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jueves, 30 de marzo de 2023

Tragedias migrantes

La migración actualmente está más allá del hecho histórico de los grupos humanos saliendo de África, recorriendo grandes distancias, en parte siguiendo a los animales de la época para cazarlos y obtener la proteína necesaria para su sobrevivencia biológica, en parte para explorar y poblar regiones desconocidas para sobrevivir ante situaciones adversas donde la humanidad evolucionó primariamente. Emigrar no es una situación meramente biológica, sino un proceso social, en el entendido que los humanos y humanas históricos, jamás tuvieron consciencia de que perseguir una presa implicaba su propia evolución; en realidad, estaba en juego su sobrevivencia. Un instinto básico de cualquier ser vivo. Pero el fenómeno migratorio toma aristas distintas ante un mundo en el que existen fronteras administrativas, nacionales, políticas, sociales, económicas y culturales. La ignorancia de quienes vociferan que la migración es un hecho “biológico” es evidente.

Sin duda, a los Estados-nación actuales no les importa que los ignorantes afirmen que la migración es un “hecho biológico”, porque desde su perspectiva y la de sus poblaciones, las fronteras políticas y administrativas marcan líneas reconocidas de los límites de sus naciones y que deben “proteger” ante cualquier violación o internación no regulada. En la Unión Europea las tragedias migrantes son cotidianas. La prensa da cuenta de cientos y miles de ciudadanos de África, en barcazas precarias o saltando verjas, intentan alcanzar algún país europeo, mientras las autoridades los compelen y cientos mueren en el intento. Lo anterior da cuenta de que la migración no es un “simple hecho biológico”, porque el mundo está conformado por Estados-nación que, por xenofobia, razones ideológicas, políticas, culturales, económicas, impiden el arribo de “extranjeros” a sus países.

En los últimos años, México se ha convertido en país de tránsito, estancia permanente o temporal, refugio y asilo. Durante los dos últimos sexenios (2012-2018, 2018-2023) las caravanas migrantes provenientes de Centroamérica y el sur latinoamericano han impuesto un ritmo intenso al proceso migratorio. Por razones económicas, políticas, ideológicas, ambientales, económicas, miles de personas han emprendido un áspero camino hacia Estados Unidos, suponiendo que este país los dejaría entrar a su territorio sin restricciones, pero la Unión Americana, sobre todo durante el gobierno de Donald Trump, cambió de manera profunda su política inmigratoria, lo que resultó en la perversión del sistema inmigratorio estadounidense. Situación que a la fecha no se ha podido revertir. Entonces, la tragedia de Ciudad Juárez, no es solo producto de una política mexicana restrictiva, sino también de la política inmigratoria de Estados Unidos.

No hay duda que ambos países están implicados en la tragedia de Ciudad Juárez. Estados Unidos por negar el acceso a miles de migrantes y usar una política inmigratoria que incluso la Suprema Corte de esa nación ha sancionado, y México por su cuestionable papel como parte de esa política extraterritorial. En nuestro país, ningún migrante puede ser encarcelado o detenido, pues viola la ley migratoria actual y muestra que el Instituto Nacional de Migración no tiene ni la menor idea de lo que es la migración en la que, tanto la Unión Americana como México tienen responsabilidades. Los argumentos de la secretaria #EsRosaIsela son fundamentales. Una mujer fuerte, extraordinaria, y con tal claridad, hace de la tragedia en Ciudad Juárez, un hecho humano y criminal. Y urge respuesta contundente del presidente de México. Garduño debe renunciar.

En los próximos días, no solo debe culparse a un migrante o más por apilar colchones y prenderles fuego, sino también debemos ver renuncias de funcionarios que no han respetado las leyes migratorias mexicanas y que están bajo sospecha. El asunto no es de una sola persona, sino de una cadena de mandos y responsabilidades en la que están involucrados personajes públicos y privados.

