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viernes, 5 de junio de 2026

Izquierda “light”, progres, izquierda buenaondita

 

La balcanización de la izquierda mexicana es impresionante. De la izquierda radical, guerrillera, se transitó a un mapa realmente pretencioso y patético. Por ejemplo, como parte de ese nuevo ecosistema promovido por las redes sociales, hay “izquierdistas” de distinto tinte. Los youtuberos han empujado sus preferencias y pretensiones personales, hasta convertirlas en posturas de cierta izquierda. Citaré a dos personajes que no sigo, pero que a uno de ellos escucho cotidianamente sobre todo por sus entrevistados. Es el caso de Vicente Serrano, cuyo canal Sin Censura tiene un buen público, aunque el señor, que parece vivir de los dineros de sus seguidores, se queja amargamente todos los días de que Youtube le baja a sus seguidores y que le den dinerito para sus viajecitos a Estados Unidos. Este personaje es abierto y tiene una propuesta de “izquierda” interesante, pero no así uno de sus invitados, uno autollamado “Chapucero”, cuya chillona voz y andanada en contra de la presidenta de México, la 4T y Morena, lo exhibe como el típico oportunista, quien, además, según algunas fuentes consultadas, sí recibe recursos públicos allá en su natal Tabasco.

Ambos personajes representan a dos espectros, reducidos, de una izquierda youtubera: apoyo casi irrestricto a la presidenta de México, con críticas a Morena y la 4T, y otro personaje que chillonea que no le dan suficientes recursos para alabar al gobierno federal. También, están personajes como Julio Astillero, muy diferente a los anteriores, que se dicen activistas y periodistas “en resistencia”. Es muy plausible su postura sobre la Bahía de Ohuira, pero transita, diariamente, de su activismo al golpeteo político. Justificador irrestricto de la violencia derechista de la CNTE, sus posturas de izquierda buenaondita terminan por balcanizar a la izquierda mexicana. Apoyar a las luchas sociales, aunque sean violentas, es su manera izquierdoide de aparecer en su espacio youtubero. Julio Hernández López escribe de lunes a viernes en La Jornada, un periódico que anteriormente era de periodistas y que ahora es regenteado por un empresariado derechista, en cuyos escritos se asume como parte de una difusa y contradictoria izquierda buenaondita. Y en su espacio youtubero, invita a una serie de abogados, académicos y “analistas” dispuestos a darle la razón en sus manipulaciones de la información y del derecho a la información.

En otros espacios youtuberos, se combina el vodevil, bastante imbécil, con entrevistas a diversos personajes, algunos de los cuales se suelen presentar como de izquierda, pero son realmente derechistas con programa de televisión cerrada en la que su principal objetivo es la 4T, Morena y la presidencia de México. Es el caso de la frívola estandopera –en buen español- Marcela Lecuona y su amiguita Mitch –jamás me he aprendido su nombre por prescindible-, quien ha entrevistado a personajes realmente interesantes, pero que de vez en cuando invita a derechistas de cepa, sin cuestionarlos. Y la blanca y clasista se asume de izquierda. Es tan contradictoria su posición que resalta en sus entrevistas. A nadie cuestiona, solo asume que todos tiene la razón, sean de derecha –sobre todo, porque refuerzan sus valores e ideas- o de izquierda. Como Ariel Umpiérrez señaló en el espacio de Jesús Escobar Tovar, es esa izquierda light que dice blablablá, pero realmente no dice nada. Esa es Marcela Lecuona y la tal Mitch, quien por cuestionar una entrevista grabada al derechista Hernán Gómez Bruera, me censuró.

