Washington. Hablar en el Wilson Center, un Think Tank derechista, no le dará más votos. Tampoco su visita al Press Club, donde presumió a los medios corporativos golpistas (Wall Street Journal, Washington Post, New York Times).

En Estados Unidos, los únicos que podrían votar o no por la derechista, son los inmigrantes mexicanos, pero vimos el rechazo que suscita. La oligarquía estadounidense, los medios corporativos golpistas, los Think Tank, la OEA, no votan. Solo intervienen países y derrocan gobiernos democráticos.

jueves, 25 de enero de 2024

El affaire Uresti

 

El fin de semana pasado, la derecha y sus comentócratas de los medios corporativos, construyeron un relato fantasioso sobre supuesta censura, dada la narrativa de la locutora Azucena Uresti respecto a conjeturadas “circunstancias excepcionales” que afectarían a periodistas y escribanos al servicio de la derecha y la oligarquía. En realidad, su discurso refleja la crisis del periodismo corporativo en México. La lectora de noticias, sale de un medio por razones económicas, acorde con un comunicado interno de la empresa Milenio, pero aprovecha facciosamente para enturbiar la postura del presidente de México, además de buscar levantar votos para la candidata derechista. El affaire Uresti es parte del juego manipulador de los medios corporativos derechistas, pues cada vez que intentan golpear políticamente a AMLO, por medio de mentiras y discursos, se cae el montaje. La locutora se exhibe como una alumna adelantada del rey del montaje, Carlos Loret de Mola, quien, con otros escribanos, desgasta sus columnas con #Fakenews para justificarla.

La exlocutora de Milenio, pronto de Radio Fórmula y con mejor paga, no es periodista. Es una mujer que presenta “reportajes” que jamás hizo, de sus amigos –Carlos Loret de Mola, las ONG de Claudio X. González, Carmen Aristegui. Entonces, sin rubor y sin ética, acusa y difunde mentiras sobre los hijos del presidente de México y de AMLO. Aunque nadie pueda probar las especulaciones de sus amigos, pagados con dinero de agencias oficiales de Estados Unidos –USAID, entre otras- dedicaba su espacio a mentir e inventar supuestas situaciones de tráfico de influencias y corrupción, mientras que su amiga, la candidata de la derecha, Xóchitl Gálvez, realmente incurrió en tráfico de influencias y obtención de contratos públicos para sus empresas y su fortuna personal y la de su familia. Igualmente, aunque la derechista candidata del #PRIANRD y Claudio X. González, nunca ha presentado documentos y pruebas fehacientes sobre lo que Azucena Uresti difunde con particular ahínco.

No es la única locutora de noticias con espacios privilegiados que se dedica a golpear a AMLO, sus hijos y la 4T. Ciro Gómez Leyva, José Cárdenas, Joaquín López Dóriga, entre otros que conservan sus espacios en los medios corporativos, y otros que publican sus columnas de odio en la prensa corporativo y las plataformas en Internet de la derecha, son bien conocidos. Es parte de la campaña de la candidata derechista del #PRIANRD, Claudio X. González y una facción furiosa de la oligarquía mexicana que perdió dinero público, privilegios y que ha tenido que subir los salarios de sus trabajadores, por decisiones públicas. Oxfam difundió esta semana, cómo los ricos y ultraricos en México, la oligarquía pues, se ha enriquecido de manera grosera e insultante con dinero público, privilegios y salarios de hambre. Recordemos el caso del fallido aeropuerto de Texcoco, el que durante el sexenio de Enrique Peña Nieto obtuvo presupuestos públicos sin precedentes. Incluso, hasta de las Afore –dinero de los trabajadores- se extrajeron recursos para financiar el barril sin fondo de esa megalomaníaca obra.

No, Carmen Aristegui, no fue un capricho de AMLO, fue un acto racional en el que se ha dado a conocer cómo dueños de los medios corporativos y empresarios, serían propietarios de pistas de aterrizaje y demás infraestructura, todo con dinero público. No de su bolsa. Porque esa obra se hacía pasar por obra pública, financiada por el gobierno mexicano, pero que al final serían los empresarios serían los dueños, no el gobierno. Recordemos los PIDIREGAS, creación neoliberal de Ernesto Zedillo, o su gran obra, el FOBAPROA. Todo para los ricos, nada para los mexicanos. Una obra que, si no hubiese sido detenida, su costo ya estaría más allá de los 300 mil millones de pesos, como se había calculado y recalculado. Es lo que Azucena Uresti defiende, es lo que hace pasar por supuesta libertad de expresión y periodismo. Si bien todavía algunos escribanos de los medios corporativos la siguen defendiendo, la burbuja, como Xóchitl Gálvez, se cayó pronto.