miércoles, 15 de febrero de 2017

El colapso de un modelo económico y la zanahoria migrante

El secretario de Relaciones Exteriores fue exhibido, tanto por la CBS como el Washington Post, haciendo alegres correcciones a un discurso de Trump sobre la construcción del muro. La filtración fue negada, pero en realidad, es tal el desprestigio del gobierno de Enrique Peña Nieto (EPN), que ni las marchas ad hoc remontarán su desgracia.
De seguro las encuestas amañadas de Mitofsky y encuestadoras afines mostrarán que la marcha de los billonarios y la intelectualidad de derecha fue un éxito, pero la realidad es que las amenazas de Trump siguen donde las vestimentas blancas las dejaron. Apoyar a EPN solamente intenta ocultar la debacle gubernamental.
Y la debacle gubernamental no es solamente el desprestigio de un gobierno que perdió el rumbo hace mucho, sino el colapso de un modelo económico que ha privilegiado la dependencia comercial con Estados Unidos y, aunque no se reconozca, el mercado laboral para millones de migrantes mexicanos indocumentados hoy amenazados.
Más del 80 por ciento del comercio mexicano depende del mercado estadounidense, pero somos un país maquilador y surtidor de productos agrícolas. Es todo. México no ha desarrollado una industria propia. Somos armadores y maquiladores. Y la dinámica de esta producción depende del mercado y los consumidores estadounidenses.
Igualmente, durante más de 150 años el mercado laboral estadounidense ha sido la válvula de escape de una nación que abandona sistemáticamente a sus connacionales, que solo les ofrece trabajo precario y ha destruido al pequeño agricultor, favoreciendo la agroindustria transnacional para surtir al mercado del Norte y con salarios de muerte.
La dependencia del comercio y el mercado laboral estadounidense, son los dos ejes de un modelo económico sustentado en las políticas neoliberales que han impuesto el capitalismo salvaje y depredador. Destrucción de recursos naturales y de la fuerza de trabajo cuya única alternativa es el país del norte. Vaya paradoja no reconocida.
Tanto el gobierno federal como los estatales, han abierto oficinas y sedes, y organizan viajes turísticos a los lugares con mayor población mexicana en Estados Unidos, movidos más por la codicia que significa el ingreso por remesas. En 2016 más de 26 mil millones de dólares rompieron la marca anterior. Y es la envidia de las elites políticas.
Con todo, se han abierto dos vías para salvar lo insalvable. Por un lado, el testaferro Videgaray corrigiendo discursos y negociando en lo oscurito para preservar el TLCAN, sin el cual el modelo económico neoliberal terminará por colapsar. Por el otro, se han multiplicado planes, programas y dineros para supuestamente apoyar a los deportados.
La migración mexicana al norte ha tenido varias etapas históricas. En los últimos 15 años pasó de la migración masiva, reunificación familiar, asentamiento permanente, descenso del retorno, vaivén de las remesas, política inmigratoria más severa, atentados terroristas, crisis de las hipotecas, a las deportaciones masivas y la amenaza de Trump.
En ese lapso, los gobiernos mexicanos (PRI-PAN) sedujeron a la diáspora establecida en Estados Unidos, pergeñaron programas para atraer remesas para suplir el abandono gubernamental (1x1, 3x1, Fami, y otros fondos), pero ninguna política pública ha impedido la emigración; las causas y contextos que la motivan continúan y se han agravado.
Sin duda, es plausible que el gobierno mexicano, a regañadientes, genere acciones, fondos y programas para paliar la situación de los deportados, quienes en realidad han estado siendo expulsados cotidianamente. Barack Obama deportó a unos tres millones de mexicanos sobre todo en su segundo periodo gubernamental.
Hoy, ante la seria amenaza de Trump, la cual comenzó a cumplirse la semana pasada, se han multiplicado programas, compromisos, fondos, que anteriormente no existían y que son pomposamente presentados ante la deportación masiva. El hecho es que la migración y las remesas sirvieron para apuntalar el modelo económico que se está defendiendo.
No es del interés gubernamental la migración, sino la pérdida no oficial de una válvula de escape laboral que ha aligerado la imposición del capitalismo salvaje, además de la caída de los ingresos por remesas. Ambos elementos, se reconozca o no, han sido parte del modelo económico que se pretende salvar, aunque se renegocie el TLCAN.
En este marco, la secretaría de Relaciones Exteriores llamó a la comunidad mexicana en Estados Unidos a tomar precauciones ante el endurecimiento de las medidas migratorias y a mantener contacto constante con los consulados, mientras la secretaría del Trabajo anunció un fondo de 1 mil millones de pesos para atender deportados.
La CNDH, con el ombudsman de Iberoamérica, ONU y CIDH, formó un frente común en la frontera norte para realizar acciones a favor de los mexicanos en Estados Unidos; el gobierno de la Ciudad de México, ofrece programas para deportados, y el INADEM (Instituto Nacional del Emprendedor), afirma que apoyará el talento deportado.
Finalmente, la Sedesol firmó un convenio con Financiera Rural para formar un Fondo de Garantía Líquida por 20 millones de pesos para apoyar a migrantes, y la UNAM anunció que apoyaría a estudiantes deportados, además de llamar a la planta académica a generar nuevas propuestas para el desarrollo de México.
Todos estos anuncios, pues falta ver que se hagan realidad, son coyunturales y varios propaganda, como la foto que se tomó el presidente de México en el Aeropuerto Internacional de México con deportados. No hay políticas públicas de mediano y largo plazo, pues finalmente se espera que las aguas se calmen y se normalice la situación.
Es plausible la “preocupación” gubernamental y las marchas de los billonarios y los intelectuales de derecha anti-Trump, la que resultó en sonado fracaso, pues su convocatoria estuvo precedida por el tufo gobiernista, pero al gobierno mexicano le interesa el marcado laboral estadounidense y las remesas, no los migrantes como personas y connacionales.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