Las izquierdas “light”, progres, izquierdas buenaondita, son un peligro para el movimiento izquierdista, porque van de una crítica que en algún momento fue justa, a la frivolidad del izquierdismo. Es el grave problema de la izquierda actual. Navega entre la frivolidad estandopera y el youtuberismo supuestamente crítico, pero que es simple golpeteo. No, no se trata de apoyar acríticamente a la 4T, a Morena y sus yerros, a la presidenta de México, sino ser críticos más allá del pseudoactivismo julioastillero y la frivolidad marcelismolecuona.

sábado, 10 de enero de 2026

La tibieza del progresismo latinoamericano

 

Las izquierdas en América Latina, están pasmadas ante el ataque de Donald Trump contra Venezuela y, lo que parece, el sometimiento del chavismo-madurismo en ese país. Hay resistencia, pero ante las circunstancias de un imperio envalentonado, la cúpula madurista está negociando con su peor enemigo. Hoy se sabe que pronto reinstalarán embajadas en ambas naciones. Dicen que las apariencias engañan, pero la reacción del chavismo-madurismo está limitada. A nivel latinoamericano, el golpe asesino del Trumpismo –lancheros asesinados, guardia personal de Nicolás Maduro asesinados, bombardeos en varias ciudades, incluida Caracas- puso a las izquierdas en jaque. Pocos pronunciamientos contundentes, intelectuales desarticulados, prensa de izquierda que primero se justifica con el “mal gobierno” de Maduro, izquierdas electorales y mandatarios progresistas tibios.

Durante varios meses, la propia izquierda negó que Donald Trump golpearía a Venezuela. No lo consideraban “capaz” de tal barbaridad, pero el escenario mundial generó las condiciones para la acción bélica estadounidense. Las izquierdas, tanto latinoamericanas como europeas y de otros países, no hicieron mucho para condenar el genocidio en Gaza, menos las maniobras de la guerra Rusia-Ucrania. Tampoco alzaron la voz para condenar el otorgamiento de un premio Nobel a una cancerbera fascista como María Corina Machado. De la derecha se puede esperar todo lo anterior. No dudaron en aplaudir al Trumpismo, sus amenazas, y finalmente su ataque a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro. En México, el comportamiento de las izquierdas no ha estado muy alejado del de las izquierdas latinoamericanas y europeas. Las marchas a favor de los palestinos, no están lideradas por la izquierda, sino por un conjunto de ciudadanos horrorizados por el asesinato masivo de miles de palestinos.

En este contexto, sobresale la complicidad de medios de comunicación corporativos golpistas y muchos alternativos, algunos de los cuales, en el caso de México, se han centrado en la crítica feroz a las conferencias mañaneras o algunas equivocaciones de la presidenta de México; muchos periodistas, tanto de los medios corporativos como de los espacios alternativos –youtuberos-, antes que condenar la invasión a Venezuela, se descartan del chavismo-madurismo, lo que políticamente desvanece su supuesta oposición a la invasión; diversos académicos, siguen la misma ruta del periodismo derechista y de izquierda, pues a su desaprobación, precede el deslinde del madurismo, por considerar que Maduro era antidemocrático y autoritarios, y finalmente, los dizque defensores de derechos humanos, centran sus alegatos en las violaciones a los derechos humanos del madurismo, lo que no es censurable, pero anteponen a la invasión y al secuestro, sus fantasías sobre los derechos humanos. No ven, en la invasión de Estados Unidos, y el secuestro del presidente Maduro, violaciones de facto a la legalidad internacional y los derechos humanos.

Si bien, Nicolás Maduro no fue lo que muchos izquierdistas y progres buenaondita hubiesen deseado, su secuestro y la violación a sus derechos humanos es real. Asimismo, ignorar que el brutal bloqueo a Venezuela, perpetrado por Estados Unidos y Europa, no impactó la economía y la vida de millones de venezolanos que tuvieron que salir de su país porque sus condiciones de vida fueron empeorando –unos 7 millones de venezolanos salieron de su país, la mayoría rumbo a Estados Unidos, país que hoy los está expulsando, mientras miles permanecen en México y otros países de América Latina en los que se han tenido que asentar (en el caso de Chile, el próximo gobierno derechista pinochetista ha amenazado con expulsarlos)- es criminal. Los dizque defensores de derechos humanos, periodistas, académicos, izquierdistas y progres buenaondita, viven en un mundo de fantasía en el sus principales referentes son de derecha. A las izquierdas y los progresistas les hace falta calle y un golpe de realidad.