La elección del miedo

Tanto Hillary Clinton, candidata demócrata, como Donald J. Trump, republicano, encabezaron campañas tradicionales en su país, aunque discursivamente apelaron a cuestiones distintas y grupos poblacionales diferentes. La primera se diferenció por su intento de atraer y llegar a más diversos pobladores.
En tanto, Trump centró sus alegatos en la población blanca anglosajona protestante, sobre todo aquella que supone que los cambios por los que actualmente transita Estados Unidos los están relegando. En el camino, el KKK, neonazis, racistas, los extremistas del Tea Party, se vieron reflejados en su autoritarismo, racismo, xenofobia, discriminación.
Sin duda, ambos representan a los blancos anglosajones protestantes, pero sus caminos políticos jamás han convergido, excepto en fiestas de multimillonarios y de la farándula. El primitivismo político de Trump no es excepcional de ciertos WASP, pero Clinton tiene una sólida formación política y al establishment de su parte.
El candidato republicano pretendió darle un vuelco a las campañas electorales agrediendo a diversos grupos poblacionales, generando miedo, en el que racismo, xenofobia, autoritarismo, abuso contra las mujeres e intransigencia rampante fueron el centro de su discurso, actitudes y parte de su pretendida agenda de gobierno.
Para Donald J. Trump el retorno de la grandeza americana, pasa por expulsar inmigrantes, mexicanos, musulmanes, construir muros fronterizos, subyugar naciones que supuestamente obstaculizan esa gloria, poner a los WASP, racistas, extremistas, en la punta de la estructura social y económica, pues solo así se recuperaría el esplendor perdido.
La candidata demócrata, cuyo triunfo no hará gran diferencia respecto a la relación bilateral México-Estados Unidos, cumple una agenda en la que las corporaciones, Wall-Street, las elites económicas y políticas, la industria militar, las políticas antiterroristas, entre otros, mandan. Supo combinar los intereses del establishment con preocupaciones internas.
El gran logro de Donald J. Trump fue imponer y generalizar su agenda de miedo, no solo internamente, alimentando las entrañas de una sociedad blanca anglosajona protestante resentida, racista, discriminatoria, extremista, sino también en otras sociedades y naciones, algunas agredidas directamente, como México, que experimentaron ese miedo y desprecio.
Casi medio día en el centro-occidente mexicano, mientras en las costas este y oeste de Estados Unidos, debido a las diferencias de usos horarios, la gente comenzó a votar temprano. Los medios han reportado que el republicano y la demócrata votaron en diferentes sitios. El primero fue abucheado, la segunda, acompañada con sonrisas.
Los medios y algunos analistas estadounidenses afirman que, a pesar de lo cerrado de los últimos sondeos, Hillary Clinton habría conseguido ya el número suficiente de delegados para convertirse en la primera mujer que preside Estados Unidos, mientras Donald Trump se estaría atrás pero con un buen número de votos en lugares tradicionalmente republicanos.
Sin embargo, es de destacarse que la demócrata está logrando una votación diversa: demócratas fieles, republicanos que rechazan a Trump, afroamericanos, hispanos, asiáticos, la esencia de lo que hoy es Estados Unidos: una sociedad política, social y culturalmente diversa. Es uno de los aspectos que el miedo permitió que aflorara.
Igualmente, el miedo permitió percatarnos de las profundas divisiones de la sociedad estadounidense. No es solo que la multiculturalidad y una sociedad basada en los derechos individuales y colectivos se imponga, sino también observar las complejas y amplias desigualdades económicas, sociales, raciales, ideológicas, políticas, que prevalecen.
Son las 5:31 pm en el centro-occidente de México. Hace unos minutos cerraron las primeras casillas de votantes, comenzando por la costa este de Estados Unidos. Los primeros resultados, apenas el uno por ciento del total en estados como Kentucky, Indiana, New Hampshire, preludian una fuerte competencia.
Los resultados vendrán después de las 11 pm. En los medios estadounidenses, además de recalcar la histórica jornada, tanto porque una mujer sería la primera presidenta como por un candidato que hasta el final convocó al odio, se aprecian contingentes importantes de votantes, largas filas. Al cerrar esta colaboración, la batalla seguía.
Obviedades. 1. Con premio patito que el ITAM entregó a Calderón, de manos de Enrique Peña Nieto, se perfila otro pacto de los depredadores y corruptos PRI-PAN, confirmando que la señora Zavala es la favorita de Los Pinos-PAN, con Televisa, como en tiempos de la campaña de EPN, que lanza su churro “La candidata” para construir otro/a candidato/o de la mediocridad. 2. 9 mil 650 michoacanos arribaron a Tijuana entre mayo y octubre, desplazados por la violencia en Michoacán y en busca de asilo político en Estados Unidos. 3. En Morelia se cometieron casi la mitad de los más de 32 mil delitos que entre octubre de 2015 y septiembre de 2016 sucedieron en Michoacán. También, en los primeros 9 meses de 2016, se registraron 947 homicidios dolosos, arriba de los de 2015 (777) y más que en 2014 (904). 4. Una funcionaria de Chihuahua, con doble nacionalidad (México-Estados Unidos), aportó a la campaña de Donald Trump entre 2012 y 2016, más de 20 millones de pesos. Muy su dinero, claro, pero muestra el poder de las elites económicas que en este país les tiene sin cuidado el desprecio del republicano contra México. 5. De acuerdo al New York Times, detrás de las recientes elecciones sobresale una severa crisis de identidad de los blancos anglosajones y protestantes.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Acción Ejecutiva

En el atardecer del jueves 20 de noviembre de 2014, el presidente Barack Obama emitió una Acción Ejecutiva, equivalente a un decreto presidencial, acorde con lo dispuesto en la Constitución de Estados Unidos de América, que aliviaría (relief) la situación de unos cinco millones de inmigrantes indocumentados, al menos por tres años.
Según el discurso de Obama, tanto de ese día en la oficina del ala este de la Casa Blanca como en Nevada, la intención es “arreglar” (fix) el sistema inmigratorio de Estados Unidos, el cual está “roto” (broken), y en los hechos es un sistema de “amnistía”, pues consiente la presencia de millones de indocumentados, como él mismo afirmó.
Evidentemente, es una de las acciones más trascendentes de su mandato, el cual está transitando su segundo periodo. Una acción que era esperada por millones de hispanos o latinos desde hace mucho. La prensa en Estados Unidos destaca la confrontación con el Partido Republicano, mientras en México los medios la celebran acríticamente.
Por supuesto, es una acción trascendental e histórica, pero puede definirse como “pior es nada”. Es una acción limitada, como lo habíamos comentado en otra colaboración, que excluye a unos 6 millones de indocumentados, condiciona por tres años a quienes cubran los requisitos para obtener un permiso laboral que jamás será permanente.
Evita la deportación de millones de indocumentados, cuyas cifras ascienden ahora a 400 mil anuales, de los que un 70 a 80 por ciento son mexicanos, la mayoría con hijos o cónyuges estadounidenses o residentes legales. El “alivio” (relief) es de destacarse, pero no es un triunfo total de los liderazgos inmigrantes, es cálculo electoral.
Las elecciones de medio término en Estados Unidos, dieron el predominio en el Congreso a los republicanos, con un importante grupo de la derecha extrema representada por el Tea Party, lo que implica un movimiento político-electoral del presidente Obama para las elecciones presidenciales en puerta.
En dos años, salvo que los conflictos con la derecha republicana, como lo ha hecho saber, escalen hasta la paralización del gobierno estadounidense, lo que tendría consecuencias incalculables para otros países, como es el caso de México, la renovación de la presidencia en Estados Unidos será una pelea encarnizada.
La Acción Ejecutiva de Responsabilidad Inmigratoria, aliviaría la situación migratoria de unos 5.4 millones de indocumentados, entre los cuales 1.5 millones están protegidos actualmente por la Daca o Dreamers Act, sumándoseles 3.9 millones nuevos elegibles. Del total de los 11.2 millones de indocumentados, 5.8 son inelegibles.
Entre los elegibles, destacan 700 mil padres con hijos nacidos en Estados Unidos, mayores de 18 años, y que viven en ese país desde hace cinco años; 2.8 padres con hijos nacidos en la Unión Americana, menores de 18 años, y viviendo en el país al menos desde hace 5 años, y 300 mil por la expansión de la Dreamers Act.
Según Pew Research Center, dos tercios de los elegibles o no deportables son de origen mexicano, pues representan a más del 50 por ciento del total de los indocumentados. El 44 por ciento de los mexicanos indocumentados formarían parte de los nuevos elegibles, respecto a Centroamérica (25 por ciento), el Caribe (25) y Sudamérica (20).
Distintos estudios y analistas, ven efectos favorables en la economía, sectores económicos y regiones específicas. El Council of Economic Advisers de la Casa Blanca, afirma que el PIB crecería 0.4 por ciento en 10 años, debido a la ampliación de la fuerza laboral e incremento de la productividad.
Lo anterior como producto de la mayor flexibilidad del mercado laboral, reducción de la incertidumbre del empleo y el incremento de la innovación de los trabajadores altamente calificados. No impactaría el empleo de los trabajadores nativos, al contrario, incrementaría sus salarios y ayudaría a reducir el déficit federal.