martes, 21 de enero de 2025

Trump y los progres buenaondita mexicanos

 

La derecha mexicana es clara y directa. Un empresario que se niega a pagar impuestos, protegido por la corrupta SCJN, patrocina fiestas “hispanas” para adorar al nuevo “vellocino de oro” y al fascismo que tomó por asalto la Casa Blanca; una senadora del PAN, publica esquizofrénicas narrativas suplicando a Trump que acabe con la 4T; conocidos ultraderechistas y fascistas asisten a la toma de posesión del fascista; los medios corporativos golpistas publican 8 columnas incendiarias en sus alicaídos periódicos de autoconsumo; la comentocracia disputa quien golpea más fuerte con su misoginia y odio a la presidenta de México y la 4T; el corruptazo presidente del PRI grita que “espera” que Claudia Sheinbaum esté a la “altura” de no se sabe que, cuando su partido y presidente se entregó a Trump durante su primer mandato, aunque tampoco fue invitado a la juramentación del presidente de ese país; las tóxicas redes sociales explotan con narrativas insultantes y de odio de la derecha y ultraderecha mexicana.

Sin embargo, los mexicanos, Morena, la 4T, AMLO, Claudia Sheinbaum, saben muy bien de qué se tratan sus incendiarias e imbéciles narrativas, por eso la presidenta de México apela a la “cabeza fría” y la lectura precisa de los decretazos Trumpistas. Son amenazas que pretenden humillar y meter miedo. Estados Unidos no necesita a América Latina, pero Latinoamérica sí necesita al imperio, es el mensaje. Más la integración, en el caso de Norteamérica, es de tal envergadura que su desarticulación implicaría problemas para los tres países. La “nueva edad de oro” del imperio tendría que posponerse de nuevo. ¿Qué harían los productores de maíz amarillo si México prohíbe o tasa con 25% su exportación? ¿Y los estadounidenses consumidores de aguacate, autos y otros productos exportados de México a Estados Unidos si son tasados con 25%? La presidenta mexicana es mucho más inteligente que el agente naranja, la derecha y los progres buenaondita mexicanos.

Por su parte, la respuesta de los progres buenaondita mexicanos, muchos de ellos youtuberos, se estanca en el miedo, la especulación y la cortedad analítica. Unos, cercanos a algunas comunidades mexicanas en Estados Unidos, claman por una política mexicana que confronte a Trump, por los inmigrantes mexicanos que están en pánico en ese país, afirman que el apoyo monetario que ofrecería la 4T a posibles repatriados es muy reducida, y exigen que la presidenta de México declare apátrida a la derecha mexicana, la exhiba, abra escenarios de conflicto y se desgaste respondiendo a cada narrativa esquizofrénica derechista. Otros, organizan sus “mesas periodísticas”, tanto para cuestionar la falta de respuesta directa del gobierno mexicano como para especular sobre lo que implicarían los decretazos Trumpistas. En ningún caso hay punto intermedio analítico. Ambas izquierdas buenaondita alientan, tanto a la derecha como a sus seguidores –de dudosa factura izquierdista- a golpear a la presidenta de México y la 4T.

En este contexto, los progres buenaondita minimizan la postura del gobierno mexicano, descalifican a los estudiosos del proceso migratorio –o usan a los académicos que están en contra de la 4T para golpear- y alientan la esquizofrenia y el caos, además de excederse en repetir sin cesar la postura de la derecha en sus canales de Youtube. El empresario que financió la “fiesta hispana”, los empresarios que asistieron a la toma de posesión de Trump, la esquizofrénica senadora, el incendio tóxico en las redes sociales, los medios corporativos de la derecha, los partidos políticos derechistas, políticos y comentócratas, representan a una minoría, cuya narrativa es conocida. Por supuesto, no se puede ignorar el impacto que pueda tener en sectores ideológica y políticamente cercanos, como lo que sucedió con el voto latino o hispano que apoya al fascista Trump, hecho que no analiza la izquierda buenaondita en sus mesas. No se trata de anatemizar a esa población, pero es necesario cuestionar científicamente, lejos de opiniones buenaondita.