Acorde con Pew Research Center, cuatro de cada diez inmigrantes en 12 estados del oeste estadounidense son elegibles. Pero los estados con mayorías inmigrantes como California, Texas, Florida, Illinois, Nueva York, Georgia, Nueva Jersey, Arizona, Carolina del Norte, Washington, Nevada, Colorado, resultarían más beneficiados.
Igualmente, algunos analistas consideran que las firmas tecnológicas, particularmente las ubicadas en el Valle del Silicón, podrían resultar favorecidas, a pesar de que la Acción Ejecutiva de Obama no prevé ampliar el programa de visas H-1B, pero su activismo ante las instancias gubernamentales sigue presionado por más cambios.
Para los republicanos estos cambios no están entre sus expectativas, sino en la confrontación con Obama. Derechistas como Arpaio, gobernadores de Arizona, Texas, están por presentar demandas judiciales contra Obama por supuesto abuso de poder. Además, falta ver la batalla que emprenderá el nuevo Congreso contra el presidente.
Las medidas de Obama son paliativas, limitadas, revocables, sin opción a la ciudadanía. Incluso, el Congreso podría evitar su aplicación negándole fondos. La Acción Ejecutiva es una buena noticia, pero ha potenciado un conflicto político-electoral que en los próximos dos años tensará a la Casa Blanca, el Congreso, la derecha y la ciudadanía.
Obviedades. 1. El extravío de la izquierda mexicana tiene una larga y penosa historia. La fundación del PRD en 1989 significó una portentosa convergencia de corrientes, cacicazgos, grupúsculos, radicales, individuos, oportunistas, que marcaría un rumbo distinto, pero su acelerada derechización, con los Chuchos a la cabeza, ha terminado por hundir a un partido que pudo encabezar una importante transformación del país. 2. Enrique Peña Nieto está empeñado en criminalizar y violentar la ira ciudadana que este otoño salió a la calle indignada por los asesinatos de 3 normalistas y la desaparición forzada de 43. El 20 de noviembre, 11 personas fueron violentadas, y contra cualquier indicio de legalidad, están hoy en penales de máxima seguridad acusados de intento de homicidio y terrorismo. 3. El periodismo oficialista justifica la mano dura contra las movilizaciones por la aparición de los 43 normalistas; afirma que ha dominado el miedo en la aplicación de la ley, pero en realidad es la complicidad, connivencia e impunidad lo que ha prevalecido, no el miedo del Estado o sus instancias. 4. En el contexto de la confirmación de la propiedad de la llamada “Casa Blanca”, EPN pretendió relacionar la práctica periodística crítica, la investigación periodística, con supuestos de desestabilización de su gobierno, proyecto de nación y país. Alegato que su vocero convirtió en cuestión de comas y énfasis discursivos. 5. No es increíble la hipocresía del PRI, un partido que históricamente ha masacrado estudiantes, ferrocarrileros, opositores, guerrilleros, líderes sociales, jóvenes, ¿o supone el delegado del PRI en Michoacán, que la masacre de Tlatelolco en 1968, la represión en 1971, el exterminio de la guerrilla guerrerense, entre otros hechos de lesa humanidad, es simple pasado? Según este personaje, las movilizaciones de este otoño de ira buscan que caiga el primer muerto de su presidente. Pero los reclamos por los 43 normalistas desaparecidos, probablemente masacrados, son del Estado mexicano, cuyo representante es EPN. 6. Forbes, la revista financiera, comparó los ingresos de la primera dama mexicana con los de cinco famosas actrices estadounidenses, cuyos ingresos por su participación en comedias y dramas realmente exitosas y de calidad, resultaron menores, por lo que Rob Schneider, Ana de la Reguera, dijeron, entre otros, que con esos salarios y privilegios, hay que solicitar empleo en Televisa, además de hacer inexplicable la pavorosa pobreza en la que más del 50 por ciento de los mexicanos viven.

miércoles, 1 de octubre de 2014

La política migratoria de EPN ¿parteaguas?

El gobierno mexicano insiste en que la administración de Enrique Peña Nieto es un parteaguas en la historia de México. Esta idea tiene al menos dos lecturas. Si nos atenemos al dicho y la propaganda gubernamental, efectivamente nuestro país está por tener su propio “sueño mexicano”.
Nuestro “sueño mexicano” será marcado por las “reformas estructurales” que nadie se había atrevido a realizar, a pesar de lo “necesarias” que eran para dar un supuesto salto histórico. La modernización primermundista anunciada por Carlos Salinas de Gortari finalmente nos alcanzó.
La otra lectura del “parteaguas histórico”, nos enfrenta a una regresión y desprecio por la historia de un país que ha buscado posicionarse a nivel mundial como una nación con un proyecto propio, probablemente muy limitado, pero con el potencial de cambio a favor de una sociedad estancada y plena de rezagos.
Bajo esta perspectiva, la política migratoria de EPN puede ser entendida como parteaguas, pero dramáticamente regresiva. Una política que es parte ya de la extraterritorial política antiterrorista estadounidense, la cual criminaliza la migración y convierte a los migrantes en delincuentes.
La edición del 20 de septiembre de The Economist, documenta que el gobierno mexicano, con el pretexto de evitar más muertes y accidentes de los migrantes centroamericanos que usan La Bestia para llegar a la frontera con Estados Unidos, está montando una política migratoria acorde con ese país.
Sin duda, el impacto de los más de 60 mil menores no acompañados, varados en la frontera, arreció las presiones del gobierno estadounidense sobre el mexicano para que implementara acciones más drásticas, como acelerar el paso de La Bestia e impedir que el tren sea abordado por los transmigrantes.
El semanario británico afirma que el nuevo programa migratorio mexicano, incluye redadas en alojamientos a lo largo de la ruta norte y más puntos de revisión en la frontera con Guatemala. Estas acciones han derivado en la reducción del número de menores no acompañados, así como el de familias en tránsito.
Se prevé un plan de modernización de 6 mil millones de pesos para asegurar que La Bestia no vuelva a ser usada por los transmigrantes. Incluye reemplazar vías estrechas para que el tren vaya más rápido y no permita el fácil abordaje, y el uso de vehículos que informen de los intentos de saltar de los migrantes.
Como parte del Plan Frontera Sur, la empresa Ferrosur, concesionaria del gobierno mexicano para el servicio de transporte de carga en tren, está construyendo una barda que dividirá el paso de la vía del tren de la ciudad de Tierra Blanca, Veracruz, buscando impedir que los migrantes lo aborden.
Los defensores de los derechos de los migrantes, señalan que estas medidas los harán más vulnerables y reforzarán el rol de los traficantes, las autoridades que los extorsionan y al crimen organizado, lo que podría elevar el riesgo migratorio, los secuestros, los abusos y asesinatos.
Esta es la respuesta del gobierno mexicano a la tormenta causada por los menores no acompañados, lo que muestra la proclividad de la administración de Enrique Peña Nieto a plegarse a los intereses de Washington, el desinterés por conocer y resolver el problema de raíz, y el rol de policía que tanto gusta al PRI.
Obviedades. 1. Los santones del periodismo mexicano, muchos atentos a los guiños del poder gubernamental y partidista, tantos favorecidos con prebendas provenientes del erario público y los dineros privados de algunos poderes facticos y gubernamentales, se retorcieron cuando acusaron a Carmen Aristegui de “falta de ética”, al dar a conocer los videos que exponen a dos periodistas michoacanos en connivencia con La Tuta. En su opinión, mejor callar, hacerse cómplice y reivindicar la corrupción. 2. Es falso que no se alteren los principios de política exterior con la participación de México en misiones de la ONU, incluidas las militares, porque el gobierno estadounidense ya apuntó a nuestro país en su coalición contra el Estado Islámico. 3. Para algunos, las “reformas estructurales” y los cambios que redefinirían la esencia del IPN, implican sepultar la Revolución Mexicana, porque la expropiación petrolera y la creación del IPN promovían el aprovechamiento de los recursos energéticos y la educación a favor del desarrollo y las mayorías del país, pero el movimiento revolucionario de 1910 fue enterrado mucho antes, lo que se busca ahora es enterrar totalmente el cardenismo porque causa escozor y desprecio, pues representa el polo opuesto a las políticas de EPN que favorecen a las elites. 4. La derecha empresarial michoacana presiona para imponer un gobernador que les otorgue más privilegios y los favorezca; no otra cosa significa el dicho del síndico de Morelia, el empresario priista Salvador Abud, cuando afirma que Michoacán requiere un "dictador”. A los empresarios únicamente les interesa la ganancia, los privilegios, reprimir a quienes luchan por sus derechos, excluir a las mayorías, la democracia les causa escozor y desprecio. 5. La ultraderecha y el fascismo iberoamericano, financiado por ultraconservadoras fundaciones estadounidenses, se reunió en Rosario, Argentina, para fomentar las rebeliones conservadoras contra los gobiernos de izquierda. 6. El senador Orihuela vive en un Michoacán ubicado en una dimensión paralela, pero cercana a Los Pinos; una tierra de fantasía. 7. El diputado Aureoles, con su pretensión de un gobierno de coalición, en el que los partidos políticos se pongan de acuerdo para definir al gobernante y sus acompañantes de elite en Michoacán, busca limitar los derechos ciudadanos de elegir por la vía del voto a sus gobernantes. 8. Tlatlaya, Iguala, Ciudad Hidalgo, Purépero: o los policías están al borde de un ataque de nervios o es parte de un patrón represivo contra niños, adolescentes, hombres y mujeres, que luchan por sus derechos y justicia. 9. Según Jeffrey Passel (Pew Research Center), cinco de cada seis indocumentados mexicanos podrían justificar su permanencia en Estados Unidos, medida que quizás sea parte de una posible acción ejecutiva que después de las elecciones de noviembre plantearía Barack Obama. 10. Son cinco las conclusiones que la UNAM hizo llegar a la SCT sobre la construcción del Portal de Salida del Túnel II a la Loma de Santa María. Su común denominador destaca la necesidad de evaluaciones más específicas y el potencial desestabilizador de los trabajos que se lleven a cabo, afectando ambiente, personas, propiedades, recursos acuíferos. Quienes apoyan la intervención por cuestiones puramente monetarias, sin aquilatar los riesgos, incluido el gobierno municipal, ojalá tengan un plan B.

miércoles, 16 de julio de 2014

Migración y violencia, segunda y última parte


La crisis de los niños y niñas migrantes es compartida, tanto por México como por Estados Unidos. Este país como receptor, y el nuestro como territorio de tránsito. En ambos casos, las respectivas políticas migratorias han sido un rotundo fracaso. Pero esta situación tiene aristas que pocos reconocen y abordan.
Como lo señalé en mi última colaboración, México y Centroamérica comparten, con sus especificidades, situaciones en las que la violencia delincuencial y del Estado, la desigualdad, la pobreza, la marginación, la complicidad, la impunidad, son parte de la cotidianidad de migrantes y no migrantes.
En el caso de México, las corrientes migratorias impulsadas por la IRCA (1986), los cambios en los patrones migratorios, la masificación de la migración a Estados Unidos, las crisis de los ochenta, los noventa y recientes, han configurado, a pesar de la supuesta migración “cero”, una oleada migratoria de mujeres, niños y niñas.
La información empírica, recolectada por diversos investigadores en distintas comunidades, localidades y entidades del país, a partir de trabajo de campo intensivo, antropológico y sociológico, nos muestra un patrón migratorio femenino importante, además de corrientes migratorias de niños y niñas no acompañados.
Incluso, estas corrientes continúan a pesar del alza de las remesas. Hoy, mediática y oficialmente, se exalta de nuevo el aumento continuo en diez meses de las remesas, pero mientras las condiciones locales, comunitarias y regionales que impulsan la migración prevalezcan, no hay mucha diferencia.
A contracorriente de algunos académicos, representantes de gobiernos, supuestos líderes, consultores, mi postura ha sido consistente: las remesas proporcionan bienestar individual, familiar y local, pero su papel en la marginación, pobreza y desarrollo local y regional es limitada. Las remesas no desarrollan países.
Sin duda, la política migratoria aplicada por el gobierno de Obama, mucho más restrictiva, violenta y violatoria de los derechos humanos de los migrantes que la de su predecesor, ha impreso un sello contradictorio. Por un lado, apoya a los dreamers, y por otro, atrapa y expulsa a niños y niñas recién llegados.
En medio de su disputa con los republicanos que dominan la Cámara de Representantes, Obama solicitó recursos multimillonarios para paliar la crisis de los menores, pero se cuidó de precisar que sería para reforzar la política migratoria para dar continuidad a las deportaciones.
Acorde con el propio gobierno estadounidense, más de 50 mil niños están hoy varados en la frontera sur de Estados Unidos. Según algunos medios, pocos han sido deportados por la maraña burocrática, la falta de recursos, la ausencia de defensores y normas ad hoc. El propio sistema generó su propia debacle.
Con todo, la responsabilidad está siendo trasladada a México y Centroamérica, sin importar sus implicaciones. En nuestro país, curándose en salud, se aduce que el problema no es la violencia en los países expulsores sino de los traficantes de menores. En realidad, ambos aspectos están relacionados y falta considerar otros.
Según Estados Unidos, México no hace lo suficiente, a pesar de sumarse a la política de ese país, debiendo apretar el paso. El anunció no espero: el secretario de Gobierno afirmó que el gobierno mexicano “impedirá” que los migrantes aborden el tren “La Bestia”, además de detenerlos y deportarlos.
En Centroamérica, algunos gobiernos rechazan que la violencia sea la causa de la ola migratoria, achacándoles a los traficantes la culpa. Pero evitan mencionar que las políticas estadounidenses dirigidas a la subregión, la marginación, la pobreza y las actuales condiciones de violencia y desesperanza impulsan esta situación.
Sin duda el tráfico de personas, en los países expulsores y en México, juega un papel importante, pero no puede ser aislado del contexto de violencia generado por la delincuencia organizada y la corrupción gubernamental. Menos de la pobreza, marginación y desigualdad endémica en nuestro país y Centroamérica.
Obviedades. 1. “Se les peló el agente”: calificó una diputada del PT la jugada de negocios de Carlos Slim, con el “empequeñecimiento” de América Móvil. Lo que supuestos analistas de primera y quinta celebran sin rubor como ganancia de las leyes secundarias de Telecom a favor de Televisa, permitió al hombre más rico del mundo recoger miles de millones de dólares en un día. 2. No es extraño que el PAN se sume al supuesto reclamo de demostrar la inocencia de Mireles, pues su actuación a favor de la Ley Peña-Televisa retrata sus intereses reales. 3. Por “ley”, las elites políticas dispondrán el despojo de tierras por supuesta utilidad pública para acrecentar las ganancias privadas. 4. En cuanto a la unidad y fragmentación de la izquierda mexicana, hay que tener presente de cuál izquierda se habla. La “izquierda mexicana realmente existente”, escogió la vía electoral, con sus consecuentes complicidades y corruptelas, para alcanzar cualquier puesto de elección popular. Hay otras izquierdas, las radicales, las clandestinas, la zapatista. Unas siguen ancladas en los viejos esquemas, otras están construyendo proyectos y caminos propios. Las tribus perredistas destacan por sus complicidades y corruptelas, cercanía al poder, no gobierna pero si expolia, huesera, en el gobierno se sirve; las otras izquierdas, como el PT, MC, etcétera, acostumbran vivir del erario público, todas neoliberales y de derecha, y la izquierda de AMLO, populista y excluyente. 5. Se consolidan 15 meses de intercambio de favores, autoelogios. La Esfinge. No hay más allá de la egolatría y egomanía. Dios los hace y el PRI los junta. 6. La ley Peña-Televisa, es la primera avanzada expoliadora de las elites políticas en connivencia y complicidad con las económicas; sigue la energética. Hay algunos beneficios para el consumidor, pero muchos más para Televisa. 7. Michoacanos “varados” en Estados Unidos. Primero, señores legisladores, revisen los datos reales. Acorde con estimaciones de especialistas, de la cifra políticamente manejada, quizás la mitad es más cercana a la realidad. Segundo, los michoacanos indocumentados, pocos o muchos, están en una situación que ya no depende del gobierno mexicano o local, sino de la política migratoria estadounidense; tercero, el clientelismo, no va a resolver sus problemas, lo mejor es dejar de jugar al diputado migrante, exigir que las condiciones en nuestro estado cambien y generar propuestas reales de cambio, no declaraciones y discursos huecos. Esto no significa ignorar a los migrantes michoacanos, pero hay que ser realistas, dejar de mentir y usar políticamente el tema migratorio. 8. Los partidos en este país, ahora con tres nuevos, dos de derecha y otro de izquierda, seguirán costando millones a los ciudadanos, mientras la enclenque democracia naufraga. 9. La crisis financiera en Michoacán, se agravó en los periodos de FVF-JRG-FVF. Miles de millones de pesos sin comprobar; una costosa campaña para culpar a los gobiernos perredistas, y un estado intervenido por la Federación, con un gobierno mediático, que sigue los dictados del procónsul. 10. Morelia de diez: tres nuevas ejecuciones, baches por doquier, discursos idílicos, ganas de tener la gubernatura para seguir hundiendo al estado, una ciudad en caos.

viernes, 11 de julio de 2014

Migración y violencia

Hace un par de años, en un evento académico llamé la atención de los estudiosos de la migración mexicana internacional, acerca de la necesidad de incorporar las variables de inseguridad y violencia en la investigación. En particular, por su impacto en desplazados, refugiados y migrantes que huían por peligrar sus vidas.
Si bien, mi argumentación no fue abiertamente criticada, mi acostumbrada vehemencia si lo fue. Con todo, sigo sosteniendo que la investigación entonces, y aún ahora, sigue observando la movilidad humana como una serie de procesos sociales separados, que rara vez convergen con otros en un contexto más amplio.
Muchos estudiosos de temas tan específicos conducen sus pesquisas de procesos complejos y multideterminados, como si fuesen independientes. Es el caso de las remesas. En tres décadas poco ha cambiado la visión prevaleciente –supuesta palanca de desarrollo, a pesar de las evidencias empíricas en contra.
A contracorriente de la academia, la migración se ha transformado, no solo en un proceso global y transnacional, también en drama cotidiano y crisis humanitaria. Hoy son los niños y niñas varados en centros de detención fronterizos, esperando su deportación; ayer, migrantes de origen africano buscando territorio europeo.
México, como parte del corredor migratorio del norte se ha convertido en paso masivo de transmigrantes que buscan territorio estadounidense. Cifras alarmantes que alcanzan los 40 mil o más niños y niñas que viajan solos, constituyen una crisis humanitaria que ha hecho trizas la política migratoria de Estados Unidos.
Pero no únicamente la política migratoria de ese país, también la de México, a pesar de que el gobierno mexicano ha elegido seguir las directrices del gobierno estadounidense al intentar detener a los transmigrantes, proteger al corrupto INM, e ignorar, implícita o explícitamente, el drama de los niños y niñas migrantes.
La corrupción en el INM es vieja, pero es durante el sexenio pasado que se evidenciaron las complicidades de diversos funcionarios con la delincuencia organizada en distintas delegaciones. Con todo, hasta la fecha la impunidad y complicidad no se han erradicado. Es una instancia que debería desaparecer.
Igualmente, los cambios a la ley migratoria mexicana satisficieron a pocos. Si bien tuvo algunos avances, se quedó corta en cuanto al entendimiento de la complejidad del fenómeno migratorio que actualmente enfrenta el país. Varios de los cambios parecen ser extensión de la política migratoria estadounidense.
Como quiera, para analizar este drama de graves implicaciones, es necesario desbrozar un poco la complejidad de la movilidad humana actual. En el caso de México, es en los últimos treinta años que el patrón migratorio, la masificación, las rutas, entre otros aspectos, cambiaron profundamente.
En el caso de los niños y niñas migrantes, la política migratoria estadounidense implantada por la IRCA (1986), aceleró el cambio. De irse cotidianamente hombres, quienes muchas de las veces regresaban, comenzaron a llevarse a toda la familia para establecerse permanentemente en Estados Unidos.
Igualmente, a la fecha, hay 11 millones de mexicanos indocumentados en ese país, buena parte de los cuales no ha regresado, si no es que ha sido deportado por la actual política inmigratoria, en más de una década, lo que de alguna manera ha impulsado el traslado de niños, niñas, esposas y más familiares.
Por ello, la integración y articulación del proceso migratorio ya no puede observarse como una anomalía de los mercados laborales. En la última década, los estudiosos han intentado recuperar este complejo proceso que ha implicado la formación de comunidades binacionales y un espacio transnacional.
Este proceso es un tanto diferente respecto a la masiva ola migratoria reciente de niños y niñas de Centroamérica. En los ochenta, las dictaduras y las guerras que las derrotaron provocaron un éxodo incesante, buena parte del cual fue producto de acuerdos entre Estados Unidos y algunos países centroamericanos.
Sin embargo, la devastación, la pobreza, marginación, y las actuales condiciones de violencia interna en la subregión, aceleraron la emigración de hombres, mujeres, adultos y jóvenes, en los pasados diez años. Y hoy la salida de mujeres y sus hijos, y niños y niñas solos, configurando un drama impactante.
En México, adicionalmente al actual patrón migratorio transnacional y binacional, la violencia delincuencial, local y regional, ha implicado el desplazamiento de miles de personas, cuya situación de desplazados y refugiados por la guerra contra las drogas no ha sido reconocida por el gobierno mexicano. Es ignorada totalmente.
De esos desplazamientos, escasamente documentados, se ha desprendido un reciente flujo migratorio interno e internacional, cuyo principal destino son algunas metrópolis, ciudades medias, la frontera con Estados Unidos y este país. Un importante número de niños y adolescentes son parte de esta corriente migratoria.
Todas estas corrientes migratorias, conforman patrones y orientaciones diversas, pero nos ofrecen un panorama complejo que hasta el momento el gobierno mexicano ha ignorado. En el caso de los transmigrantes centroamericanos y los niños y las niñas migrantes, únicamente las ONG han dado las voces de alarma.
Esto es así porque las rutas migratorias mexicanas son actualmente campo de interés de la delincuencia organizada, la cual, en varios tramos del territorio, ha contado con la connivencia, complicidad y apoyo de diferentes autoridades mexicanas. Esto ha permitido masacres (San Fernando) e impunidad total.
La problemática de los niños y niñas migrantes ha tenido su mayor expresión por la exposición mediática de las condiciones y abusos de que son objeto en los centros de detención de la Patrulla Fronteriza, configurando una crisis mayor del sistema migratorio y la política migratoria estadounidense por extensión.
Sin embargo, en su paso por México, muy pocos medios y mucho menos el gobierno mexicano y estatales, han llamado la atención, excepto por las denuncias de los defensores de los derechos de los migrantes, quienes han recibido amenazas de diversas fuentes por exponer el drama migratorio que vivimos.
En nuestro país, la crisis declarada en Estados Unidos, también tiene su contraparte en detenciones y deportaciones, denuncias de ataques y asesinatos a migrantes que no son atendidas, abuso y maltrato en las estaciones migratorias, expulsión inmediata, y desatención legal y de las causas de esta ola migratoria.
Como en México, en Centroamérica, la violencia delincuencial, pobreza, marginación y abusos, están obligando a la gente a desplazarse, huir y buscar un lugar menos dañino para sobrevivir. Es urgente atender la emergencia, pero también hay que reconocer la raíz de esta ola migratoria.